Los nombres gallegos de los tres nietos más desconocidos de Amancio Ortega: viven en La Coruña y son jóvenes «normales»
Son hijos de Sandra Ortega, la mujer más rica de España, y que nació de su relación con su exmujer, Rosalía Mera

Amancio Ortega, en una imagen de archivo. | EP
Amancio Ortega siempre intentó ser un hombre normal. Aunque eso sí, el éxito de sus negocios le llevó a ser uno de los rostros más conocidos, no solamente dentro de nuestro país sino, también, en el resto del mundo. Es por eso que, aunque siempre intentó ser muy discreto, todo lo que tiene que ver con su vida personal forma parte de la esfera pública. Sabemos que Amancio estuvo casado, durante mucho tiempo, con Rosalía Mera, con quien tuvo dos hijos; Sandra y Marcos. El primero de ellos, también, es una de las mujeres más ricas del país, está casada y tiene tres hijos; Antía, Uxía y Martiño, tres nombres que hacen honor a sus raíces gallegas.
A diferencia de los pequeños de Marta Ortega, ellos tres ya no son unos niños: son tres jóvenes adultos —nacidos entre finales de los 90 y principios de los 2000— que representan el ala más misteriosa, discreta y blindada de todo el imperio Inditex. Martiño es el mayor de los tres hermanos y el primer nieto varón de Amancio Ortega. Estudió en Galicia y, siguiendo la tradición de la familia, mantiene un perfil tan bajo que apenas existen un par de fotografías suyas borrosas en las agencias de prensa.
Amancio Ortega y el nombre de sus tres nietos

Quienes le conocen en La Coruña lo describen como un joven totalmente normal, educado en la sencillez, que comparte el gusto de su madre por la naturaleza y los planes tranquilos con amigos de toda la vida, lejos de los lujos y las fiestas de la alta sociedad. Uxía es la mediana de los hermanos. Al igual que Martiño, su vida se ha desarrollado por completo en Galicia, en el entorno residencial de Oleiros —el municipio colindante a La Coruña donde reside Sandra Ortega—. Uxía ha crecido viendo a su madre gestionar no solo sus acciones en Inditex, sino sobre todo su fundación social —Paideia Galiza—, enfocada en la integración de personas con discapacidad. De ahí que tanto ella como sus hermanos hayan recibido una educación muy centrada en el compromiso social y el valor del esfuerzo personal.
Antía es la menor de los tres hijos de Sandra. Es quizás de la que menos datos trascendentales existen debido al férreo escudo de privacidad que sus padres levantaron desde el día de su nacimiento para que pudiera tener una infancia y una juventud completamente libres de la presión del apellido Ortega. La vida de Martiño, Uxía y Antía es el ejemplo perfecto de cómo ser multimillonario en la lista Forbes sin que nadie te reconozca por la calle. Su día a día se rige por las estrictas pautas impuestas por Sandra Ortega.
A diferencia de otros herederos que van a internados en Suiza o colegios elitistas británicos, los tres hijos de Sandra Ortega asistieron a un instituto público en Oleiros —el mismo municipio donde viven—. Sus padres querían que se criaran con los pies en la tierra, compartiendo pupitre con los hijos de los vecinos del pueblo. Ninguno de los tres tiene perfiles abiertos en Instagram o TikTok que puedan dar pistas de sus vidas. Si tienen redes, son privadas bajo pseudónimos y solo para su círculo de amigos más íntimos. Hacen su vida en La Coruña como cualquier otro joven de su edad; van a la playa en verano, salen de noche por los locales de la ciudad, se mueven en coches utilitarios normales y compran en los supermercados de la zona sin escoltas llamativos a la vista.
Gallegos, de raíz tradicional y muy especiales
Sandra Ortega ha conseguido lo que parecía imposible en el siglo XXI; que sus tres hijos, los legítimos herederos de la mayor fortuna de España, puedan pasear por el centro de La Coruña de forma completamente anónima, disfrutando de la libertad que da el no ser famosos. Sandra Ortega Mera —nacida en La Coruña en 1968— es la primogénita de Amancio Ortega y de su primera esposa, la ya fallecida Rosalía Mera. Actualmente ostenta el título de la mujer más rica de España —y la segunda mayor fortuna del país, solo por detrás de su padre—, aunque, fiel al arraigado estilo familiar, gestiona su inmenso patrimonio de manera sumamente discreta y alejada por completo del foco mediático.

A la muerte de su madre en 2013, Sandra heredó su participación en el gigante textil. Actualmente controla en torno al 5% de las acciones de Inditex, lo que la convierte en la segunda mayor accionista individual de la multinacional —por detrás de su padre—. Los masivos dividendos que recibe anualmente de la compañía son el motor principal de su capitalización. A través de su sociedad patrimonial, Rosp Corunna, Sandra canaliza y diversifica sus inversiones a nivel internacional en diferentes sectores. Ha expandido su cartera de inmuebles adquiriendo propiedades de gran valor en el extranjero —como edificios comerciales en Alemania— y lidera ambiciosos proyectos turísticos de proyección mundial, entre los que destaca la reciente apertura de Na Praia, un resort de gran lujo en la península de Troia, en la costa de Portugal.
Más allá del plano puramente financiero, su verdadera vocación profesional está ligada a su formación académica, ya que es licenciada en Psicología por la Universidad de Santiago de Compostela. Sandra vuelca gran parte de su agenda diaria en presidir la Fundación Paideia Galiza —creada por su madre en 1986—. Desde esta institución sin ánimo de lucro, trabaja activamente en el entorno de los servicios sociales, enfocándose de manera prioritaria en promover proyectos que impulsen el empleo y la integración laboral de personas con discapacidad, además de favorecer la igualdad de oportunidades entre los jóvenes de la región.

Sandra vive junto a su marido, Pablo Gómez —quien trabaja como alto directivo en Inditex—, en la localidad gallega de Oleiros, un municipio colindante a La Coruña. En esta misma zona residencial han crecido sus tres hijos —Martiño, Antía y Uxía—, quienes recientemente se han incorporado también como consejeros a la administración del holding familiar Rosp Corunna para dar continuidad a la gestión del patrimonio.
Esta no es una empresa cualquiera; es la sociedad que custodia el 5% de las acciones de Inditex —el imperio Zara—, el 5% de la farmacéutica PharmaMar y un gigantesco imperio inmobiliario que incluye hoteles de lujo en Estados Unidos y Europa, además del macrocomplejo turístico Na Praia en Portugal. Al nombrarlos consejeros, su madre los introduce directamente en los órganos donde se toman las grandes decisiones financieras, inmobiliarias y filantrópicas de la familia. Es la forma en la que se garantiza que los tres hermanos conozcan a fondo el funcionamiento del patrimonio que van a heredar el día de mañana, evitando intermediarios y manteniendo el control de la fortuna en manos estrictamente familiares.
