El remanso de Paz Padilla a las afueras de Madrid: un bosque con encinas centenarias, pinos y junto al río Guadarrama
La presentadora reside en la urbanización 'El Bosque' en la localidad madrileña de Villaviciosa de Odón

Paz Padilla, en una imagen de archivo. | Gtres
Paz Padilla comienza, este mismo verano, una nueva etapa en Mediaset. La presentadora llevará las riendas, durante la temporada estival, de El show de Paz, un magazine donde piensa seguir mostrando su lado más gamberro. Además, la gaditana también se prepara para celebrar el enlace de su única hija, Anna, quien pasará por el altar en los próximos meses. Por el momento, la presentadora se encuentra centrada en sus nuevos proyectos profesionales que aborda desde su casa de Madrid, situada a las afueras de la capital y en la ciudad donde crio a su primogénita y donde esta conoció al que será, dentro de poco, su marido.
La casa de Paz Padilla es el vivo reflejo de su arrolladora personalidad; un lugar ecléctico, profundamente espiritual, lleno de luz, color y rodeado de naturaleza. La presentadora, actriz y empresaria gaditana reside en un espectacular chalet ubicado en una de las zonas más exclusivas del norte de Madrid, en la urbanización El Bosque (Villaviciosa de Odón). Aunque lleva años viviendo en la capital por motivos de trabajo, ha conseguido trasladar un pedacito de su querida costa de Cádiz a su hogar madrileño.
El refugio de Paz Padilla a las afueras de Madrid

El jardín es, sin duda, el espacio más sagrado y fotografiado de la casa. Paz es una apasionada de la jardinería y de las filosofías orientales, algo que se nota en cada rincón del exterior. Cuenta con una imponente estatua de Buda a tamaño real y zonas específicas preparadas para practicar yoga, meditar y conectar con la naturaleza, algo que para ella fue vital tras la pérdida de su marido, Antonio Juan Vidal. Ella misma se encarga de cultivar sus propias verduras y hortalizas frescas. También, tiene gallinas que le dan sus propios huevos.
Paz Padilla no renuncia a sus raíces andaluzas. En la zona del porche construyó su rincón favorito para las reuniones con amigos: un chiringuito de madera al más puro estilo de las playas de Zahara de los Atunes. Tiene barra de bar, taburetes, neveras y una gran mesa donde organiza barbacoas y fiestas veraniegas con música en directo. A diferencia del minimalismo o los tonos neutros que suelen elegir muchos famosos, el interior de la casa de Paz es una explosión de vida. El salón es una estancia enorme de planta abierta, presidida por un gigantesco y cómodo sofá en tonos claros y un mueble de televisión customizado. La estancia está inundada de luz gracias a unos inmensos ventanales que conectan directamente con el jardín.
Está decorada con piezas traídas de sus viajes por el mundo —como en Egipto, Tailandia y Marruecos—, telas de colores vivos, cojines bordados y una impresionante colección de sombreros de paja colgados en las paredes a modo de cuadros artísticos. Su hija, la influencer Anna Ferrer Padilla, se independizó hace tiempo, pero su habitación en la casa materna sigue intacta y mantiene un estilo propio muy diferente al del resto de la casa. Es una estancia mucho más nórdica y juvenil, dominada por los tonos blancos, madera clara, un gran vestidor y un espejo de cuerpo entero con luces ideal para crear contenido para sus redes sociales.
La urbanización de ‘El Bosque’, en Villaviciosa de Odón
La urbanización El Bosque, ubicada en el municipio de Villaviciosa de Odón —a unos 20 kilómetros al oeste de Madrid—, es una de las zonas residenciales más prestigiosas, tranquilas y consolidadas de la Comunidad de Madrid. Es el lugar elegido por empresarios, profesionales de alto poder adquisitivo y rostros conocidos de la televisión —como la propia Paz Padilla— que buscan máxima privacidad, grandes parcelas y un entorno natural privilegiado sin alejarse demasiado de la capital. El nombre de la urbanización no es casualidad. El Bosque destaca por estar completamente integrada en un paraje natural dominado por encinas centenarias, pinos y el curso del río Guadarrama. A diferencia de otras urbanizaciones modernas de asfalto y hormigón, aquí las viviendas respetan la orografía y la vegetación autóctona, lo que da la sensación de vivir en mitad del campo.
La urbanización comenzó a desarrollarse hace décadas, por lo que conviven varios estilos arquitectónicos. Las grandes parcelas es su su principal atractivo. Los terrenos suelen ser muy amplios, partiendo de los 1.000 metros cuadrados hasta parcelas que superan los 3.000 o 4.000 metros. Además, ahí encontrarás desde los tradicionales chalets familiares de piedra y ladrillo visto de los años 80 y 90 —con enormes porches y piscinas— hasta espectaculares construcciones modernas de diseño vanguardista, hormigón blanco y líneas minimalistas dotadas con la última tecnología en domótica.
Una de las grandes ventajas de El Bosque es que prácticamente funciona como una pequeña ciudad independiente, ya que cuenta con infraestructuras de lujo en su propio interior. Tiene su propio campo de golf que ess unreclamo absoluto para los amantes de este deporte. También, centros de hípica, clubes de tenis y pádel, y amplias zonas verdes para pasear o hacer running. Dentro de la propia urbanización se encuentra el campus principal de la Universidad Europea de Madrid (UEM), además de prestigiosos colegios privados e internacionales en los alrededores, lo que atrae a muchas familias con hijos en edad escolar o universitaria.
Cuenta con su propio centro comercial interno con restaurantes, supermercados, farmacia y locales de ocio para no tener que salir del recinto en el día a día. Aunque no es una urbanización cerrada al 100% —tiene viales de acceso público por la universidad—, cuenta con un estricto sistema de seguridad privado. Vehículos de vigilancia patrullan las calles las 24 horas del día y muchas de las calles residenciales secundarias vigiladas por cámaras de seguridad, lo que garantiza que los vecinos puedan disfrutar de sus jardines con total tranquilidad y blindados de las miradas indiscretas.
Sin duda alguna, su éxito radica en su equilibrio. Está perfectamente comunicada con Madrid a través de la autovía M-501 (la carretera de los Pantanos) y la M-50, lo que permite plantarse en el centro de la capital o en zonas de compras como Majadahonda o Pozuelo de Alarcón en apenas 20 minutos. La vida de Paz Padilla en la urbanización El Bosque es el equilibrio perfecto entre su faceta más espiritual y ermitaña, y su lado más disfrutón, familiar y andaluz.
La rutina de Paz Padilla
Paz es una persona muy madrugadora. Lo primero que hace al despertarse es salir a su precioso jardín zen. Allí, rodeada de la paz, los pinos y las encinas de la urbanización, arranca el día practicando meditación y yoga frente a su gran Buda, un ritual que se volvió imprescindible para ella tras el fallecimiento de su marido, Antonio Juan Vidal, para encontrar paz mental. A Paz no se le caen los anillos. Una de las cosas que más disfruta de vivir en parcelas tan grandes como las de El Bosque es poder mancharse las manos. Es muy habitual verla cuidando ella misma de su huerto ecológico —recogiendo tomates, calabacines o lechugas— o mimando las plantas y flores tropicales que ha plantado para darle a Madrid un aire de Zahara de los Atunes.
Paz Padilla desborda energía y cuida muchísimo su forma física. Aprovechando el espacio de su chalet, entrena a diario en su gimnasio privado. Su gran pasión son las disciplinas aéreas; practica danza y acrobacias colgada de unas enormes telas elásticas instaladas en el techo de su casa, demostrando una flexibilidad y una fuerza física envidiables a sus 56 años. Dentro de la urbanización, Paz es una vecina muy querida y totalmente integrada. No se esconde en un búnker; es habitual verla pasear por las zonas verdes con sus perros, acudir al centro comercial de la urbanización a realizar compras cotidianas o comer en los restaurantes locales de Villaviciosa de Odón, donde los vecinos la tratan como a una más del pueblo, respetando siempre su intimidad.
