Sandra Golpe, decepcionada con este tipo de mujeres: «Cuando más ayuda necesité, no la obtuve de una mujer, y eso es paradójico»
La presentadora de Antena 3 ha recordado la falta de apoyo que recibió de una jefa tras sufrir una agresión sexual

Sandra Golpe
La periodista Sandra Golpe ha vuelto a reflexionar sobre el liderazgo femenino y la igualdad en el ámbito profesional, recuperando de forma indirecta uno de los episodios más duros de su vida: la falta de empatía que encontró en una de sus superiores después de sufrir una agresión sexual hace más de dos décadas.
En una reciente entrevista en el pódcast Ac2ality, la directora y presentadora de Antena 3 Noticias lo ha contado sin tapujos: «Tenía una jefa mujer. Las jefas mujeres de antes eran más sargentos que los hombres. Yo tuve una de ellas. Y me pasó algo muy gordo por salir en turno de noche», dijo, refiriéndose a la agresión sexual que sufrió cuando era joven. La periodista cuenta que tuvo que poner la denuncia y que «no estaba bien para trabajar al día siguiente».

Sin embargo, no encontró el apoyo que esperaba en su jefa: «Fui temblorosa, con la denuncia en la mano, le conté lo que me había pasado y le pedí a mi jefa, mujer, que por favor me cambiase de turno porque estaba aterrorizada». Su jefa le dijo que no, que ya tenía hechos los turnos de los próximos meses. «Me dijo: ‘A mí no me molestes. Si no, habla con un hombre a ver si así…’. Fue horrible. Al final tuve que hablar con un compañero para que me cambiara el turno porque esta señora ni se dignó».
Sandra Golpe, decepcionada con algunas mujeres que son jefas: «No siempre somos las mejores ni somos seres de luz»
No es la primera vez que se refiere a este tema. En una entrevista con El País, de 2026, la presentadora también habló sobre el papel de las mujeres en puestos de responsabilidad y dejó una reflexión que rápidamente llamó la atención: «Yo he tenido jefas mujeres y jefes hombres, y no siempre somos las mejores jefas: no somos seres de luz».
La periodista respondía así a una pregunta sobre el avance de las mujeres en la televisión y los puestos de dirección, recordando que el simple hecho de que una responsable sea mujer no garantiza una mayor sensibilidad o empatía hacia otras compañeras.
Una historia que contó por primera vez en 2020
Las palabras de Sandra Golpe remiten al testimonio que hizo público en 2020. La periodista explicó que, unos veinte años antes, cuando trabajaba en un turno de noche, fue víctima de una agresión sexual al llegar al portal de su domicilio. Al día siguiente decidió acudir a trabajar pese al trauma y solicitó ayuda a su jefa para cambiar de horario: «No quería que afectase a mi trabajo. Me fui con la denuncia bajo el brazo y con el trauma».
Sin embargo, asegura que la respuesta que recibió fue completamente inesperada: «Me dijo que ya había hecho los turnos de los tres próximos meses y que pidiera a otro compañero un cambio. No me dijo más».
Golpe nunca ha revelado la identidad de aquella responsable, pero sí reconoció que lo que más le sorprendió fue precisamente que se tratara de una mujer: «Esto me pasó con una mujer. Todavía hoy no lo entiendo, pero supongo que para llegar a ese puesto igual tuvo que aparcar la sensibilidad».
El apoyo llegó de un compañero varón
Finalmente, fue un compañero de trabajo quien aceptó intercambiar el turno con ella y, además, la acompañó durante las ruedas de reconocimiento organizadas por la Policía para identificar al agresor.
La periodista recordó que durante cerca de un año evitó regresar sola a casa y optó por desplazarse siempre en taxi. También lamentó que, en aquel momento, los recursos de atención a las víctimas de violencia sexual fueran mucho más limitados que en la actualidad: «Cuando más ayuda necesité, no la obtuve de una mujer, y eso es lo más paradójico». Sandra Golpe explicó además que el agresor terminó siendo condenado después de comprobarse que había atacado también a otras mujeres.
Seis años después de hacer público aquel episodio, Sandra Golpe no señala directamente a aquella jefa, pero sí extrae una conclusión más amplia sobre el liderazgo femenino. Su reflexión pone el foco en que la igualdad no depende únicamente del género de quien ocupa un puesto de responsabilidad, sino también de la capacidad de ejercerlo con empatía y sensibilidad.
