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El refugio gallego de Ana Peleteiro y Benjamín Compaoré donde crían a Lúa y León: 27.000 habitantes y un paraíso natural entre dos rías

La atleta olímpica nació en una localidad gallega a donde volvió hace unos años para construirse la casa de sus sueños

El refugio gallego de Ana Peleteiro y Benjamín Compaoré donde crían a Lúa y León: 27.000 habitantes y un paraíso natural entre dos rías

Ana Peleteiro junto a Benjamín, su marido. | EP

Ana Peleteiro ya ha sido madre. La atleta olímpica ha dado a luz a su segundo bebé, un niño al que ha llamado León, junto a su pareja, Benjamín Compaoré. Fue hace unos años cuando la gallega decidió dar un giro de 180 grados a su vida personal y profesional y volvió a su tierra después de mucho tiempo dedicándose al Atletismo en distintos puntos de la Península. Su vuelta a Galicia se fundamentó por el deseo de criar a sus retoños frente al mar, junto a sus padres y en una impresionante casa que se está construyendo con unas vistas que quitan el hipo.

Y lo hacen en Ribeira, la localidad gallega que vio crecer a Peleteiro. Situado en el extremo de la península del Barbanza —en la provincia de La Coruña—, este municipio es el límite natural donde muere la ría de Muros-Noia y nace la majestuosa ría de Arousa. Económicamente, Ribeira vive de cara al océano. Su capital, Santa Uxía de Ribeira, alberga el puerto de bajura más importante de España y uno de los primeros de Europa. Su lonja es un auténtico espectáculo de actividad frenética, famosa por las capturas de pulpo, lirio, sardina y la posterior distribución de túnidos para su potentísima industria conservera local. Si quieres ver la Galicia marinera real y trabajadora, este es el epicentro.

El refugio de Ana Peleteiro está en Ribeira

El patrimonio natural de Ribeira es, sencillamente, impresionante. Una de sus mayores joyas es el Parque Natural de las Dunas de Corrubedo y las lagunas de Carregal y Vixán. Un complejo de playas salvajes e idílicas donde destaca su colosal duna móvil —de más de 1 km de largo y 20 metros de alto—, un paisaje protegido único en el norte peninsular. Por su parte, la Isla de Sálvora pertenece a la parroquia ribeirense de Aguiño y forma parte del prestigioso Parque Nacional de las Islas Atlánticas —junto a las Cíes y Ons—. Es una isla envuelta en leyendas de sirenas, naufragios históricos —como el del buque Santa Isabel— y una naturaleza virgen fascinante.

El Mirador de Pedra de Rá se trata de un mponente mirador rocoso que ofrece una de las panorámicas más espectaculares de toda la ría de Arousa, las islas y las bateas de mejillón. La historia de la comedia y la tragedia marinera está impregnada en sus parroquias. Desde el imponente Dolmen de Axeitos —uno de los monumentos megalíticos mejor conservados de Galicia… hasta los restos castreños del Monte da Cidá. Además, sus pueblos costeros como PalmeiraAguiño o Castiñeiras conservan el encanto rústico de las antiguas casas de pescadores pegadas al granito y las rampas de piedra que mueren en las playas.

Dos rías, unas vistas de ensueño y mucha tradición marinera

Ribeira es también sinónimo de fiesta en la época estival. Sus famosas Festas do Verán se celebran a caballo entre finales de julio y principios de agosto. Son una cita indispensable en la comarca del Barbanza por sus verbenas multitudinarias con las grandes orquestas gallegas —como la Panorama u Olympus—, su espectacular queima de fuegos artificiales en el Paseo do Touro, las tradicionales procesiones marítimas de la Virgen del Carmen y sus famosas sardiñadas populares en el puerto. La fisonomía y la economía actuales de Ribeira le deben muchísimo a los comerciantes procedentes de Cataluña que llegaron a la ría de Arousa a mediados del siglo XVIII. Los conocidos como «los catalanes» desembarcaron en la costa del Barbanza e introdujeron técnicas revolucionarias para la época, como la pesca de cerco y, sobre todo, la industria de la salazón. De aquellas primitivas fábricas de salazón nació la potentísima industria conservera que hoy lidera la economía de la zona.

Ribeira no es un pueblo pequeño; ostenta el título de ciudad —concedido por el rey Alfonso XIII en 1906— y cuenta con una población que ronda los 26.800 habitantes. Es el municipio más poblado de toda la comarca del Barbanza y ejerce de auténtica cabecera de servicios para los ayuntamientos vecinos. Geográficamente, el mapa de Ribeira es un capricho de la naturaleza. Al situarse justo en la punta de la península del Barbanza, es de los pocos municipios que cuenta con costa hacia tres zonas marítimas completamente diferentes. Al este mira hacia las aguas tranquilas y ricas de la Ría de Arousa —las zona de bateas y puerto—. Al sur, vigila el paso del océano en el conocido como Canal de Sálvora.

Ana Peleteiro y su marido se están construyendo su propia casa

Al oeste, se abre en canal al Océano Atlántico más salvaje y abierto, la zona donde rompen las olas en el Parque Natural de Corrubedo. Aunque te mencioné las Fiestas de Verano, la fiesta con más personalidad identitaria de Ribeira es la Festa de la Dorna —declarada Fiesta de Interés Turístico de Galicia—. Se celebra cada 24 de julio y su origen es una broma vecinal de 1948. El nombre del municipio ha sido objeto de intensos debates políticos y culturales durante décadas. Históricamente se alternó el uso de la «v» y la «b». Sin embargo, tras años de litigios y normativas topónimas, oficialmente y de forma legal el nombre del ayuntamiento se escribe exclusivamente con «b» (Ribeira), siguiendo las normas ortográficas de la lengua gallega, aunque en algunos entornos portuarios o cartelerías antiguas estatales aún se aprecie la grafía con «v».

La conexión de Ana Peleteiro con Ribeira es absoluta: no es solo que sea su lugar de origen, es el centro neurálgico de su vida, su refugio y el sitio que ha elegido para levantar su futuro. Ana Peleteiro nació en Ribeira el 2 de diciembre de 1995. A pesar de que su carrera deportiva la obligó a pasar 13 años viviendo fuera —principalmente entre Madrid y Guadalajara para entrenar en el alto rendimiento—, jamás se desvinculó de sus raíces. Cada vez que lograba un éxito internacional, como su histórica medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio o sus oros europeos, lo primero que hacía era pasear la bandera de Galicia y reivindicar el nombre de Ribeira ante los medios de comunicación del mundo entero.

En 2012, tras proclamarse campeona del mundo júnior, recibió la Medalla de Oro de Ribeira. Tras su hazaña olímpica en Tokio, el ayuntamiento la nombró oficialmente Hija Predilecta del Municipio. La localidad entera se paraliza y se echa a la calle cada vez que su vecina más ilustre regresa con una medalla al cuello. Tras más de una década fuera, Ana tomó la firme decisión de regresar a Galicia para criar a su familia. Es por eso que está construyendo junto a su marido, Benjamín Compaoré, la casa de sus sueños en una gran parcela en Ribeira, un diseño moderno que cuenta con espectaculares vistas a la ría de Arousa y a la naturaleza barbanzana. Su apuesta por el pueblo es total; allí ha abierto también su propio negocio, una cafetería de especialidad llamada Área Café, de estética marinera —tonos blancos y azules— que se ha convertido en un punto muy concurrido de la localidad.

Además, entrena en las instalaciones locales, habiendo inaugurado recientemente la reforma del complejo deportivo de Ribeira donde prepara sus competiciones.

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