Se agrava la crisis en Reino Unido: dimiten tres miembros del Gobierno de Starmer
Ya son 78 los diputados laboristas que exigen el cese del primer ministro británico

El primer ministro británico, Keir Starmer. | Reuters
Tres secretarias de Estado laboristas del Gobierno liderado por el primer ministro británico, Keir Starmer, han presentado este martes su dimisión en el marco de las presiones internas para que dimita tras la debacle electoral en las elecciones locales del pasado jueves. La hasta ahora secretaria de Estado de Descentralización, Fe y Comunidades, Miatta Fahnbulleh, ha enviado una carta de dimisión al primer ministro en la que le ha instado a «hacer lo correcto por el bien del país y del partido», haciendo un llamamiento a establecer «un calendario para una transición ordenada».
En la misiva, difundida en sus redes sociales, Fahnbulleh reivindica el «privilegio» de haber desempeñado un papel en un Gobierno que «trabaja arduamente en todos los niveles para lograr el cambio que el país necesita» y subraya su labor primero como secretaria de Estado de Consumidores de Energía y posteriormente al frente de Descentralización, Fe y Comunidades.
«Aunque se han logrado avances, no hemos actuado con la visión, la rapidez y la ambición que exige nuestro mandato de cambio. Tampoco hemos gobernado como un Partido Laborista claro en sus valores y firme en sus convicciones», ha lamentado, incidiendo en que Starmer ha cometido «errores» como recortes a servicios sociales. «El mensaje en las puertas de los hogares fue claro: usted, primer ministro, ha perdido la confianza y la credibilidad del público», ha recalcado para insistir en que Reino Unido afronta «enormes desafíos» y la ciudadanía reclama «a gritos la magnitud de cambio que esto requiere».
Por su parte, la secretaria para las Víctimas y la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, Alex Davies-Jones, ha indicado en su carta de renuncia que le enorgullece «haber impulsado cambios trascendentales que ayudarán a salvar vidas y a cambiar el rumbo del debate». «Era necesario hacer más y, por lo tanto, con gran pesar, siento que no tengo más remedio que dimitir. La magnitud de las derrotas electorales en el Senedd Cymru y en todo Reino Unido ha sido catastrófica. El país ha hablado y debemos escuchar», ha argüido en la misiva, difundida en redes sociales.
En este sentido, ha instado a Starmer a «tomar medidas audaces y radicales». «Sé que usted es un hombre bueno y honesto», ha expresado, agregando además que espera que actúe «en interés del país y establezca un calendario para su dimisión».
De igual forma, la secretaria de Estado para la Protección y la Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres y las Niñas, Jess Phillips, también ha catalogado de «hombre bueno» a Starmer en su misiva de dimisión, si bien ha resaltado que «eso no es suficiente», según la misiva recogida por Sky News. «Quiero que un gobierno laborista funcione y me esforzaré, como siempre, por su éxito y popularidad, pero no veo el cambio que creo que yo, y el país, esperamos, por lo que no puedo seguir sirviendo como secretaria bajo el liderazgo actual», ha señalado.
Phillips ha agradecido a Starmer su apoyo en la lucha contra la violencia contra las mujeres y las niñas, aunque le ha acusado de actuar solo bajo presión y de torpedear una legislación para limitar la difusión o toma de imágenes explícitas por parte de menores.
«Podríamos hacer esto posible en todos los teléfonos y dispositivos del país. Podríamos detener este abuso. Me ha costado un año lograr que aceptaras siquiera amenazar con legislar en este ámbito (…) El anuncio debía ser en marzo, sigo con la promesa de que esto sucederá en junio; he dejado de creer. ¿Cuántos niños se han quedado sin una red de seguridad mientras nos entreteníamos y nos preocupábamos por los directivos de empresas tecnológicas?», ha indicado.
La última crisis interna en Reino Unido llega después del desplome de los laboristas en los comicios locales en los que ganó terreno la formación de ultraderecha, Reform, liderada por Nigel Farage, mientras que por el momento Starmer se resiste a sus detractores y ha descartado dimitir alegando que ese paso solo ahondaría el «caos» político en el país.
