¿Qué significa la victoria de Abelardo de la Espriella para América Latina?
El nuevo presidente representa un fenómeno diferente dentro de la nueva derecha latinoamericana
La elección de Abelardo de la Espriella como nuevo presidente de Colombia marca uno de los movimientos políticos más importantes de la región en los últimos años. En este episodio de Las dos orillas, Manuel Burón, Julio Borges, Luz Escobar y Douglas Castro analizan las causas de una victoria ajustada, el desgaste del gobierno de Gustavo Petro y las implicaciones que este resultado tendrá para Colombia, Venezuela, Cuba y el equilibrio geopolítico latinoamericano.
El debate parte de una idea central: más que una elección entre proyectos políticos, Colombia votó entre dos temores. «La elección no era tanto a favor de alguien como entre el que generaba menos miedo», resume Julio Borges al analizar un escenario profundamente polarizado, en el que la continuidad del petrismo y la irrupción de un outsider como De la Espriella movilizaron a electorados muy distintos.
Los panelistas coinciden en que el nuevo presidente representa un fenómeno diferente dentro de la nueva derecha latinoamericana. Douglas Castro lo define como «una combinación de Bolsonaro, Milei y Bukele, pero con sazón colombiano», mientras Manuel Burón sostiene que forma parte de una nueva generación de liderazgos personalistas, construidos alrededor de una marca política más que de un partido tradicional. El episodio dedica especial atención a la campaña de De la Espriella, caracterizada por un uso intensivo de las redes sociales, el marketing político y una estrategia cuidadosamente diseñada para conectar con el malestar ciudadano frente a la inseguridad y el desgaste institucional.
La conversación también examina los principales desafíos que enfrentará el nuevo gobierno. La seguridad, el narcotráfico, las guerrillas, la gobernabilidad y la capacidad de construir mayorías aparecen como algunos de los grandes retos de una administración que llega sin un cheque en blanco y con un país dividido prácticamente en dos mitades.
Otro de los ejes del episodio es el impacto regional de este cambio político. Luz Escobar sostiene que Cuba perderá uno de sus principales aliados diplomáticos en América Latina, especialmente en organismos internacionales y en los procesos de negociación relacionados con el ELN. «El régimen cubano tuvo un respiro durante el gobierno de Petro; con De la Espriella ese escenario cambia radicalmente», afirma. Los participantes analizan además cómo podría modificarse la cooperación en materia de inteligencia, la relación con Estados Unidos y el papel que La Habana ha desempeñado durante los últimos años como facilitador de distintos procesos políticos en la región.
En el caso venezolano, Julio Borges plantea que la relación entre Bogotá y Caracas estará condicionada mucho más por Washington que por los propios gobiernos colombiano y venezolano. A su juicio, Estados Unidos seguirá siendo el principal actor en la definición de la política bilateral, especialmente en asuntos relacionados con la seguridad fronteriza, las organizaciones armadas y el crimen organizado. «El jugador grande, tanto para Colombia como para Venezuela, sigue siendo Estados Unidos», sostiene durante el debate.
El episodio también reflexiona sobre la transformación de la derecha latinoamericana, el debilitamiento del liderazgo de Álvaro Uribe, la creciente importancia de los outsiders y las similitudes —y diferencias— entre figuras como Javier Milei, Nayib Bukele, Jair Bolsonaro y Abelardo de la Espriella. Más allá de las etiquetas ideológicas, los participantes coinciden en que la región atraviesa una reconfiguración política donde las campañas personalistas, el liderazgo digital y la crisis de los partidos tradicionales están redefiniendo la competencia electoral.


