Las FARC entregan todas las armas

Futuro

Las FARC entregan todas las armas
Foto: Jose Miguel Gomez| Reuters

La guerrilla marxista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ha cumplido este martes con el acuerdo que exigía su desarme en Colombia, en un acto que marcará el final del grupo armado tras unos 53 años de guerra interna, la más antigua de América. El presidente, Juan Manuel Santos, y el líder guerrillero Rodrigo Londoño, conocido como Timochenko, han encabezado una ceremonia a las diez de la mañana (hora local) en la localidad de Mesetas. El mismo lugar que hace más de medio siglo vio a la guerrilla marxista consolidarse e instalar su centro de operaciones ha sido testigo de la entrega de armas, fruto del acuerdo de paz suscrito tras cuatro años de negociaciones en Cuba. El conflicto armado ha dejado 260.000 muertos, 60.000 desaparecidos y 7,1 millones de desplazados. Hace diez días, la ONU confirmó la entrega del 60% de las armas, pero la entrega se hizo con 20 días de retraso.

Timochenko, que llegó a Mesetas el lunes, ha definido este acontecimiento como «un momento histórico para Colombia». Varios miembros de la cúpula guerrillera comenzaron a llegar a la zona de concentración Mariana Páez, en Mesetas, el mismo día que el líder guerrillero. Representantes de la ONU y del Gobierno lo hacían el martes por la mañana. También Santos ha celebrado la noticia. «Hoy Colombia tiene la mejor noticia en 50 años: las FARC dejan sus armas y la palabra será su única forma de expresión #VivaLaVida», ha escrito en Twitter el premio Nobel de la Paz 2016 por sus esfuerzos por alcanzar el fin del conflicto.

Durante el acto de desarme, Santos ha calificado, además, de «irreversible» la paz en Colombia. «Hoy, al depositar las armas que tenían con ustedes en los contenedores de las Naciones Unidas, los colombianos y el mundo entero saben que nuestra paz es real y es irreversible«, ha dicho. En el mismo acto, Timochenko ha dado, por su parte, la «bienvenida a la paz». «El mecanismo de monitoreo y verificación del cese al fuego y hostilidades acredita que no le fallamos a Colombia, hoy dejamos las armas», ha dicho.  «¡Adiós a la guerra, adiós a las armas! ¡Bienvenida la paz!«, ha exclamado Timochenko ante la cúpula de las FARC y centenares de ahora excombatientes.

Destrucción de las armas

Tanto el presidente como los expertos ven el desarme como un «hito» del proceso de paz, porque representa el epílogo de las FARC después de su creación en 1964 tras una sublevación campesina. «Significa el fin de la principal guerrilla armada en el hemisferio occidental. Significa el inicio de un postconflicto […] y de un proceso difícil de reconciliación en el país», fuertemente dividido ante el acuerdo de paz, ha dicho a AFP Jorge Restrepo, director del centro de análisis del conflicto Ceralc.

Hasta el 1 de agosto se dejará en manos de algunos guerrilleros un número no determinado de armas para asegurar las zonas de concentración, ha dicho la ONU. En esa fecha, la misión «habrá almacenado todo el armamento» y «extraído sus contenedores» de esos campamentos. En paralelo, la ONU continuará ubicando más de 900 caletas o escondites de armas de las FARC. A la fecha ha verificado 77, «de las cuales ha sido extraído el armamento y destruido municiones, explosivos y armamento inestable». Las armas de las FARC se destruirán el 1 de septiembre y serán fundidas para elaborar tres monumentos que serán colocados en la sede de la ONU en Nueva York, en Cuba y en Colombia.

Retos de las FARC

Tras su desarme, las FARC tienen al menos dos desafíos a la vista: la justicia internacional y su futuro político. El primer punto preocupa a la guerrilla debido al retraso en las amnistías e indultos a unos 3.400 guerrilleros presos, según la guerrilla, así como en la aplicación de un sistema de justicia especial. Precisamente, las FARC divulgaron el lunes un video en el que combatientes detenidos reclaman al Gobierno el cumplimiento de esos beneficios. Pero este punto genera malestar en varios sectores, como el Centro Democrático, cuyo líder, el senador y expresidente Álvaro Uribe, es un opositor al pacto de paz por considerar que da demasiadas concesiones a los guerrilleros. «Uno de los temas críticos es que varios miembros de las FARC hacen política sin que hayan ido a la cárcel«, ha valorado el analista de Crisis Group en Colombia, Kyle Johnson.

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Un grupo de universitarios que apoyaban el acuerdo de paz, en un acto frente al Congreso en octubre de 2016. | Foto: John Vizcaino / Reuters

Con respecto a su futuro político, los excombatientes lo definirán en un congreso previsto para inicios de agosto. «¿Cuáles serán sus banderas políticas, en qué ideología se va a fundar? [Es] una pregunta que va a definir su éxito político», ha añadido Restrepo.

El postconflicto

Según Johnson, el postconflicto también tiene varias aristas: «La protección a los excombatientes, la sustitución de cultivos de coca (base de la cocaína) que promueven grupos armados, el narcotráfico y la corrupción» y «que el Estado llene los espacios dejados por las FARC para que otros grupos armados» no los ocupen.

La ONU sostiene que 127 activistas fueron asesinados el año pasado, la mayoría en territorios donde las FARC habían tenido presencia histórica. La institución también ha apuntado que estos homicidios serán responsabilidad de distintos actores como grupos postparamilitares, criminales comunes, guerrillas como el ELN -en diálogo de paz con el gobierno desde febrero- y disidentes de las FARC.