La dermatóloga Lorea Bagazgoitia desmonta el miedo al sol
«El miedo no sirve de nada»: su consejo para una relación sana con la exposición solar

Lorea Bagazgoitia, la dermatóloga que insiste en convivir con el sol con sentido común. | Foto cedida por la dermatóloga Lorea Bagazgoitia
Nunca habíamos hablado tanto del sol como ahora. Si hace unas décadas el bronceado era aspiracional, hoy muchas personas viven casi con temor a la exposición solar. ¿Qué ha cambiado? Para la dermatóloga Lorea Bagazgoitia, especializada en fotoprotección y prevención del cáncer de piel, la respuesta está en una mayor concienciación sobre los riesgos reales del sol, pero también en el peligro de que ese mensaje cale en exceso.
«Hace veinte años el bronceado era aspiracional. Hoy muchas personas viven casi con miedo al sol», explica la experta. Aun así, Bagazgoitia no percibe una alarma generalizada, sino más conciencia: «Noto más conciencia real». Y eso, en su opinión, es positivo. La mayoría de la gente ya evita las horas punta, previene las quemaduras y recurre a medidas como sombrillas, sombreros, cremas o prendas de protección.
Del ideal moreno al «miedo al sol”
Uno de los cambios más claros en los últimos años ha sido la percepción social del bronceado. Lo que antes se asociaba con belleza y salud hoy se mira con mucha más cautela, en parte por la relación entre la exposición solar y el cáncer de piel. Bagazgoitia insiste, sin embargo, en que el mensaje no debe llevarnos al extremo contrario.
La dermatóloga cree que la mayoría de las personas ha adoptado una actitud sensata: evita las horas centrales del día, protege la piel cuando se expone y combina distintos recursos para minimizar el daño solar. En su opinión, esa es la verdadera evolución: más información, más conciencia y menos improvisación.
¿Por qué SPF 50 no te hace inmune y la fotoprotección es más que crema?
La dermatóloga cree que la mayoría de las personas ha adoptado una actitud sensata: evita las horas centrales del día, protege la piel cuando se expone y combina distintos recursos para minimizar el daño solar. En su opinión, esa es la verdadera evolución: más información, más conciencia y menos improvisación.

También conviene desterrar la idea de que un SPF 50 permite relajarse por completo. Bagazgoitia aclara que un SPF 50 bien aplicado bloquea el 98% de la radiación UVB, la más cancerígena, por lo que sí ofrece una protección muy alta. Pero esa barrera disminuye si sudamos o nos bañamos, de modo que la mejor estrategia sigue siendo combinar varios métodos de protección.
La regla del equilibrio
Más allá de prevenir quemaduras, la fotoprotección se ha convertido también en una cuestión estética. La dermatóloga recuerda que el envejecimiento de la piel —arrugas, manchas, venitas— no depende tanto del paso del tiempo como de la exposición acumulada al sol a lo largo de la vida. Protegerse hoy, por tanto, también es una forma de cuidar la piel a largo plazo.
Su recomendación es clara y fácil de aplicar: hacer vida al aire libre, pero con sensatez. Eso implica evitar la exposición prolongada en las horas centrales del día, usar protección en las zonas expuestas y apoyarse en otros recursos como sombreros, ropa con protección UPF, sombra o sombrillas.
«El sol tiene innumerables beneficios para la salud, pero también es la principal causa de cáncer de piel. Entender esto y buscar el equilibrio es lo más deseable», resume Bagazgoitia. Y añade una idea clave para cerrar: «El miedo no sirve de nada. Yo abogo por el sentido común».
