THE OBJECTIVE
Fuera de micrófono

José Manuel Parada: «Creo que en TVE se trabaja ahora con menos libertad»

El expresentador de ‘Cine de barrio’ inaugura esta sección en la que cada semana un mito de la radio y la televisión se sentará a confesarse fuera de micrófono

De niño quería ser acomodador de cine para ver muchas películas gratis y –casualidades de la vida- de mayor acabó presentando Cine de barrio. Durante su larga trayectoria en la radio y en la televisión, José Manuel Parada (69 años) ha vivido momentos de éxito, pero también desengaños y despidos injustificados. Nació en Monforte de Lemos, vivió en Ponferrada, estudió Magisterio y Periodismo en Barcelona, para después recalar en la capital de España.

«Me gustaba mucho aquella Cataluña libre y abierta. Lo de ahora no me gusta nada», dice en esta entrevista. A continuación, explica algunas de las razones de su desencanto: «Yo iba a las manifestaciones a reivindicar el derecho de los catalanes a hablar en su lengua. Lo que no podía imaginar es que luego nos prohibiesen a los demás hablar en castellano».

Su nombre va unido al programa de TVE Cine de barrio, que llegó a superar el 42% de cuota de pantalla. Fueron ocho años inolvidables, aunque la popularidad de la televisión haya dejado en la sombra su trabajo en radio. En esta entrevista, fuera de micrófono, analiza su trayectoria en ambos medios, habla de Carlos Herrera –con el que hizo Caperucita y el lobo, en la Cope–, de Carmen Sevilla, María Teresa Campos, Isabel Pantoja y de una entrevista en exclusiva a su admirada Pepa Flores (Marisol).

Sin pelos en la lengua, arremete contra quienes le engañaron o le despidieron sin causa justificada de La radio de las sábanas blancas, que se emitía en las madrugadas de Rne, y de Cine de barrio, que presentó durante ocho años (1995-2003).

«Los profesionales somos juguetes que las empresas manejan como les da la gana; y hay que asumirlo así», asegura el periodista. También aclara las circunstancias que rodearon su despido de Cine de barrio, tras una presunta orgía, con desnudo incluido de Marujita Díaz, en las costas de Melilla, y la traición de Carmen Sevilla, negándose a reconocer que había firmado ya un contrato para presentar el programa de los sábados.

Entre anécdotas, recuerdos y fotos –entre ellas, una imagen de jovencito entrevistando a Salvador Dalí en Cadaqués (Girona)-, Parada confiesa su desencanto por la actual situación política. «Creíamos que con la democracia se iban a acabar todos los problemas, porque toda la culpa era de Franco, cosa que no es verdad».

Tampoco entiende cómo puede elogiarse la ley del solo sí es sí. «Una ley que deja en libertad a los violadores y que hay que modificar tan pronto es porque está mal hecha», apostilla.

PREGUNTA.- En tus comienzos trabajaste en la radio con Carlos Herrera.

RESPUESTA.- No, yo empecé antes. Tú me conociste cuando llegué con Carlos Herrera a Madrid, pero antes de venir a Madrid ya había trabajado en Radio Popular de Orense, que es donde yo empecé. Después fui a Barcelona a sustituir a una persona tan popular e importante como era Joaquín Soler Serrano. La juventud es muy atrevida. Después, trabajando ya en Radio Miramar, es cuando conozco a Carlos Herrera.

P.- Y hacen después el programa Caperucita y el Lobo, en Radio Miramar y la cadena Cope.

R.- A ti no te olvidaré nunca, porque fuiste el primer periodista que nos entrevistaste cuando llegué a Madrid. Estabas en el Ya. Yo soy muy agradecido. Cuando me has llamado para esta entrevista, no podía decirte que no, porque fuiste el primer periodista que nos apoyaste.

P.- En aquel espacio que se emitió en el fin de semana, ¿quién era Caperucita y quién era el Lobo?

R.- Nunca se sabía, porque jugábamos a papeles diferentes. Unas veces Carlos era Caperucita y yo el Lobo, y al revés. Dependía del personaje que viniese al programa. A mí siempre me ha gustado hacer títulos que no fueran convencionales. La idea de Caperucita y el Lobo fue mía. Yo venía de hacer otro espacio que se llamaba La vida es una tómbola. Tú hablabas en la presentación de que, siendo un niño, quería ser acomodador para poder ver cine, y después fíjate como el cine ha marcado mi vida, con Cine de barrio. Pero yo ya era muy marisolero, muy de Rocío Dúrcal y Joselito… Los ídolos de mi infancia. Ahora todo el mundo habla maravillas de Marisol, pero entonces ser marisolero era lo peor del mundo.

«Somos juguetes que las empresas manejan como les da la gana »

P.- A ti se te sigue asociando a Cine de barrio, que dejaste de hacer hace ya 20 años.

R.- No, yo no dejé Cine de barrio. A mí me echaron. Me echaron de la Cope, de Cine de barrio y de Radio Nacional. A mí me echan de todas partes. Cuando oigo a compañeros que dicen «yo elijo»; pues yo no he podido elegir·. He tenido que hacer lo que me mandaban hacer y creo que lo hacía muy bien y con mucha dignidad, pero luego había cosas empresariales que nunca entendí.

P.- ¿Era usted problemático?

R.- Qué va. Todo lo contrario. Yo soy lo menos problemático del mundo. No creo problemas, pero las empresas tienen sus intereses. Y, como tienen sus intereses, pues juegan con nosotros. Somos como juguetes que ellos manejan como les da la gana. Ahora me interesas, ahora no me interesas, ahora me interesa meter a Carmen Sevilla, ahora me interesa poner a no sé quién, ahora quito a no sé cuál. Yo ya lo asumo, pero no tendría que ser así.

José Manuel Parada junto a Javier del Castillo en la sede de THE OBJECTIVE. | Carmen Suárez

P.- ¿Te arrepientes de haber dejado la radio por la televisión? ¿Por qué no has vuelto a los micrófonos?

R.- Porque me ofrecían cosas que no me interesaban. Además, salí de la radio muy escaldado. Yo siempre creí que era un hombre de radio, que hacía de vez en cuando televisión. Pero no me quedó más remedio que hacer televisión porque me pusieron en la calle y no tenía trabajo. Como decía la canción de Julio Iglesias, «lo mejor de tu vida me lo he llevado yo». Pues lo mejor de Parada se lo ha llevado la radio, a la que he dedicado mucho tiempo, muchísimas horas˙.

P.- ¿Qué excusa le dieron para no renovarle el contrato en Cine de barrio?

R.- Ninguna.

P.- Se comentó que había sido por la aparición de un desnudo de Marujita Díaz en el programa.

R.- No, no, no. A mí me llamaron para dar el pregón de las fiestas de Melilla. Y a Maruja la llamaron para ser la madrina. Y coincidimos allí. Entonces, el presidente de Melilla, que no es el que hay ahora, nos preguntó si conocíamos la costa melillense. Ni Maruja ni yo la conocíamos. Entonces, nos dijo: mañana voy a poner un barco, en el que van a estar amigos míos y al que podéis invitar a quien queráis. Invitamos a todo el equipo del programa y una persona de toda mi confianza, que estaba grabando para Cine de barrio, se dedicó a grabar cosas. Después hizo un resumen de lo que había pasado en ocho horas de barco y parecía una orgía en alta mar.

P.- ¿Con desnudo incluido de Marujita Díaz?

R.- Decían: Maruja Díaz, sin bragas, y José Manuel Parada, borracho. Yo no podía estar borracho porque nunca he tomado alcohol. Respeto a los que toman alcohol, pero yo ni lo he tomado ni lo tomo. Y Maruja llevaba un tanga negro, con lo cual se podía confundir con cierto vello del pubis. Era todo falso. Ni hubo orgía, ni había tanga y yo no iba borracho.

P.- También se dijo que te llevabas mal con el pianista, Pablo Sebastian.

R.- Nada, nada. Un amigo mío, directivo de TVE, un día me dice: tengo que informarte que tu amiga Carmen Sevilla te ha traicionado, porque ha firmado que va a hacer Cine de barrio. Te van a echar a ti. Y aquella misma noche yo tenía una cena en un hotel de Madrid con los padrinos y madrinas de Cine de barrio y con gente amiga. Estaba Antonio Gala, Concha Velasco, Manolo Escobar… Y estaba Carmen Sevilla. En la cena yo estaba entre Carmen y Concha Velasco y le digo: «Carmen, me acabo de enterar que me van a quitar a mí Cine de barrio porque lo vas a hacer tú». Entonces, Carmen se echa a llorar y dice: «¿Cómo pueden tratar de destruir nuestra amistad con esa mentira? Eso no es verdad. Tú eres el padre de Cine de barrio. ¿Cómo iba a hacer yo ese programa sin ti? Si me lo ofrecieran, que no me lo han ofrecido, lo haríamos juntos».  

P.- ¿Quién era entonces el director general de RTVE?

R.- No quiero poner nombres. Buscarlo vosotros. Yo pregunté: «¿Qué pasa? Me han dicho esto». Y la respuesta fue: «Parada, estás loco. Pero cómo vamos a quitarte a ti de Cine de barrio, con el éxito que tiene». Hacía un año me habían ofrecido de la competencia dejarlo para hacer un programa de cine. Y se me puso de rodillas el director para pedirme por favor: no te vayas que nos hundes el fin de semana. Y yo me quedé.

«Me gustaba la Cataluña libre y abierta. La de ahora no me gusta nada»

P.- Viviste algunos años en Barcelona. ¿Cómo ves ahora Cataluña?

R.- No me gusta tanto como entonces. Fui a Barcelona a trabajar y también estudié allí Periodismo, en Bellaterra. Yo iba a las manifestaciones a reivindicar el derecho de los catalanes a hablar catalán y lo que nunca me pude imaginar es que, una vez que lo consiguieron, nos prohibiesen a los demás hablar en castellano, que también es nuestra lengua. Barcelona estaba llena de andaluces, gallegos, extremeños… Me gustaba mucho aquella Cataluña libre y abierta. Lo de ahora no me gusta nada.

Alguna vez voy a grabar por allí algún programa y veo que todo, todo, tiene que ser en catalán. Y luego ves la carta de un restaurante en inglés y no en español. Pero, ¿por qué? Eso no es por lo que yo luché. Me siento un poco estafado y engañado. Porque viví una época maravillosa, donde la libertad era total. Barcelona entonces era mucho más avanzada que Madrid, muchísimo más. Sin embargo, ahora Madrid vive momentos de libertad, por más que algunos políticos y algunos grupos no lo quieran ver.

P.- Naciste en Monforte de Lemos, pero tus padres ya vivían entonces en Cataluña.

R.- Por eso lo de las nacionalidades es una cosa que me cuesta mucho entenderlo. Yo tenía que haber sido catalán, porque mi padre y mi madre vivían en Lleida. Nazco de una noche de amor en Lleida y mi madre pasa todo el embarazo allí. Pero, al llegar el momento de dar a luz a su primer hijo, se asustó un poco y dijo: prefiero estar al lado de mis padres, que vivían en Galicia. Yo nací en Galicia, en mi carné de identidad pone nacido en Monforte de Lemos, pero si mi madre se hubiera adelantado en el parto, yo habría nacido en Lleida y sería catalán. Luego, a mi padre que era ferroviario lo trasladaron a Ponferrada, en el Bierzo… Después volví Barcelona para estudiar y trabajar, ahora estoy Madrid. ¿De dónde eres? Pues de todos esos lugares.

«Mi presencia en ‘Supervivientes’ duró diez días. No estaba preparado para esos circos»

P.- El nacimiento es muchas veces circunstancial, mientras que el vivir en un sitio lo puedes elegir tú.

R.- Jordi Pujol decía siempre que catalán es el que vive y trabaja en Cataluña. Pero ahora no es así. Tú puedes estar y vivir en Cataluña y ellos consideran que tú no eres catalán. Cuando yo vivía allí era diferente. No es incompatible una lengua con otra, ni tiene que estar una lengua por encima de la otra.

Como pasa ahora con el tema de la mujer. Hemos luchado por la igualdad entre hombres y mujeres. No hemos luchado para que las mujeres estén por encima del hombre, porque me parece tan injusto como que el hombre estuviera antes por encima de las mujeres. La educación machista que yo recibí en su momento te hacía dependiente siempre de una mujer. Una mujer que cocinase y que planchase. ¿Por qué no va un hombre a plancharse su camisa? Y si tú comes cada día, ¿por qué no vas a hacerte la comida? La educación no machista nos interesa tanto a hombres como a mujeres.

P.- Has trabajado al lado de mujeres importantes en el mundo de la comunicación, como María Teresa Campos. ¿Qué opinión tienes de ella?

R.- María Teresa y su hija Terelu son como de la familia. He estado en dos bodas de Terelu. Le tengo mucho cariño y por eso le perdono algunas cosas. La última etapa, que coincidimos trabajando en Telecinco, no fue muy grata, la verdad. Quiero quedarme con esa Teresa, con la que me llevé tan bien, y olvidarme de las tonterías que pasaron en las últimas etapas.

P.- ¿Cómo recuerdas la única entrevista que concedió Pepa Flores (Marisol) tras su retirada a Cine de barrio?

R.- Yo había ido a presentar un premio que le daban a ella, que era el de malagueña del siglo XXI. Ya tenía una buena relación con ella y un día, en Pasa la vida, con María Teresa Campos, se acercó su hija, María Estévez, y me dio un papelito de parte de su madre. Ponía: «Soy Pepa Flores, sé que hablas siempre muy bien de mí, que me pones muy bien. Este es mi teléfono, llámame cuando quieras». Me fui corriendo al teléfono y le dije: «¡Pepa, qué alegría!». Hicimos la entrevista, estuvo supersimpática y agradable y al terminar el programa se puso tristona, diciendo que a lo mejor no debía haber concedido la entrevista. Luego, cuando se emitió, estaba yo en casa de Isabel Pantoja y me llamó Pepa por teléfono para decirme que lo había hecho con tanto amor y con tanto cariño, que le había encantado.

P.- ¿Te arrepientes de haber participado en Supervivientes, de Telecinco?  Porque nunca se te había visto en reality shows.

R.- El primero y el único. No he vuelto a aceptar, y mira que me han llamado para hacer programas de ese tipo. Yo no fui participante de Supervivientes, sino que inauguré una sección nueva: la del invitado que va a visitar la isla durante una semana. Al final, estuve diez días porque ellos querían hacer la broma de que el día que iba a volver a España se desataba una tormenta y no podía salir de la isla. Pero eso estaba pactado. Lo que no esperaba, porque no estaba acostumbrado a ello en la televisión pública, es que me montaran tal follón, tal lío de cosas que no habían ocurrido… Les dije, señores, no cuenten conmigo para este circo.

«Una ley, como la del ‘solo sí es sí’, que hay que modificar tan pronto es porque está mal hecha»

P.- ¿Por qué crees que TVE ha dejado de ser una referencia en la opinión pública?

R.- Yo soy un defensor de la radio y la televisión pública. He trabajado con el PP y con el PSOE y no he tenido problemas. Ahora tengo la sensación de que hay menos libertad. Yo no viví la época dura del franquismo. Viví la época final del franquismo, cuando nos atrevíamos a salir a la calle contra Franco. Y, realmente, no pasaba nada. En la universidad hicimos una huelga política que duró unos cuantos meses. Ríete tú de la huelga de médicos en Madrid, con la que hicimos nosotros en la universidad. Luego, llegó la democracia y pensamos que a partir de ese momento todos los problemas se acababan porque todo era culpa de Franco. Franco lo hacía todo mal. Después, te das cuenta que no es verdad. Como decía Sabina: yo era muy de izquierdas, pero tengo ojos, oídos, inteligencia.

P.- ¿Qué te parece la ley del solo sí es sí?

R.- Un desastre. Una ley que hay que modificar tan pronto es porque no está bien hecha. Todavía hay políticos que dicen que es una buena ley. Mire usted, no todo lo que dice esa ley es malo –faltaría más-, pero es que la repercusión que ha tenido, poniendo en la calle a violadores… Los violadores suelen ser reincidentes. No se curan porque hayan estado un tiempo en la cárcel, y en cuanto puedan volverán a violar. Ayer oía la noticia de un delincuente sexual al que habían rebajado la pena siete años. Yo lo que creo es que habría que aumentarla.

Parada, en ‘Fuera de micrófono’. Foto: Carmen Suárez

P.- ¿Cómo es ahora tu vida?

R.- Voy haciendo cosas. Con La década prodigiosa hice una gira el verano pasado que a lo mejor la retomamos. Es un recorrido por la música española desde los sesenta hasta nuestros días, pasando por la movida madrileña. El espectáculo se llama Una tournée de barrio. Era precioso ver como disfrutaba la gente. La década prodigiosa hace con la música lo mismo que yo hacía con el cine. Hay canciones que no se quedan antiguas, que son eternas. Y, si han permanecido en el tiempo, algo tendrán. Igual que algo tendrá Cine de barrio cuando se sigue viendo con gusto.

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