Netflix y Youtube se llenan de anuncios largos en la nueva era del streaming
Ambas plataformas imponen el modelo de suscripción, con precios al alza, como principal fórmula de consumo

Netflix y Youtube, los dos gigantes del streaming.
El modelo de negocio del streaming se encuentra en un momento de profunda transformación tras la implementación de anuncios más largos y la transición de la gratuidad y el lowcost hacia la suscripción y el estatus premium. Plataformas como Netflix y YouTube, que dominan el mercado y hasta hoy han basado su implantación social en un modelo de éxito que presume de precios bajos y distingue sus contenidos de los de la televisión tradicional, dan un paso este 2026 hacia el futuro de este tipo de televisión por internet: suben tarifas, expanden sus formatos publicitarios y apuestan definitivamente por maximizar sus ingresos.
Se trata de una transformación estructural del sector que gradualmente ha llevado a estas marcas hasta el momento actual. El modelo que permitió el auge del streaming —Youtube nació en 2005 y fue adquirida por Google al año siguiente— está dando paso a un sistema donde la combinación de suscripción y anuncios es la norma. Netflix y YouTube no solo están adaptándose a esta realidad, sino que están liderando su consolidación.
Netflix sube los precios a sus suscriptores
Netflix ha incrementado recientemente el precio de sus planes en distintos mercados. En España, la suscripción mensual con publicidad —modalidad lowcost que creó en 2022— ha pasado de 5,49 a 6,99 euros, mientras que en Estados Unidos el plan con anuncios se sitúa en 8,99 dólares mensuales. Por su parte, el plan estándar sin anuncios —el original— alcanza los 19,99 dólares y el plan premium los 26,99 dólares. Se trata de la segunda subida en poco más de un año, una señal clara de la nueva estrategia de la compañía.
Según un portavoz de la plataforma, el objetivo sigue siendo ofrecer una variedad de precios y planes que se adapten a diferentes necesidades, al tiempo que se reinvierte en entretenimiento de calidad. Sin embargo, el contexto apunta a una lógica más amplia. Netflix continúa ampliando su catálogo, que ya no se limita a películas y series originales, sino que incluye podcasts, eventos en directo y una selección de juegos. Incluso ha comenzado a retransmitir eventos deportivos, como el partido inaugural de las grandes ligas de béisbol, que ha emitido por primera vez a nivel mundial. La marca ya está consolidada y es el momento de mostrar un cambio de modelo.
Las estrategias comerciales utilizadas por Netflix y sus competidoras han llevado a la sociedad a invertir cómodamente en ellas como forma de entretenimiento. Deloitte indica que el gasto medio mensual por hogar en servicios de streaming se mantiene en torno a los 69 dólares, pero también revelan un aumento de la sensibilidad al precio. Dos tercios de los suscriptores optan ya por servicios con publicidad de menor coste, lo que representa un incremento del 20% respecto a 2024. Este cambio de comportamiento favorece el modelo híbrido que combina suscripción y anuncios.
La evolución del negocio se apoya además en el uso intensivo de datos. Según Michael Smith, profesor de tecnología de la información y políticas públicas en la Universidad Carnegie Mellon a Los Angeles Times, las plataformas pueden observar en tiempo real cómo responden los consumidores a los cambios de precios, lo que permite ajustar sus estrategias con precisión. En este sentido, las decisiones ya no se basan en intuiciones, sino en análisis constantes del usuario. En este sentido, Netflix ha introducido una nueva métrica para medir el alcance de sus anuncios: los espectadores activos mensuales (MAV), que contabiliza a los suscriptores que han visto al menos un minuto de anuncios en un mes, multiplicado por el número medio estimado de personas por hogar. Según la compañía, sus anuncios alcanzan actualmente a más de 190 millones de espectadores activos en todo el mundo, de los cuales 10,2 millones se encuentran en España.
Youtube aumenta los anuncios «obligatorios»
Mientras tanto, YouTube avanza en una dirección similar, especialmente en el consumo a través de televisores conectados. La plataforma anunció en marzo la introducción global de anuncios «no saltables» de 30 segundos, adaptados al creciente uso del servicio en el salón del hogar, mientras que hasta ahora lo habitual era que existiese un botón que permitía quitarlos. Sin embargo, apenas cinco semanas después, los usuarios han comenzado a detectar anuncios que duran hasta 90 segundos y que no se pueden omitir.
Y es que su hegemonía es absoluta, como demuestran los 40.400 millones de dólares en ingresos publicitarios que generó en 2025, con los que superó la suma de Disney, NBCUniversal, Paramount y Warner Bros juntos En términos de consumo, YouTube también lidera: en diciembre de 2025 acaparó el 12,7% del tiempo de visionado de televisión en Estados Unidos, frente al 9% de Netflix, según la líder mundial de métricas, Nielsen. La brecha entre ambas plataformas se ha ampliado en los últimos meses, impulsada por el cada vez más habitual uso de YouTube en los televisores.
La implementación de anuncios más largos se apoya en sistemas de inteligencia artificial desarrollados por Google, que determinan qué formato mostrar y en qué momento. Estos sistemas analizan el comportamiento del usuario para identificar cuándo es más probable que tolere interrupciones publicitarias prolongadas.
Para quienes buscan evitar anuncios, la alternativa es YouTube Premium, con un coste de 13,99 euros al mes. Sin embargo, no existen opciones intermedias que permitan reducir la duración o frecuencia de los anuncios sin pagar, y algunos niveles del servicio comienzan a incluir ciertos formatos publicitarios, replicando la estrategia de otras plataformas. La era del streaming sin anuncios ha quedado atrás, sustituida por un modelo que prioriza la rentabilidad.
