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Motor

El nuevo Mercedes-Maybach lleva al extremo el lujo de su hermano el Clase S

La personalización del modelo resulta infinita tanto por dentro como por fuera

El nuevo Mercedes-Maybach lleva al extremo el lujo de su hermano el Clase S

Mercedes-Maybach

Hay una categoría de automóviles cuya unidad de medida definitoria no es el caballo de fuerza. Tampoco el dinero que cuesta, ya sea pagado en euros, dólares, yenes, criptomoneda u oro. Ni siquiera en sangre de unicornio. El índice que se usa para tasar un Maybach es el tiempo.

Y no, no es el tiempo que se tarda en construir, ni en pagar, ni en ponerse de cero a cien. Nada que ver con los plazos de entrega. Es el tiempo que sus propietarios y tripulantes pasan en él como si estuvieran en una habitación del Ritz, en restaurantes repletos de estrellas en la guía Michelin, o lo que tardan en tomar decisiones los altos ejecutivos y mandatarios que viajan en ellos, que a veces son tomadas a bordo.

El tiempo, ahí dentro, transcurre a un ritmo diseñado expresamente para que el pasajero no lo note. Es en esa categoría donde Mercedes lleva décadas compitiendo consigo misma y en la que acaba de dar uno de sus pasos más ambiciosos. El nuevo Mercedes-Maybach Clase S llega presentado antes de la apertura del Salón de Shanghái, lo cual dice mucho sobre quién es y dónde está el cliente importante en este segmento.

La de 2026 es la actualización más extensa de la historia del modelo, con más de 2.700 piezas nuevas bajo una carrocería que guarda sus cinco metros y cuarenta y ocho centímetros de longitud con la pretendida discreción habitual. La berlina que define el concepto de lujo germano no ha cambiado de forma. Ha cambiado por dentro, que es donde importa y lo que realmente valoran los que pagan la factura.

El exterior recibe retoques que en cualquier otro coche pasarían por transformación. La parrilla delantera crece un veinte por ciento y estrena un contorno luminoso. El logo Maybach aparece ahora retroiluminado en la parte superior de la parrilla, la estrella de Mercedes sobre el capó puede lucir iluminada en mercados concretos —no en todos— y el emblema en el pilar C sigue el mismo criterio.

Los faros incorporan micro-LEDs un cuarenta por ciento más brillantes que en la generación anterior, con guiños en oro rosa, que son pequeños pero deliberados. Un proyector lateral lanza la palabra Maybach sobre el asfalto al abrir las puertas: mitad ayuda nocturna, mitad espectáculo, aunque con sordina, sin pirotecnia.

El habitáculo posterior sigue siendo el verdadero teatro de operaciones. Las puertas traseras se abren y cierran con un solo botón, el champán se mantiene a la temperatura idónea dentro de un compartimento refrigerado de diez litros y las copas bañadas en plata de Robbe & Berking encajan en sus alojamientos del reposabrazos central con la precisión de quien ha pensado en todo. Dos pantallas de 33 centímetros, una por pasajero, vienen acompañadas de mandos a distancia rediseñados que permiten controlar el clima, persianas, entretenimiento y hasta iniciar videollamadas sin tocar el asiento del conductor.

La iluminación ambiental suma 199 LEDs con 64 colores seleccionables de manera individual, entre ellos tonos exclusivos de la marca como el Rose Gold White o el Amethyst Glow, que no son detalles caprichosos, sino parte de una filosofía: el ambiente interior debe responder como lo hace un mayordomo eficiente, anticipándose pero sin intervenir demasiado. La luz reacciona a comandos de voz, a los ajustes del climatizador y a las señales de los sistemas de asistencia. El coche siente, el coche ajusta y el pasajero no necesita saberlo, que anda timoneando el mundo.

Por primera vez, este Maybach incorpora el sistema operativo MB.OS y con él llega la cuarta generación de MBUX. La Superscreen une bajo un único cristal la pantalla central de 14,4 pulgadas y la del acompañante de 12,3, con el cuadro de instrumentos del mismo tamaño, que emerge con presencia casi escultórica.

Los gráficos adoptan una paleta propia de Maybach, diferenciada del resto de la gama Mercedes, con fondos en dorado y negro que sitúan al sistema en otra categoría visual. El asistente virtual consulta simultáneamente a ChatGPT, Google Gemini y Microsoft Bing. Tiene buena memoria: conserva conversaciones anteriores y recuerda todo lo que le hayas contado antes.

Lo más telúrico de este Maybach no es lo que hace ahora, sino lo que está listo para hacer mañana. El coche incorpora un superordenador refrigerado por agua con reservas de rendimiento sustanciales. Ha sido diseñado de manera específica para absorber capacidades futuras mediante actualizaciones enviadas de forma inalámbrica. Hoy gestiona la conducción autónoma de nivel 2 avanzado con asistencia de carril, gestión de distancia y cambio de velocidad de crucero. Mañana, cuando la legislación lo permita, el mismo hardware albergará el nivel 3. El coche está preparado para aprender.

En la mecánica, Mercedes ha tomado decisiones que reflejan hacia dónde va el mercado. El V12 de 6,0 litros, que entrega 621 CV y 900 Nm en las unidades destinadas a Estados Unidos y algunos mercados asiáticos, no estará disponible en Europa más que en la versión blindada, una decisión motivada por las bajas ventas en el continente, no por las normativas de emisiones.

En su lugar, Europa recibirá el S 680 con el V8 biturbo de 4,0 litros en su evolución más reciente, que alcanza los 611 CV con asistencia eléctrica suave y dos ejes de equilibrio Lanchester que suprimen las vibraciones con una eficacia que bordea lo inverosímil. El S 580 estándar ofrece 530 CV y 553 Nm desde el mismo bloque en su configuración base.

La ineludible hibridación

La tercera opción mecánica es la que apunta con mayor claridad al futuro inmediato. El S 580 e combina un seis cilindros de 3,0 litros, revisado en culata y árbol de levas, con un motor eléctrico que eleva la potencia total del sistema hasta 585 CV. Se le añade una batería de 22 kWh que proporciona alrededor de 100 kilómetros de autonomía eléctrica según el ciclo WLTP.

No es un híbrido enchufable de compromiso: es el que tiene más potencia de la gama en Europa y el que más sentido tiene para quien alterna la ciudad con los viajes largos y no quiere que el chófer se detenga a repostar más de lo necesario.

La suspensión neumática Airmatic ha sido actualizada con amortiguación predictiva que consulta en tiempo real la nube de Mercedes. Uno de sus trucos en la manga reside en que se aprovecha de datos anónimos de los vehículos que circulan por delante y que ya pasaron por esas irregularidades en el asfalto. El coche sabe que hay un bache cien metros antes de llegar a él y los amortiguadores se preparan. El resultado no es que el bache desaparezca, sino que el pasajero de atrás no sabe que estaba ahí.

Personalización infinita

La personalización alcanza en este Maybach dimensiones que empiezan a parecer de esas que Chuck Norris era capaz de contar: infinitas. Más de 150 colores de carrocería, más de 400 combinaciones de interior y cuatro nuevos colores exclusivos de cuero que incluyen tabaco con negro, verde lago con negro, carmín con negro y amarillo maíz con negro.

El programa Manufaktur Made to Measure va más allá: consulta individual con el cliente, pantalla con visualización en tiempo real de las opciones elegidas y acceso a la biblioteca completa de colores históricos de Mercedes y Maybach. Cada configuración es evaluada para comprobar su viabilidad técnica antes de confirmarse. Prácticamente ningún Maybach sale igual que su hermano de Sindelfingen.

Este es un coche para el pasajero que no conduce, que no quiere saber cuántos caballos hay bajo el capó ni cuántas pantallas hay en el salpicadero. Es para quien simplemente desaparece de la ciudad y reaparece en su destino sin haber notado el trayecto, con unos escoltas atentos a sus deseos. La estrella sobre el capó no es un símbolo de velocidad. Es la garantía de que, dentro, el tiempo transcurre a otro ritmo.

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