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Sanidad

Defensa ordena acelerar la producción del principal fármaco contra el hantavirus

El Centro Militar de Farmacia multiplica las dosis de ribavirina ante el inminente desembarco de pasajeros del MV Hondius

Defensa ordena acelerar la producción del principal fármaco contra el hantavirus

La ministra de Defensa, Margarita Robles, en su última visita al hospital Gómez Ulla. | Flickr M.Defensa

El Ministerio de Defensa ha ordenado al Centro Militar de Farmacia, ubicado en Colmenar Viejo (Madrid), que acelere la producción del fármaco antiviral ribavirina, el más utilizado para tratar cepas del hantavirus si la detección es precoz, ante el inminente desembarco de los españoles que viajan en el crucero MV Hondius y que partió de la ciudad argentina de Ushuaia, según revelan fuentes militares a THE OBJECTIVE.

El departamento que dirige Margarita Robles cuenta con dosis suficientes en el Centro Militar de Farmacia para atender a los 14 españoles que viajan en el MV Hondius si experimentasen síntomas de contagio tras su ingreso hospitalario en el Gómez Ulla, donde deberán guardar cuarentena. Además, existe la posibilidad de que las autoridades holandesas soliciten a España que comparta dicho fármaco, ya que el barco terminará su ruta en este país europeo, de ahí la necesidad de aumentar la producción.

El Ejército del Aire trasladará a los españoles del MV Hondius desde Tenerife a la base aérea de Torrejón de Ardoz en un avión medicalizado. Una vez en tierra, miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) les llevarán al Gómez Ulla para su ingreso hospitalario, según los planes que maneja Defensa.

El tratamiento con ribavirina consiste en administrar dosis de este fármaco durante cinco días consecutivos si la infección de hantavirus aparece en un paciente, según las citadas fuentes. La detección precoz es crucial porque no existe un tratamiento eficaz a día de hoy. La ribavirina ha mostrado ser exitosa contra la fiebre hemorrágica con síndrome renal, más frecuente en Europa y Asia, pero no ha tenido la misma eficacia en el síndrome cardiopulmonar, precisamente el más común en zonas de América y que tiene peor pronóstico, con una tasa de mortalidad de entre el 30% y el 40% en caso de contagio. Justo el que ha aparecido en el crucero.

En el hospital militar Gómez Ulla ya están preparados para la recepción en la tarde-noche del domingo de los pasajeros españoles del crucero, aunque no ingresarán para la cuarentena en la planta 22 del edificio, la mejor preparada para tratar enfermedades contagiosas, sino en la 13, ya que es suficiente con el aislamiento respiratorio y de contacto si están asintomáticos, subrayan las fuentes militares. Cada uno de los pacientes tendrá una habitación individual en el hospital.

A todos los ingresados se les realizarán PCR a diario y solo si dieran positivo en hantavirus se les administraría el citado fármaco. En ese caso, cada paciente puede llegar a necesitar medio centenar de ampollas de ribavirina para el tratamiento de choque contra la enfermedad. En los casos más graves, se requiere el ingreso en la UCI bajo la vigilancia de médicos intensivistas. A diferencia de otras enfermedades con una alta exposición al contagio, el hantavirus no necesita el aislamiento de una zona concreta de un hospital, ya que la transmisión no es tan virulenta como puede ser la del ébola o el coronavirus.

Una inundación hace dos años

Curiosamente, la planta 13 del hospital Gómez Ulla sufrió hace dos años una inundación por culpa de la rotura de una tubería de agua caliente en la planta superior. Un suceso que obligó a cerrar cuatro habitaciones en la 13 y una en la 12 por culpa de las filtraciones. THE OBJECTIVE tuvo acceso a varios videos en los que se podía ver cómo quedó encharcado el piso de la principal planta afectada y por dónde caía en una de ellas.

El hospital estaba haciendo una prueba de choque térmico en las instalaciones cuando una tubería de agua caliente reventó, lo que obligó a la intervención de los bomberos y a unas obras de reparación en la zona afectada. El desborde del agua afectó a tres de los ocho ascensores que el Gómez Ulla tiene en dos zonas del hospital, que quedaron inutilizados varios días. Precisamente, el Ministerio de Defensa había adjudicado unos días antes a la empresa Saneamientos Barrios el mantenimiento de instalaciones térmicas del Gómez Ulla durante ese año por un montante de 43.560 euros (IVA incluido).

El Gómez Ulla cuenta con un equipo sanitario formado por más de 2.000 profesionales y 42 servicios médicos, quirúrgicos y centrales que sirven para dar cobertura asistencial a 110.000 cartillas del Servicio Madrileño de Salud y a los pacientes del Instituto Social de las Fuerzas Armadas (Isfas). En 2023, por ejemplo, atendió a 75 pacientes evacuados de misiones internacionales y un total de 318 consultas de telemedicina. Su actividad asistencial se concretó entonces en más de 400.000 actos médicos anuales: 1.000 pacientes diarios en consultas externas, 270 pacientes ingresados de media, entre 250 y 300 urgencias diarias y entre 40 y 50 intervenciones quirúrgicas cada día.

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