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Nueva tendencia para 'salvar' el planeta: la "sobriedad digital"

Hablamos con una de las mayores gurús en sostenibilidad de emisiones, que ha lanzado un estudio ambicioso que promueve la «sobriedad digital»

Nueva tendencia para 'salvar' el planeta: la "sobriedad digital"

Sarah Dorweiler | Unsplash

La formación de Morettini es profusa y variopinta: cuenta con una amplia experiencia internacional en el campo de la Geología y es doctora en Geoquímica de Isotopos por la universidad de Lausana, además de contar con una larga trayectoria en I+D en industrias punteras del sector energético. Ahora mismo es la  Global Head Sustainable Business Studio de Globant, aunque este cargo se podría resumir en lo siguiente: es la responsable de que, en su empresa, la tecnología vaya de la mano de la sostenibilidad y ayude a cuidar del medioambiente. ¿Cómo? Nos lo explica durante una videollamada que atiende con amabilidad desde el otro lado del océano.

«La tecnología realmente lo puede todo, hemos logrado niveles de descubrimiento muy altos y yo no podría estar más contenta de estar trabajando justamente en una empresa tecnológica para poder potenciar todo eso al servicio de la prosperidad del equilibrio entre las personas y el planeta», empieza diciéndome. La iniciativa que Morettini lanza en su empresa es la «sobriedad digital». Le pregunto en qué consiste.

Morettini
Elena Morettini, Global Head Business Sustainable Studio de Globant | Foto: cortesía de la experta

«En enero de 2021 empezamos a estudiar cuál era nuestra contribución como empresa de tecnología a las emisiones. La gente suele mirar, a este respecto, la aviación o el transporte porque son los sectores que más emiten en cuanto a volumen absoluto o volumen relativo en función de los usuarios, pero cuando miramos la tecnología tenemos que pensar que absolutamente cualquier acción nuestra tiene asociadas emisiones de CO2, también esta misma llamada».

«La sobriedad digital lucha por la reducción de consumo energético al crear un software, una aplicación, un algoritmo o cualquier recurso de inteligencia artificial»

Por eso, me explica Elena, desde su empresa quisieron adoptar «un rol activo» para entender cuáles eran sus emisiones y cómo mitigarlas. Y ese rol activo pasa por la mencionada «sobriedad digital», que lucha por «la reducción de consumo energético al crear un software, una aplicación, un algoritmo o cualquier recurso de inteligencia artificial».

Cambio de criterio estético para cuidar del planeta

¿Y cómo lo hace? Pues, aterrizando la cuestión, de un modo sorprendente: por ejemplo, con un claro cambio de criterios estéticos, pues «determinados colores consumen menos energía». Así, como lo leen. ¿Y cuáles dirían que son los que menos huella generan? Curiosamente, los colores más ecológicos son los oscuros. «Por ello estamos yendo a presentaciones que tienen menos imágenes y un fondo más sobrio, así como páginas web que tengan estos mismos colores», afirma la experta.

Headway Unsplash
Foto: Headway | Unsplash

Esta absoluta profana en materia tecnológica le pregunta cómo veríamos, por ejemplo, una página web que apueste por el criterio de la «sobriedad digital»: «El ejemplo más sencillo es una página medianamente oscura, no negra por completo, sino una en la que se ve como unas interrupciones y un texto blanco. Hay varias compañías que ya la tienen como su versión beta y nosotros lo estamos haciendo para nuestro estudio también». Y para que ello sea posible nuestro ojo tiene que hacerse a la nueva y sobria realidad digital, por lo que Morettini aboga por la llegada de «una revolución de criterios estéticos, basada en esta sobriedad digital. Hay toda una paleta de colores, una serie de códigos a la hora de programar un software que se van a limitar para alcanzar este consumo sobrio».

«Hay toda una paleta de colores, una serie de códigos a la hora de programar un software que se van a limitar para alcanzar este consumo sobrio»

Desde la empresa donde esta profesional dirige este importante estudio son pioneros en tal materia, algo de lo que se sienten «muy orgullosos» y en lo que invierten «muchos recursos humanos y muchas horas de trabajo haciendo pruebas pilotos para medir esas eficiencias energéticas ya que, como sabemos, la energía es responsable del 25% de las emisiones; así que si reducimos el consumo energético, estamos reduciendo directamente las emisiones», algo fundamental para cuidar del futuro del planeta.

El boom industrial: origen del aumento de las emisiones

Pero ¿qué es lo que ha pasado para que el cambio climático se haya disparado a causa de nuestras emisiones de CO2? ¿Hemos hecho algo mal, le pregunto a Elena? «No hicimos nada mal, todo es parte de un proceso de evolución tecnológica y científica. Salimos de una guerra y experimentamos un boom económico usando un material energético que emite CO2 y otra serie de gases de manera muy fuerte», me explica. De modo que el desarrollo industrial ha llevado a un aumento muy fuerte del CO2 en la atmósfera, «un proceso muy rápido que ha provocado unos cambios en un sistema químico, físico y biológico del planeta para los que no ha tenido tiempo de respuesta y adaptación».

«El planeta, en realidad, cuando paramos la actividad -como sucedió en el confinamiento- responde de una manera rapidísima», sigue desarrollando Elena, de lo que podemos concluir que «estamos emitiendo sobre todo energía de hidrocarburos y que hoy podríamos limitar hasta casi anular. Las renovables están muy bien, pero las fósiles también podrían ser producidas de una manera mucho más limpia, y creo que no lo decimos lo suficiente».

CodyLannom Unsplash
Foto: Cody Lannom | Unsplash

Reducir la huella está al alcance de nuestras piernas

¿Y nosotros en nuestro día a día? ¿Tenemos al alcance de la mano hacer algo para reducir nuestras emisiones? La respuesta es afirmativa, y con un matiz: está más bien al alcance de nuestras piernas, pues tal y como explica la experta en sostenibilidad lo mejor que podemos hacer es caminar.

«Tenemos que dejar de tomar autos, o al menos de tener dos autos por familia, pues seguramente nos podemos organizar internamente para que no sea así. Además, caminar nos hace mucho bien a la salud. También podemos evitar tomar ascensores y caminar por las escaleras. Se trata de un cambio de mentalidad respecto a las grandes emisiones que resulta muy importante», dice apelando a la conciencia individual. Y resalta que, aunque esta puede hacer mucho por el bienestar global, «es la industria la que realmente mueve los mayores porcentajes de emisiones» y la que tiene que activarse, y cuanto antes, para proteger al planeta.

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