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Política

¿Cómo se votó en la Segunda República? Unos profesores reconstruyen el mapa electoral

El investigador Toni Rodon atiende a TO tras el inesperado «éxito» que ha alcanzado su labor sobre las elecciones

¿Cómo se votó en la Segunda República? Unos profesores reconstruyen el mapa electoral

Mapa de las elecciones de febrero de 1936. | Atlas Electoral de la Segunda República

La Segunda República es, sin duda, la época reciente más fascinante de la historia de España. Sus contrariedades, su maniqueísmo, su visceralidad y su desenlace la convierten en una etapa que cualquier aficionado a la historia debe conocer. Sobre ella se han escrito ríos de tinta. Ocurrió cuando el Viejo Continente se lanzó al abismo de la locura ideológica: comunismo contra fascismo. Esa lucha maniquea vino aderezada de sucedáneos que en el fondo convergieron en un mismo mar de odio. España, por primera vez en mucho tiempo, en su peor momento; decidió ser como el resto de Europa.

Ahora, un grupo de profesores e investigadores universitarios ha rescatado los resultados de las elecciones que se celebraron durante la segunda intentona republicana en España. Toni Rodon, de la Universidad Pompeu Fabra; Pau Vall, de la Universidad de Barcelona; y Diego Martín, de la Universidad Carlos III de Madrid; se han unido bajo el paraguas de la Pompeu Fabra para recomponer, junto a una red de colaboradores, el mapa electoral de la Segunda República. Un trabajo titánico de «años» en el que los boletines oficiales, archivos y periódicos de la época se han convertido en el pan nuestro de cada día.

El «Atlas electoral de la Segunda República» es un proyecto en el que los investigadores esperan lograr volcar los datos de los comicios de los años 30 y hacerlos accesibles para consultarlos a nivel municipal. Por el momento están disponibles solamente los resultados de las elecciones de febrero de 1936, pero la intención del grupo es continuar avanzando en el volcado de datos gracias a la financiación del Ministerio de Ciencias, Innovación y Universidades e incluso a la propia ayuda de los ciudadanos que han llegado a colaborar enviando datos que no habían logrado obtener.

«La verdad es que ha habido gente muy simpática en las redes sociales y, por ejemplo, de Pontevedra no teníamos datos. Pues, gracias al apoyo de la gente, hemos logrado conseguir periódicos de la época que contienen los datos electorales», explica a THE OBJECTIVE Toni Rodon, que se ha sorprendido del «éxito» y «popularidad» que ha logrado el proyecto en apenas unas semanas. «No esperaba que tuviera este éxito. La verdad que estamos muy contentos de la popularidad que ha tenido», comenta.

Las elecciones del 16 de febrero de 1936 -con segunda vuelta el 1 de marzo- se celebraron en un clima de polarización extrema. Los discursos políticos de ambos bandos, marcados por una retórica violenta y antidemocrática, hacían ver que unos comicios poco iban a ayudar a rebajar la tensión irrespirable que vivía el país. Pese a ello, las elecciones que dieron la victoria al Frente Popular se llevaron a cabo, y aunque en algunas zonas de España habría que coger con cautela los resultados, por las múltiples denuncias de fraude y el ambiente en el que se celebraron, los datos recopilados en el atlas electoral son de gran valor al mostrar cuál era el estado del país.

En el mapa electoral se puede apreciar la «gran polarización territorial entre los dos bloques de izquierda y de derecha», aunque también destacan otras zonas del país, donde esa dualidad no estaba tan presente como el País Vasco, donde los nacionalistas agrupaban gran parte del voto, Navarra, feudo carlista; o diversas provincias como Lugo, Orense, Soria o Castellón, donde las candidaturas centristas todavía lograron jugar un papel predominante.

Recomponer los resultados después de 90 años no ha sido una tarea fácil, aunque Rodon agradece a aquellos investigadores que le precedieron y realizaron una labor «fantástica y espectacular». «Nosotros hemos tenido la suerte de contar en los últimos años con nuevas técnicas como OCR, de reconocimiento óptico, que permite digitalizar los documentos de forma más rápida, y especialmente la inteligencia artificial», señala. Durante su investigación se ha encontrado una sorpresa «positiva», el trabajo de los «historiadores científicos sociales que nos han precedido. Han hecho un trabajo fantástico por recoger una época fascinante de España».

Pero también aclara que hay otra «negativa»: «El trabajo que estamos haciendo, creo que lo debería haber hecho el sector público hace mucho tiempo, porque es una etapa importante del país, pero como genera todavía un poco de polarización o reticencias, pues se ha dejado de lado muchas veces».

Sobre las peculiaridades de las elecciones de la época, Rodón destaca para empezar el sistema electoral, un modo de elegir a los representantes políticos «complejo» y «completamente diferente» al de ahora. «El principal problema es a la hora de estimar la participación», señala, sin olvidar que en los años 30 «había más municipios que hoy en día». Por ejemplo, Cataluña contaba con 1880 frente a los 947 de la actualidad. «Esto ha cambiado. Incluso muchos, que parecen el mismo, en la Segunda República tenían fronteras un poco distintas».

También hay que resaltar que durante la República se votaban listas abiertas donde un elector podía elegir a cinco de los siete candidatos que se presentaban por cada provincia, lo que complica mucho la recopilación de los datos en las actas. Incluso, en función de los resultados, en algunas ocasiones había que celebrar una segunda vuelta entre los candidatos más votados, lo que añade más trabajo a la investigación, por no mencionar situaciones como las que se vivieron en Cuenca o Granada en donde los comicios se tuvieron que repetir bajo sospecha de fraude.

Rodon confía en continuar incorporando los datos de las provincias que faltan, así como los de las elecciones de 1931 y 1933, aunque confiesa que estos son más «caóticos». Para este grupo de investigadores la tarea ingente que supone recopilar los datos de unos comicios que se realizaron hace casi un siglo hace que demanden una mayor presencia de la administración y confían en que esta se involucre para poder llevar el proyecto a cabo, si no, aseguran, va a ser complicado finalizar el trabajo.

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