The Objective
Lifestyle

Dan Buettner, experto en longevidad: «Los deportes que más la favorecen no son los que queman más calorías, sino estos tres que te mantienen conectado»

El ejercicio deja de ser solo una herramienta para quemar grasa y pasa a ser un elemento de cohesión social

Dan Buettner, experto en longevidad: «Los deportes que más la favorecen no son los que queman más calorías, sino estos tres que te mantienen conectado»

Dan Buettner | Instagram

El experto en longevidad Dan Buettner ha consolidado una de las teorías más influyentes sobre envejecimiento saludable a partir de su estudio de las llamadas zonas azules, regiones del mundo con una concentración inusual de personas que superan los cien años con buena calidad de vida. Su enfoque ha sido recogido en múltiples investigaciones divulgativas y reportajes internacionales, y pone el acento en los hábitos cotidianos más que en la genética o en el ejercicio de alta intensidad.

¿Qué es lo que más ayuda a mantenernos jóvenes?

Buettner sostiene que los deportes más beneficiosos para la longevidad no son los que más calorías queman ni los más exigentes físicamente, sino aquellos que se mantienen en el tiempo y se integran en la vida diaria. En sus análisis identifica tres prácticas recurrentes en comunidades longevas, caminar de forma habitual, bailar con frecuencia y participar en actividades físicas comunitarias.

La clave, según su planteamiento, no está solo en el movimiento, sino en su sostenibilidad y en el entorno social en el que se produce. Este tipo de actividad reduce el sedentarismo, pero además refuerza la interacción humana, un factor que Buettner considera decisivo en la salud a largo plazo.

Conexión social como factor de longevidad

Uno de los elementos más repetidos en su investigación es la relación entre longevidad y vínculo social. En las zonas azules, la actividad física no se entiende como una práctica individual ni aislada, sino como una parte integrada en la vida en comunidad. Caminar acompañado, bailar en celebraciones o participar en actividades compartidas funciona como un elemento de cohesión social que, según su tesis, tiene un impacto directo en la salud y en la esperanza de vida.

Esta idea coincide con lo que plantea la psiquiatra Marian Rojas Estapé en su libro Cómo hacer que te pasen cosas buenas, donde subraya que sentirse querido y acompañado es clave para la felicidad. En la misma línea, el divulgador Arthur Brooks ha popularizado la idea de que las relaciones sociales actúan como «macronutrientes» del bienestar, al aportar satisfacción, propósito y disfrute.

Cómo hacer que te pasen cosas buenas

Además, el conocido Estudio sobre el Desarrollo Adulto de la Universidad de Harvard, considerado uno de los análisis más largos sobre felicidad y envejecimiento, concluye que la calidad de las relaciones personales es uno de los factores más determinantes para una vida más larga y saludable, ya que quienes mantienen vínculos sólidos con amigos y familia tienden a vivir más, disfrutar de mejor salud y alcanzar con mayor facilidad sus objetivos vitales.

Por su parte, el investigador Dean Ornish ha demostrado en diversos estudios que los hábitos de vida, incluyendo la conexión social, pueden influir en la expresión genética relacionada con enfermedades crónicas. Sus conclusiones refuerzan la idea de que la salud depende de un conjunto de factores interconectados, no de una sola variable como el ejercicio intenso.

La coincidencia entre estos expertos apunta hacia un cambio de enfoque en la salud preventiva. La evidencia recopilada en estudios sobre envejecimiento sugiere que no es el entrenamiento extremo el que marca la diferencia, sino la constancia, la moderación y la capacidad de mantener una vida activa durante décadas.

Publicidad