Sportsame, el club que usa el deporte para la rehabilitación en salud mental
La entidad reúne a más de 500 personas con enfermedades mentales graves en ligas, torneos y actividades deportivas

Sportsame
Imanol tenía 38 años cuando le diagnosticaron trastorno de la personalidad paranoide y trastorno de la personalidad límite. Hoy tiene 57 y relata aquel momento de su vida con franqueza: «Estaba muy mal; estaba socialmente aislado por completo, sin amigos, sin familia, encerrado en casa y prácticamente sin salir de ella». Su realidad actual es muy distinta: lleva diez años con su pareja, está rodeado de una comunidad sólida y disfruta cada viernes arbitrando partidos de fútbol.
Esta vuelta de 360 grados en su vida tiene su origen en el día en que, en un centro de día de salud mental, le sugirieron que participara en Sportsame, un club deportivo sin ánimo de lucro para personas con enfermedad mental grave. Imanol empezó jugando al fútbol semanalmente y, en 2009, al ver que faltaban árbitros, hizo el curso y se formó como tal. «Sportsame me ha ayudado muchísimo», explica. «Para mí fue retomar la vida social, volver a incluirme. Tenía problemas de higiene porque no salía de casa. Entonces piensas: ‘¿Para qué te vas a molestar?’. Y estaba consumiendo cosas que no debía. Al final, me sacó de todo eso».
En la temporada 2024-2025, más de 500 personas participaron en las actividades de Sportsame, que incluyen ligas de fútbol y baloncesto, torneos de pádel, tenis y tenis de mesa, y otros deportes como rugby, marcha nórdica, yoga y balonmano. «Lo que más me gusta de las actividades es el compañerismo», afirma Imanol. «Aquí todos somos iguales, todos sabemos que somos enfermos, pero ninguno habla de enfermedad. Y el espíritu que hay es de deportividad absoluta. Aquí no ves una mala patada, un mal gesto o una queja; es más importante ganar el torneo de la deportividad que ganar el campeonato».
Cambiar de rol a través del deporte
Sportsame surgió en 2007 con la coordinación de recursos de la Red de Atención a Personas con Enfermedad Mental Grave y Duradera de la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid. Todas las personas atendidas por la red pueden participar en la iniciativa a través de los distintos recursos que la integran, como centros de día o residencias. Para ello, cada centro abona una cuota anual de 60 euros, que permite el acceso a todos sus usuarios.
El equipo de Sportsame está integrado por 20 profesionales de la red que trabajan de manera completamente voluntaria. Además, el club cuenta con la participación de la Universidad Camilo José Cela, a través de estudios de investigación, y con la colaboración de algunos estudiantes.
Sportsame se basa en la premisa de que «el deporte es una herramienta de rehabilitación y de recuperación fundamental», explica Alberto, tesorero de la organización.
Además, uno de los objetivos principales del club es lo que él define como «el cambio de rol»: «Las personas con enfermedad mental grave acaban teniendo ese rol de enfermo mental. Nosotros queremos cambiarlo, cambiar la capacidad de agencia, que sientan que se recuperan, que son deportistas. Que vayan sintiéndose no como un enfermo mental, sino como una persona que tiene un problema de salud mental, pero que es jugador de fútbol o capitán del equipo de ajedrez».
Parte del proceso de cambiar ese rol también consiste en combatir la estigmatización social que clasifica a las personas con enfermedad mental grave en categorías excluyentes. «Hay muchos falsos mitos, como que son peligrosos o que son vagos; se les confunde a veces con gente que tiene discapacidad intelectual», explica Alberto. Para desmontar estos prejuicios, Sportsame organiza torneos abiertos a personas ajenas a la organización: «Hacemos torneos de lucha contra el estigma, donde viene gente externa, equipos normalizados de fútbol o de baloncesto, para que conozcan que pueden jugar con ellos, que van a pasar una mañana con ellos sin problema, que pueden traer a sus hijos al torneo».
Dentro de la estrategia de desestigmatización también se incluyen convenios con distintas federaciones, como la Federación de Tenis de Madrid y la Federación Madrileña de Lucha, así como colaboraciones con la Real Federación de Fútbol de Madrid y la Federación Madrileña de Pádel. Estas alianzas permiten a Sportsame acceder a instalaciones o a profesionales para impartir clases a sus usuarios, mientras impulsa acciones de concienciación sobre la salud mental.
Fomentando la pertenencia
Otro usuario que participa como árbitro en Sportsame es Rubén, de 48 años. Para él, su incorporación al club marcó un punto de inflexión: «Cuando entré en el centro de rehabilitación psicosocial, tenía fobia social y todavía tengo trastorno obsesivo-compulsivo; esta actividad de Sportsame y otras que hago en mi tiempo libre me han ayudado muchísimo a superar esa enfermedad, a tener la cabeza ocupada», relata.
A través de Sportsame, Rubén explica que también ha podido trabajar su seguridad personal: «Ha sido muy positivo porque ha hecho que coja más confianza en mí mismo, que me sienta contento cuando salgo de los partidos, porque veo que he acabado el partido y lo he resuelto. No me siento agobiado como cuando empecé a arbitrar».
Como explica Alberto, uno de los beneficios de Sportsame es que puede ser empleado por distintos centros de salud mental para trabajar las necesidades particulares de cada usuario: «Se puede utilizar como herramienta para cubrir el ocio; si alguien quiere trabajar la higiene, también se puede utilizar, ya que si tú vas a hacer deporte, luego te tienes que duchar».
La iniciativa también puede ayudar a personas que no desean participar directamente en los deportes, pero sí buscan recuperar una rutina y sentirse parte de una actividad compartida, como explica Ana, presidenta del club: «Hay muchas personas sedentarias que no quieren hacer deporte, pero vienen de afición y entonces tienen que usar el transporte público, quedar en grupo, levantarse temprano, acudir a una actividad, apoyar a su equipo».
El club también facilita que surjan vínculos sociales entre los participantes, algo especialmente importante para muchas personas atendidas por la Red de Salud Mental. «Nosotros vemos aquí situaciones de gente que, a lo mejor, viene de haber estado ingresada en algún tipo de hospital de larga estancia y que ha perdido todo su entorno social. Entonces viene aquí y, a través de jugar a la liga de fútbol, de baloncesto u otro deporte, conoce a gente que está en una situación muy parecida a la de ellos», relata Alberto. De esta manera, como explica Ana, el club fomenta un sentido de permanencia entre los participantes.
Todos los viernes, los usuarios de Sportsame y los voluntarios se reúnen en las Instalaciones Deportivas Canal Isabel II, donde, más allá del deporte, se construye un espacio de comunidad y aceptación, un lugar donde la actividad física rehabilita mientras el encuentro con otros devuelve la confianza y la rutina.
