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Medio Ambiente

Un proyecto con dinero europeo impulsa el uso del amoniaco verde para almacenar energía

Un proyecto con dinero europeo impulsa el uso del amoniaco verde para almacenar energía

El amoniaco es el segundo producto químico más producido a nivel mundial, su producción es masiva, y se usa principalmente para fertilizantes, pero no es ese su único uso, sino que la posibilidad de usarlo para almacenar energía es algo que cada vez se investiga más. La Unión Europea no ha querido quedarse atrás y está financiando un proyecto para impulsar su uso como vector energético. En España, el Centro Nacional del Hidrógeno (CNH2) colabora para llevarlo a cabo.

El objetivo del proyecto ARENHA es «poner en valor toda la cadena de amoniaco, desde su producción a partir de fuentes renovables hasta su uso», explica a THE OBJECTIVE Elena Monge, una de las integrantes de este proyecto en el CNH2.

En qué consiste el proyecto

La intención de todos los implicados en el proyecto ARENHA es encontrar los materiales adecuados y desarrollar los reactores para conseguir que el amoniaco verde sea una opción de almacenamiento de energía viable para poder emplearlo en diferentes sectores.

La producción de amoniaco en la actualidad tiene la dificultad de que las condiciones de la operación son muy complicadas. Por eso, el objetivo es «desarrollar nuevos catalizadores para que esas condiciones de operación sean más suaves», explica Monge.

Además, una vez generado el amoniaco a través de hidrógeno verde, se van a investigar nuevos materiales para poder almacenarlo en estado sólido.

Los primeros meses, en el Centro Nacional del Hidrógeno se han dedicado a una fase de investigación y en enero de 2022 comenzará la etapa de ingeniería. La función de este centro en el proyecto, además de dar soporte en los estudios de impacto ambiental y seguridad, es montar el prototipo de la cadena de valor del amoniaco, algo que se hará a partir de 2023.

En el CNH2 calculan que el amoniaco estará implantado a nivel comercial para su uso energético en torno al año 2030.

Las ventajas del amoniaco

«El amoniaco es muy interesante como forma de almacenamiento de energía porque tiene una alta densidad energética», explica Monge.

Además, dado que es un compuesto muy importante para la fabricación de fertilizantes, «hay mucha tecnología relacionada con su uso, almacenamiento y transporte», por lo que ya hay mucho avanzado.

Y si lo comparamos con el hidrógeno, la alternativa verde que más se está desarrollando en los últimos años, «otra ventaja es que es relativamente fácil almacenarlo, con unas presiones mucho más bajas y unas temperaturas más suaves es posible tenerlo en estado líquido, y así transportarlo y almacenarlo más fácil», explica Monge.

¿Para qué sería útil?

El amoniaco tiene una ventaja frente al hidrógeno y es que es más fácil de almacenar, pero «hay que estudiar muy bien cuándo sería interesante usarlo», dice Monge, porque la desventaja es que se necesita una unidad para producirlo, un reactor y una unidad de descomposición. «Hay que ver qué compensa más, si tener hidrógeno almacenado y usar hidrógeno o tener amoniaco».

Por eso, el amoniaco es útil en sectores y actividades donde el espacio es un problema. «Por ejemplo, en el sector marítimo, el transporte de buques, que no disponen del espacio para almacenar todo el hidrógeno que haría falta para que funcione bien, el amoniaco como tiene una densidad energética muchísimo mayor, con un volumen mucho más pequeño sí que podrías tener un sistema de propulsión verde».

En definitiva, «hay que estudiar muy bien también los costes que tienen asociados y ver en qué situaciones sí que te compensa ahorrar en almacenamiento teniendo sistemas a 700 bares o a -250 grados, que son difíciles de operar».

Inversión en investigación

La Comisión Europea financia este proyecto en el marco del Horizonte 2020, englobado dentro de la propuesta de nuevos materiales, según explican desde el CNH2.

Como la Unión Europea, son muchos los países y administraciones que están invirtiendo en investigar esta posibilidad de almacenamiento de energía. «Se están probando proyectos para desarrollar motores que empleen amoniaco en vez de gasolina», por ejemplo, y su uso en puertos para alimentar a buques, pero todavía quedan unos años para verlo hecho realidad.

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