UNICEF alerta de la situación de los niños en la crisis humanitaria de Yemen

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UNICEF alerta de la situación de los niños en la crisis humanitaria de Yemen
Foto: Khaled Abdullah

Cuando se van a cumplir dos años del inicio de la ofensiva armada de Arabia Saudí en Yemen, UNICEF adelanta en su informe que 10 millones de niños continúan pagando el precio más alto del conflicto y necesitan de forma urgente ayuda humanitaria ante la grave situación que amenaza con la muerte por desnutrición severa de 462.000 pequeños menores de cinco años.

En el país más pobre de Oriente Próximo junto con Nigeria, Sudán del Sur y Somalia, las familias, cada vez más pobres y con menos recursos, recurren a medidas extremas para poder alimentar a sus hijos. Según se recrudece la pobreza, más niños, hasta ahora unos 1.572, son reclutados para combatir en el conflicto y más de dos tercios de las niñas acaban en matrimonios forzados antes de los 18. El número de chicos fallecidos en el conflicto ha ascendido un 70% y al menos el doble han sufrido la violencia desde marzo de 2016.

Además, Yemen debe hacer frente a una de las crisis alimentarias más grave del mundo. Cerca de medio millón de niños sufren malnutrición severa, es decir, que Yemen ha sufrido un incremento del 200% desde 2014. Las familias comen menos y optan por alimentos sin contenido nutritivo. Esta situación tiene su origen como apunta Acción Contra el Hambre en la resolución 2216 de Naciones Unidas que transformó de facto el embargo armamentístico en un bloqueo aéreo y marítimo que “afecta casi a la totalidad de las importaciones de productos de primera necesidad”.

La vulnerabilidad de la población y las condiciones extremas obligan a la población a vivir con dos dólares al día, y en muchas ocasiones ni eso, pues al menos el 80% de las familias están en deuda o piden préstamos para alimentar a sus hijos. La asistencia social que proporcionaba liquidez a los yemeníes ha sido suspendida y por lo tanto la compra de alimentos, medicinas o productos básicos se ha vuelto imposibles para la mayoría.

El sistema sanitario está al borde del colapso, dejando a casi siete millones de niños sin acceso a una atención sanitaria adecuada. El cólera, que ya hizo acto de presencia en octubre del 2016 continúa extendiéndose, y se sospecha que hay 22.500 casos y al menos 106 muertes.

En cuanto a la educación, 1.600 escuelas han dejado de funcionar bien porque fueron destruidas o dañadas durante el conflicto o porque se usan hoy en día para albergar a familias desplazadas. Unos 350.000 niños han dejado de ir a la escuela, lo que asciende a dos millones los niños que no reciben una educación.

UNICEF y otras organizaciones internacionales continúan proporcionando vacunas, comida, tratamientos para combatir la malnutrición, educación y ayuda psicosocial y económica, pero todas coinciden en la necesidad de tomar medidas urgentes, entre ellas una solución política en la que se prevea la protección de los derechos del niño.