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El Filtro Burbuja o por qué aunque tengas muchos 'likes' no necesariamente tienes razón

Ana Laya

Puede que no hayas oído hablar del filtro burbuja, pero definitivamente tu visión del mundo está siendo configurada por él. A finales de 2009, específicamente el 4 de diciembre, comenzó la era de la personalización, un pequeño paso para un algoritmo de Google, un gran paso para la lenta pero segura edificación de un sinfín de universos paralelos, de realidades alternativas.

Sí, todo esto empezó hace más tiempo de lo que (muchos) pensamos y no, esta no ha sido la causa del Brexit, ni de Trump, pero sí de la sorpresa que le ha causado a una gran parte de la población.

¿Por qué? Eli Pariser, activista liberal y co-fundador de Upworthy y Avaaz, lo explica en su libro El filtro burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos (Editorial Taurus, 2017) y en la conferencia a la que ha sido invitado por la Fundación Telefónica y el Instituto Aspen como parte del ciclo Tech & Society. “Aquello que una vez fue un medio anónimo donde todo el mundo podía ser quien quisiera, ahora es una herramienta para recopilar y analizar nuestros datos personales.”

Es justo lo contrario a la famosa viñeta de The New York Times; en Internet ahora todo el mundo no solo sabe que eres un perro, si no que también conocen tu sexo, tu grupo etario, desde dónde te conectas, en qué dispositivo, a través de qué buscador, e incluso mediante micrófono, giroscopio y GPS si sueles buscar vuelos a destinos exóticos mientras caminas al atardecer del trabajo a tu casa… ¿o jamás te preguntaste por qué todos los banners que se te atravesaban en tus lecturas vespertinas eran de aerolíneas?

El filtro, como lo describe Pariser, empezó con Google en 2009, pero los algoritmos de los grandes gigantes de las redes han ido replicando la fórmula, una fórmula centrada en obtener beneficios económicos a través de la publicidad, en lugar de informar de manera equilibrada, contrastada, ética… o al menos lineal; por eso ahora los timelines de Facebook y Twitter dejaron de ser “líneas de tiempo” para pasar a mostrar los posts no en orden de aparición sino en orden de “relevancia” y por eso también Instagram dejó de ser “insta”.

Esto se convierte en un problema grave cuando dejamos de hablar de posts de gatos haciendo cosas o de #windowswithaview, sino de noticias. Tal como le gusta alardear a Mark Zuckerberg, puede que Facebook sea la mayor fuente de noticias del planeta, “al menos en lo que respecta a ciertas definiciones de lo que es una ‘noticia'”, alerta Pariser. De hecho los investigadores del Pew Research advirtieron ya en 2015 que Facebook es la fuente primordial de información política entre millennials estadounidensenses, seguidos de cerca por los GenX, un fragmento nada despreciable de la población votante.

El Filtro Burbuja o por qué aunque tengas muchos 'likes' no necesariamente tienes razón
Portada de El Filtro Burbuja, de Eli Pariser. Traducido por Mercedes Vaquero. Editado por Taurus. (2017)

“En una era en la que el intercambio de información es la base de la experiencia compartida, la burbuja de filtros actúa como una fuerza centrífuga que nos separa.”

Si bien se puede argumentar que antes de Internet y de sus algoritmos siempre hemos consumido medios de comunicación afines a nuestros intereses y aficiones, hay dos aspectos en los que el filtro burbuja es radicalmente diferente: en primer lugar, tú y tus filtros están solos. Tú eres la única persona dentro de tu burbuja. “En una era en la que el intercambio de información es la base de la experiencia compartida, la burbuja de filtros actúa como una fuerza centrífuga que nos separa.” Segundo: la burbuja de filtros es invisible. El individuo que activamente toma la decisión de comprar el Daily Mail o sintonizar FOX News sabe exactamente cuál es el punto de vista o la línea editorial de esos medios; en cambio, como señala Pariser, las intenciones de Google o Facebook al mostrarte lo que decide mostrarte (o no) son, cuando menos, opacas y para la mayoría están ocultas en la falacia de la neutralidad y la abundancia.

La cita con la que abre Pariser su libro es de Zuckerberg que dice lo siguiente: “saber que una ardilla se muere delante de tu casa en este momento puede ser más relevante para tus intereses que el hecho de que la gente se muera en África. “Esa afirmación, además de ser muy amarga de digerir, puede que sea válida para un mundo en el que las personas son meros consumidores y no ciudadanos. “Es una virtud cívica estar abierto a aquello que parece encontrarse fuera de tus intereses (…) en un mundo complejo, casi todo te afecta”, afirma en el libro Clive Thompson, periodista especializado en tecnología. Mientras el crítico cultural Lee Spiegel lo expresa de otro modo: “los clientes siempre tienen la razón, pero la gente no.”

El Filtro Burbuja o por qué aunque tengas muchos 'likes' no necesariamente tienes razón 1
Eli Pariser en la rueda de prensa ofrecida en la Fundación Telefónica.

¿Atrapados sin salida?

Usando la misma metáfora que utiliza Pariser en su libro, el genio está fuera de la botella y es prácticamente imposible hacer que vuelva. La publicidad es la fuerza que guía la manera en la que los algoritmos son construidos y ya existe un mercado de miles de millones de euros que se basa en la recolección de data personal a través de cookies y en su venta, en cuestión de microsegundos, al mejor postor. Google, por ejemplo, promete no difundir tus datos personales, sí, pero otras páginas y apps bastante populares no lo garantizan en ninguno de esos Términos y Condiciones que aceptamos sin leer. La fórmula funciona y en opinión de Sheryl Sandberg, la jefa de operaciones de Facebook, el hecho de que una página no esté personalizada para un usuario en particular parecerá raro.

Pero tranquilo, que si has llegado hasta este punto en el artículo, significa que estás genuinamente interesado y que por lo menos ahora te estarás planteando activamente romper esa burbuja invisible. Y básicamente ahí está todo el truco. Pariser afirma que si bien el filtro burbuja sigue bastante vigente, desde la primera edición de su libro el contexto ha cambiado y ahora la gente está más familiarizada con los procesos que ocurren detrás de cámara en las redes sociales y los ingenieros que trabajan en estas grandes plataformas también son más conscientes de la responsabilidad que tienen en sus manos.

El Filtro Burbuja o por qué aunque tengas muchos 'likes' no necesariamente tienes razón 2
Captura de pantalla de Escape Your Bubble.

Entre esos ingenieros ingeniosos y los activistas de Internet hay ya algunos que se han dedicado a construir maneras de romper la burbuja, por ejemplo la página Escape Your Bubble, que te propone ayudarte a entender mejor ciertos fenómenos o el pensamiento de cierto grupo con el que no estás familiarizado.

“Tenemos que aceptar y entender más a nuestros compatriotas”, dicen en su manifiesto. Después de todo no parece casualidad que a los filtros burbuja lo acompañe el ‘thin-skinnedness’ (el síndrome de la piel delgada) gracias al cual el debate abierto y el intercambio de ideas sea algo cada vez menos frecuente en las redes, y en su lugar la respuesta ante opiniones contrarias suele ser el insulto, el trolleo y el ataque personal.

Ahora bien, si ya no confías en la inteligencia (o estupidez) artificial para hacer el trabajo de ir explotando todas estas burbujas invisibles que te permiten ver solo un fragmento del mundo, te toca a ti activamente hacerlo. Eli Pariser con su libro te facilita un alfiler. ¡Buena suerte!

 

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Connie Yowell: "Los diplomas deberían tener fecha de expiración"

Ana Laya

Foto: Ana Laya
The Objective

Escuchar a Connie Yowell hablar acerca del futuro de la educación es refrescante. Sus ideas, sus planes y sobre todo sus acciones pueden lograr que hasta el académico más conservador o el más escéptico empiecen a replantearse ciertas certezas, y se sitúen ante el cambio no solo como espectadores que inmóviles asienten o niegan con la cabeza mientras miran a los paradigmas resquebrajarse, sino como protagonistas, como agentes de cambio, con renovado entusiasmo y ganas de contribuir activamente a ese futuro que Yowell describe.

Connie Yowell es una investigadora especializada en Educación y Psicología, graduada en las Universidades de Yale y Stanford que durante más de 30 años se ha dedicado a estudiar cuál es el mejor tipo de aprendizaje para el siglo XXI y cuál es el mejor uso de los nuevos medios digitales en educación. Antes de embarcarse en su nuevo proyecto, Collective Shift, una organización cuya misión es catalizar el cambio social a través de la educación y la tecnología, Yowell gestionó el programa educativo de la Fundación MacArthur durante 15 años, un programa de 150 millones de dólares sobre medios digitales y aprendizaje. Los insights recopilados durante esos 15 años dieron lugar a esa nueva iniciativa y reafirmaron su visión acerca de la necesidad de una educación innovadora, flexible, continua y no monopolizada por la escuelas o las universidades.

LRNG – “The Evolution of Learning” from LRNG on Vimeo.

Aprovechando su presencia en Madrid para participar en el ciclo ‘Tech & Society’ organizado por Aspen Institute España y la Fundación Telefónica, conversé con Connie Yowell la mañana previa a su charla titulada “El futuro del aprendizaje en la era digital”. La conversación empezó con la afirmación de que en la actualidad, en la mayoría de los casos, el acercamiento académico es obsoleto a la hora de formar a los estudiantes en las herramientas concretas que requiere el mercado laboral, y que son la industria y las instituciones privadas las que terminan rellenando ese vacío.

Es decir, los estudiantes se gradúan y obtienen un título solo para tener que seguir estudiando… y, en la mayoría de los casos, teniendo que invertir más dinero. Yowell, a través de Collective Shift propone un acercamiento diferente en el que es la ciudad, con sus instituciones académicas, sus bibliotecas, sus museos, sus industrias, trabajando de manera concertada, las que educan a los individuos. Lo llaman “Aprendizaje conectado” (connected learning), aquí empiezan pues las preguntas.

¿Cómo surge el término aprendizaje conectado

La principal conclusión del trabajo que realicé en la Fundación MacArthur acerca de cómo mejorar los procesos de aprendizaje, aprovechando los nuevos medios digitales, se puede resumir con el término “aprendizaje conectado” y se puede explicar de manera bastante sencilla, el mejor aprendizaje ocurre cuando el estudiante logra conecta tres cosas: su pasión, eso en lo que más desea convertirse; un grupo que comparta el mismo interés, para que puedan trabajar en ello juntos, el aprendizaje es algo social; y que esa pasión, ese oficio, esa profesión, tenga algún impacto en el mundo real, que esté conectado con algo relevante, desde conseguir un buen trabajo o lograr una publicación, hasta ayudar a construir una mejor comunidad… la base de todo es que la pasión al unirse con el esfuerzo compartido tenga un impacto tangible. Eso es el aprendizaje conectado.

Parece tan lógico que resulta extraño que esto no sea lo que sucede actualmente… ¿no?

Exacto, actualmente ni los institutos ni las universidades están preparando a los alumnos alrededor de sus pasiones, el método educativo es estandarizado (todos los alumnos estudian exactamente lo mismo) y antiguo, ni siquiera la disposición -en filas- de los alumnos en las aulas propicia el aprendizaje en grupo. Por otra parte, nuestras ciudades no están trabajando de forma coordinada para lograr que los estudiantes que los colegios y las universidades forman consigan hacer algo relevante con su formación, ni siquiera lo más simple que es encontrar un empleo.

Lo emocionante es que ahora -en la era digital- tenemos las herramientas que nos permiten promover la participación. Las herramientas digitales hacen que sea mucho más sencillo participar e impactar a lo grande. ¿Cuánto cuesta convertirse en creador de cosas, de productos de audio o visuales? Es mucho más barato y más sencillo. Ahora hasta los niños pueden hacer películas. Y también contamos con las redes, bien sea Facebook o Google o la que elijamos para conectarnos con el mundo.

Lo increíble es que nuestras escuelas no están aprovechando esos recursos de la mejor manera. Las escuelas, en el mejor de los casos, te hacen ser mejor en algo, pero ese ‘algo’ no está necesariamente conectado con algo que realmente le interese a los chicos; no está conectado a un grupo de compañeros con el que desarrollar el aprendizaje; y tampoco está conectado con el mundo real. Esa conexión perdida es la que necesitamos que suceda en las ciudades, en nuestras comunidades, y lo que observé fue que hacía falta una estructura tecnológica que se encargara de unir los puntos, de eso se trata la iniciativa LRNG de Collective Shift, de proveer la plataforma para crear conexiones y sinergia.

LRNG – “The Connect” from LRNG on Vimeo.

¿Cómo entran las ciudades en la ecuación?

Trabajamos con los alcaldes. Para comenzar tenemos que tener un grupo político que apoye la idea, esos son los alcaldes. Pero también trabajamos con las organizaciones existentes en las diferentes ciudades, con las escuelas, las bibliotecas, los museos y, por supuesto, con los potenciales empleadores. Cada una de estas fuerzas con gran potencial educativo ahora mismo están separadas y necesitamos que trabajen juntas. Eso es lo que nuestra estructura tecnológica propicia. Si tienes un programa determinado, una charla, un taller, en donde sea que este esté y sea quien sea el que lo imparte, nosotros lo hacemos visible para que los estudiantes puedan encontrarlo.

Ahora mismo, si eres un estudiante y quieres encontrar un curso vas a Google y lo que encuentras de vuelta es un desastre, una lista desordenada de cosas. Nosotros, además de proveer un sistema que selecciona, organiza y agrega oportunidades de aprendizaje que no necesariamente ocurren en la escuela, vamos un poco más allá. Parte de nuestra labor es trabajar con los empleadores y preguntarles acerca de los trabajos que ofrecerán en el futuro y cuáles son las habilidades y competencias que un empleado potencial necesitará para poder hacer esos trabajos, y así organizamos con las comunidades múltiples oportunidades de aprendizaje que hagan que el estudiante adquiera esas habilidades.

Además, creamos una especie de “micro-credencial” al que hemos llamado “badge” (chapa en inglés) que implica que cualquiera que participe en cualquiera de los cursos, talleres, charlas o exposiciones, obtendrá esa micro-credencial a manera de reconocimiento. Creemos que en un futuro, finalmente los diplomas y los grados serán reemplazados por estas “badges” y que será más fácil para las compañías identificar las habilidades que necesitan.

Suena realmente ambicioso ¿cuándo comenzará este gran cambio?

El cambio ya está ocurriendo. Ya estamos trabajando en 10 ciudades de Estados Unidos. Creo que llevará unos 10 años terminar de cambiar el paradigma en una comunidad completa, en una ciudad grande como Chicago, pero ya está sucediendo en pequeños fragmentos. En la parte en la que nos estamos enfocando ahora mismo es el llamado “skills gap”, esto puede ser traducido, en este contexto, como la distancia que hay entre las habilidades reales que los jóvenes adquieren en la escuela y las deseables por el mercado laboral.

Uno de los mayores retos que esto representa es que estas habilidades no son permanentes, no son fijas, en la era digital estarán cambiando constante y rápidamente, y no podemos predecir con exactitud cuáles serán. Eso significa que tenemos que convertirnos en estudiantes de por vida, y tenemos que estar aprendiendo en todas partes y todo el tiempo. Un poco como funciona actualmente el mundo de la medicina. Un médico no puede salir de la universidad e ignorar todos los avances tecnológicos porque sería negligente, tiene que seguir aprendiendo y preparándose. En ese sentido, los diplomas deberían tener fecha de expiración. Ese es el gran cambio y las escuelas no están preparadas para asumir eso.

Si piensas en las escuelas verás que la educación comienza a una edad particular, a una hora determinada del día, sucede de una manera particular y luego termina. También termina a una edad determinada y luego ya estamos fuera del sistema educativo. Eso no es suficiente para el futuro al que nos dirigimos porque el mundo está cambiando dramáticamente y, para mí, es inevitable que el cambio en el aprendizaje sea igualmente dramático.

Ahora mismo, en Estados Unidos, por ejemplo, el gobierno y las universidades invierten miles de millones de dólares en educación superior y resulta que las compañías están invirtiendo aún más dinero para educar a sus empleados. Y eso es un problema, eso significa que algo no está funcionando de manera coordinada. El sistema educativo tiene entonces que cambiar dramáticamente si quiere seguir siendo relevante y llenar ese “skills gap”.

Connie Yowell: "Los diplomas deberían tener fecha de expiración" 2
Así luce la plataforma LRNG.

Esto significa ceder un montón del poder de las instituciones educativas a una red, y eso de alguna manera altera su modelo de negocios ¿Han recibido feedback de escuelas o personas relevantes en el campo educativo?

Sí, están en estado de pánico. Pánico total. Pero en realidad creo que siempre tendremos universidades de élite, que cuestan mucho, pero que educan a menos del 1% de nuestra población. Las universidades que están en pánico son las que están debajo de esa distinción de élite; las pequeñas universidades privadas, las universidades estatales, temen al cambio y cualquier opción que permita a los estudiantes aprender de manera alternativa, desde estudios en línea o en MOOCs (Massive Open Online Courses, cursos masivos abiertos online) o en sitios alternativos. Además, ahora existen compañías que están dispuestas a contratar empleados basándose en lo que pueden hacer, no en el diploma que tengan.

Este aprendizaje conectado está relacionado con lo que llamamos “aprendizaje casual” y “aprendizaje social”… ¿como ir a un bar a escuchar una charla acerca de arte posmoderno o neurociencia?

Exactamente así es como creo que será el aprendizaje del futuro y lo que nuestra iniciativa pretende hacer es seleccionar y organizar ese tipo de eventos e integrarlos en rutas. En lugar de tener planes de estudio y libros de texto, tendremos una aproximación mucho más personalizada al aprendizaje, que estará guiada por aquellas cosas que llaman tu atención. Si estás interesado en ciencia, por ejemplo, podrás encontrar una serie de eventos, actividades y experiencias que podrán ser seleccionadas y conectadas de manera que funcionen para ti, considerando desde tu itinerario y tus horarios, hasta tus competencias y habilidades. La idea es ayudarte a diseñar la manera en la que puedes aprender más o adquirir más habilidades acerca del tema particular que te interesa y luego integrar las micro-credenciales en esa ruta que estás siguiendo para que además puedas tener un portafolio, un historial de tu aprendizaje, que le puedes enseñar a un empleador y decirle: “esto es lo que he estado aprendiendo y esto es lo que sé hacer.”

Las micro-credenciales y la capacidad de enfocar todas las experiencias hacia un fin concreto es lo que hace la diferencia… ¿no?

Sí, vivimos en un tiempo de abundancia de conocimiento, no hay escasez en ese sentido; el reto es encontrar esas oportunidades de aprendizaje, organizarlas e integrarlas en una vía, una ruta concreta hacia una meta, hacia un esfuerzo enfocado y no disperso.

Es increíble que las escuelas se sigan quejando de no tener suficientes recursos, cuando vivimos en un mundo de hiperabundancia. Es obvio que necesitamos un nuevo sistema, una nueva estructura, para que sea posible para todos acceder a esa abundancia de una manera personalizada, relevante, y que se conecte a un trabajo real.

Connie Yowell: "Los diplomas deberían tener fecha de expiración" 3
Connie Yowell en su charla en la Fundación Telefónica hablando de la disposición de los chicos en el salón de clase. | Foto: Ana Laya / The Objective.

¿Con qué grupo etario están trabajando actualmente?

Con el grupo de 15 a 25 años, los post-millennials. Creemos que son ellos quienes están más capacitados ahora mismo para convertirse en estudiantes independientes. Tienen habilidades digitales, están deseosos de ser empoderados para hacerse cargo de su aprendizaje y además son los que tienen el mayor potencial de estar desempleados en los próximos 4 ó 5 años.

Cuando se habla de los millennials en el mercado laboral, de hecho se dice que la capacidad de reinventarse continuamente es una de las cosas que más aprecian en una compañía ¿cuál ha sido la respuesta de las compañías al acercamiento que vosotros proponéis?

Las compañías han respondido de manera muy positiva, pero también están bastante confundidas. Una de las razones es porque una parte de la compañía, Recursos Humanos, que está a cargo de las contrataciones, es probablemente una de las más convencionales y menos innovadoras, y no necesariamente entiende lo que están buscando. Su trabajo, en esta época, es relativamente sencillo porque por el alto nivel de desempleo reciben cientos de CV, pero fallan al basar su búsqueda en un diploma que resalte de una universidad de élite. No están por la labor de complicar ese proceso que ya tienen bien estandarizado.

Por otra parte, los gerentes y los directores están realmente entusiasmados porque saben que este cambio les permitirá quedarse con la gente que contraten, lo que hace que -a corto y medio plazo- sus costos asociados a la contratación bajen. Y para los millennials, dado lo que sabemos de ellos, que no les gusta demasiado el trabajo repetitivo y que aprecian una compañía que les permita crear un cambio positivo en su comunidad, este sistema les permitiría formar parte de esa red de aprendizaje conectado, tal vez dando charlas, compartiendo su conocimiento.

Ese es parte del puente que queremos construir, no se trata solamente de preguntarle a las compañías qué habilidades y competencias necesitan, sino también de darles la oportunidad de conectar a sus empleados con esa gran red de aprendizaje en la comunidad en la que viven.

Finalmente, cuando hablamos de aprender basándonos en algo que nos apasiona ¿crees que la implementación de la Renta Básica Universal juega algún rol importante en este cambio de paradigma?

Diría que sí, pero soy estadounidense y considerando el presidente que acabamos de elegir no es algo que vea que pueda pasar pronto, por lo menos en Estados Unidos. Creo que es absolutamente necesario e inevitable, pero altamente contencioso políticamente y que nos tomará décadas llegar ahí. Como americana pienso que no va a suceder pronto en Estados Unidos, va a seguir sucediendo en Europa u otros países antes que en EEUU por cuestiones estrictamente políticas.

Connie Yowell está convencida de que sí es posible cambiar el paradigma educativo, convertir a las ciudades en grandes ambientes de aprendizaje, y así, con trabajo y cambio sostenido y continuo… cambiar finalmente el mundo. Sabe que es algo que no sucederá de la noche a la mañana, pero está trabajando para que ocurra pronto.  Su entusiasmo es contagioso y la seguridad con la que transmite sus ideas y sus planes es alentadora. Aquí dejamos su charla en la Fundación Telefónica para los que aún sientan curiosidad.

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La 'app' iSex es la prueba de que no se ha entendido nada sobre las agresiones sexuales

Bea Guillén Torres

Foto: Unsplash
Unsplash

Conoces a alguien. Supón que te gusta y que le gustas, y que, además, decidís mantener relaciones sexuales. Pero no solo eso, sino que os parece una idea sensata y de sentido común utilizar una aplicación de móvil para sellar vuestro consentimiento. Para garantizar que los dos estáis completamente de acuerdo en el encuentro sexual que vais a mantener y, así, os podéis evitar desagradables sorpresas en el futuro como que uno de los dos denuncie al otro por agresión sexual. ¿Razonable, eh? O eso es lo que ha debido pensar José Luis Sariego, creador de la aplicación iSex y antiguo abogado de Francesco Arcuri, el exmarido de Juana Rivas condenado por maltrato, que tiene el firme objetivo de facilitar el “enviar, recibir, almacenar y exportar el consentimiento mutuo antes de una relación sexual”. Tal y como detalla en Google Play —la app no está disponible para iOS—.

Pero, ¿qué es lo que facilita iSex, en realidad? Demostrar que hay gente, como Sariego, que no ha entendido absolutamente nada sobre lo qué es el consentimiento ni sobre lo qué son las agresiones sexuales.

La 'app' iSex es la prueba de que no se ha entendido nada sobre las agresiones sexuales
Fases de la aplicación iSex.

La app de iSex funciona de la siguiente manera. Tú te registras con el nombre que quieras, por supuesto no tiene que ser real porque no hay ninguna clase de verificación ni está asociado a ninguna red social. Así que ese supuesto consentimiento podrá estar a nombre de B B B o de Perico el de los palotes.

Después, el consentimiento se puede firmar de varias maneras. Enviando un formulario de consentimiento, en el que introduces el nombre de la persona a la que quieras enviárselo. Por supuesto aquí el nombre también puede ser absolutamente falso. También escribes su email, para que le llegue y se lo quede ahí bien guardado. O, incluso más fácil y rápido, conectándolo por Bluetooth. Las dos personas se conectan a la app, se dan el consentimiento (que aparecerá firmado con el nombre inicial que cada uno ha escrito —que, recordemos, puede ser falso—) y, hala, pues ya estaría. Todo arreglado.

A ver, señor Sariego, no.

En ningún caso el consentimiento sexual se puede encajar en el marco de una transacción mercantil, porque en un encuentro sexual tú no estás comprando ni vendiendo nada. Tampoco estás adquiriendo nada que te pertenezca ni te dé derecho a nada. El deseo de un encuentro sexual no es algo inamovible, rígido e inflexible, sino que puede estar en un momento y al momento siguiente no estar. Por lo que firmar un consentimiento en un momento no significa absolutamente nada, porque puede no haberlo al momento siguiente.

Volvamos a la situación inicial. Conoces a alguien. Supón que te gusta y que le gustas, y que, además, decidís mantener relaciones sexuales. Pero no solo eso, sino que os parece una idea sensata y de sentido común utilizar una aplicación de móvil para sellar vuestro consentimiento. Pero, después, uno de vosotros, después de firmar y mandar este consentimiento, decide que no. Que ya no le apetece mantener relaciones sexuales. ¿Qué valor tiene ese consentimiento firmado? El mismo que antes, ninguno.

Así, todo lo que es esta aplicación es un burdo y vulgar intento de deslegitimar a las víctimas de agresiones sexuales y de violaciones. Ignorando el trauma y tratando de magnificar la leyenda negra de las denuncias falsas, que son manifiestamente mínimas. En una de sus últimas memorias, la institución del Fiscal General del Estado hablaba de un “escasísimo porcentaje” de denuncias falsas: desde 2009 hasta 2012, solo un 0,005% de las denuncias sobre violencia contra las mujeres se saldaron con una condena para la mujer por acusaciones falsas. Además, la app muestra un absoluto desconocimiento sobre una realidad como son las violaciones en pareja.

Solo esperamos que esta aplicación sirva para recordarle al señor Sariego y a los otros que no lo han comprendido todavía: que no es no, que no es no si no se dice que sí y que no es no aunque en algún momento haya sido sí.

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Las 7 barberías más hipster de Madrid que no te puedes perder

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Cecilia de la Serna
The Objective

Nuestros abuelos ya se cortaban la barba y se hacían la raya del pelo con navaja, pero tener una barba arreglada o completamente rasurada, no es tan fácil. Ahí es donde entran en juego los barberos, esos especialistas que con sus movimientos pausados de navaja, como si de un baile se tratara, consiguen que tu barba luzca perfecta. Durante un tiempo pareció haberse perdido este oficio, pero regresó con fuerza. La nostalgia de cortarte el pelo o la barba mientras de fondo suenan grandes clásicos como Johnny Cash, Chuck Berry, Little Richard o Elvis Presley, y mientras el barbero que te atiende te ofrece un Bourbon o una cerveza, es posible en Madrid. En una sociedad que cada vez va más rápido, es difícil encontrar un momento para nosotros mismos. Por ello, The Objective te propone las 7 barberías más hipster de la capital española que no te puedes perder:

Chamberí 5

Esta barbería, que lleva el nombre del barrio castizo donde se encuentra, está regentada por Daniel Perales, curtido barbero con más de 20 años de experiencia y una importante tradición familiar en el mundo de la peluquería a sus espaldas. Los difusores de agua y aftershave hechos con viejas botellas de whisky conviven con las navajas y tijeras que se acumulan sobre los muebles de estilo vintage.

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La barbería se encuentra en uno de los barrios más castizos de Madrid | Foto: Cecilia de la Serna/The Objective

Pero su secreto mejor guardado es su sala de la planta inferior, reservada a un servicio más exclusivo. Los clientes pueden solicitar este servicio ‘premium’ e ir con sus amigos. Mientras uno de ellos disfruta del afeitado, los demás le pueden acompañar tomando algo en el minibar.

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El secreto mejor guardado de la barbería está en la planta de abajo | Foto: Cecilia de la Serna/The Objective
  • Plaza de Chamberí 5. Horario: lunes a sábado de 10:00 a 20:00 y domingo cerrado.

Malditos Bastardos

Una cabeza de ciervo adorna la pared y se convierte en el logotipo de esta barbería de la vieja escuela, apta “sólo para hombres con un toque bastardo”, aseguran en su web. “Un concepto diferente, una forma de ser que huele a gasolina, whisky y motor, a concierto, guitarra, velocidad y mucha seguridad. Hay pocos ya así, y por eso aparece esta barbería distinta para el hombre de siempre”.

Siete barberías hipster imprescindibles de Madrid
La cabeza de ciervo preside la la barbería. | Foto: Malditos Bastardos /Facebook

En pleno barrio de Malasaña, muy cerca del metro de Tribunal, se ubica su principal barbería, aunque también tiene otro local en el hotel OnlyYOU de Atocha. Una barbería donde “ser tú mismo mientras te tomas una birra, un bourbon y escuchas la banda sonora de una época que distingue a los canallas que merecen la pena de los que no”. De fondo, siempre suenan grandes vinilos de los 50 y 60.

  • Calle Barceló, 1. Horario: lunes a viernes de 10:00 a 21:00, sábados de 10:00 a 15:00 y domingo cerrado.
  • Paseo de la Infanta Isabel, 13. Horario: lunes a viernes de 11:00 a 14:30 y de 16:30 a 20:00, sábados de 10:00 a 15:00 y domingo cerrado.

Blackstone

Encanto “british” en pleno barrio de Salamanca. BlackStone es un salón “solo para hombres, enfocado exclusivamente al cuidado y bienestar masculino”, aseguran sus dueños. Está inspirado en las barberías tradicionales de estética victoriana, pero incorpora las comodidades y los nuevos avances de hoy.

BlackStone mantiene el encanto y esencia de aquellos “clubs masculinos” de décadas pasadas, donde ir a arreglarse la barba o cortarse el cabello eran todo un ritual. Un local que recupera servicios como el auténtico afeitado a navaja, pero sin olvidarse de los estilos y técnicas de la peluquería más actual.

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Un local con un marcado estilo british. | Foto: Blackstone /Facebook

“En cuanto entras a BlackStone entiendes por qué tantos famosos acuden con frecuencia a nuestro salón de barbería en Madrid. Es la experiencia de bienestar y lujo que todos merecemos,” aseguran sus dueños.

  • Calle de Velázquez, 76. Horario: lunes a viernes de 10:30 a 21:00, sábados de 10:00 a 14:00 y domingo cerrado.

Bearbero

La experiencia Bearbero comienza en el momento en el que entras por la puerta, el olor, la música, la decoración, te llevan de vuelta a un tiempo que recuerda a las generaciones pasadas, donde era un ritual cotidiano del hombre. “Nuestros barberos son hábiles tanto en las técnicas tradicionales de corte y barbería como el uso de toallas calientes en el afeitado”, aseguran.

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  • Calle de Embajadores, 10. Horario: lunes a viernes de 10:30 a 14:30 y de 16:30 a 21:00, sábados y domingo cerrado.

La barbería de Iván

A la cabeza de esta barbería se encuentra Iván Rodríguez, un barbero que quería rescatar “la esencia de las antiguas Barberías, con la ilusión de crear un espacio de reunión, de confidencias y de largas tertulias como sucedían en las antiguas y fascinantes Barberías de la Old School”.

Un lugar sin dudas donde el hombre tenga su propio espacio y protagonismo, creando verdaderas experiencias con un buen ritual del afeitado tradicional, y es que “el sabor de lo antiguo es muchas veces intenso y magnifico”, asegura Rodríguez.

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Los típicos colores azul, rojo y blanco que identifican a las barberías de antaño. | Foto: La Barbería de Iván /Facebook
  • Calle de José Abascal, 35. Horario: lunes a viernes de 10:00 a 20:00, sábado de 09:30 a 13:30 y domingo cerrado.

Malayerba

En Los Episodios Nacionales, Benito Perez Galdós narra la Guerra de la Independencia Española, que culminó con la expulsión de los franceses del territorio español. Y es en el capítulo dedicado al levantamiento popular del 2 de Mayo de 1808, donde aparece la figura de un tabernero, el tío Malayerba. “Ese es el germen del nombre Malayerba: un homenaje a la historia de la Plaza Dos de Mayo, corazón del barrio de Malasaña y donde se ubica la barbería, y un guiño al pelo que crece deprisa como la mala hierba y que hay que cortar”, dicen sus dueños.

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Guantes de boxeo y viejas botellas de whisky decoran las paredes de esta barbería | Foto: Malayerba /Facebook

De la mano de Olivia Soaps, Malayerba ha desarrollado una línea propia de productos artesanales para el cuidado del cabello y de la barba con materias primas de origen 100% ecológico. Los primeros en comercializarse han sido la Cera para Bigote y Barba Monteleón, y el Elixir para Barba Daoíz.

  • Plaza de Dos de Mayo, 3. Horario: martes a sábado de 11:00 a 20:00 y domingo y lunes cerrado.

The Barber’s Shop

El concepto The Barber’s Shop ha ido moldeándose a lo largo de los años en la cabeza de Isma Barber. Hijo de peluquero-barbero y madre artista, fue criado entre bambalinas de una peluquería-barbería y con inquietudes hacia el mundo del arte. Isma lleva toda su vida en el oficio, cuando le preguntan, él dice que “desde los 11 años”, que es cuando hizo su primer corte sin supervisión.

En 2016 abre sus puertas The Barber’s Shop (2016), “un espacio dedicado exclusivamente al hombre, donde el espectáculo y el arte se combinan para tener una experiencia inolvidable“, y es que esta barbería organiza exposiciones, conciertos, monólogos y microteatros que permite a los artistas emergentes dar a conocer su obra en un escaparate diferente y original. “Un nuevo concepto que hace vivir a sus clientes una experiencia múltiple y mucho más profunda”.

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La barbería con más “arte” de todo Madrid. | Foto: The Barber’s Shop/Facebook
  • Avenida de América, 6. Horario: lunes a viernes de 09:30 a 20:30, sábados de 10:00 a 14:30 y domingo cerrado.

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Nouvelle Vague o cómo vivir una noche a lo Twin Peaks en Madrid

Redacción TO

Una de las peculiaridades de la tercera temporada de Twin Peaks es sin duda ese espacio que David Lynch, melómano empedernido, decidió darle a la música, específicamente a la música de bandas indies desconocidas pero maravillosas. Generalmente al final de cada episodio una escena en el Bang Bang Bar sirve de excusa para ver un performance de grupos como The Cactus Blossoms, Chromatics o Au Revoir Simone. Luces bajas, ambiente placentero, música sugerente.

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“Il fait chaud” | Foto: The Objective.

En el caso de Nouvelle Vague, el colectivo francés liderado por Olivier Libaux y Marc Collin que ayer cerraba el ciclo de Madtown Days en la Sala But de Madrid, están lejos de ser desconocidos ya que llevan más de una década (re)interpretando algunas de los mejores temas de bandas icónicas del punk y post-punk de los 80s y 90s como The Clash, Buzzcocks o Joy Division con sus inconfundibles arreglos en clave de jazz y  bossanova. Sin embargo, qué sorpresa, las luces, el ambiente, la música…

En vivo Nouvelle Vague tiene una fuerza y una presencia inesperadas. Elementos precisos, guitarra, contrabajo, teclados, una percusión muy interesante y dos voces femeninas que le dan vida tanto a los clásicos como a los temas originales que desde la publicación del álbum I Could Be Happy en 2016 acompañan a la apuesta de la banda.

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Melanie Pain, una de las cantantes de Nouvelle Vague. | Foto: The Objective.

A lo largo de esa hora y media que pasó rápido y lento, como en los sueños o las pelis de Lynch, sonaron maravillas de los 80s como How Does It Feel, Ever Fallen in Love, I Wanna Be Sedated, In a Manner of Speaking, pero definitivamente uno de los momentos más sorprendentes de la noche fue la batucada con la que cerraron la versión de I Just Can’t Get Enough de Depeche Mode. Sí, Depeche Mode en batucada.

Definitivamente el cierre ideal para una cuarta edición inolvidable de Madtown Days que comenzó con la presentación de los colombianos electropicales de Bomba Estéreo en la Sala Riviera y se despide justo cuando el frío comienza finalmente a apoderarse de la ciudad.

MTD by Jim Beam, promovido por Radio Madrid, ha logrado que la capital sea el centro representativo de diferentes apuestas musicales dirigidas a los amantes del directo y desde ya estamos esperando la quinta edición.

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