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Tecnología

Una ex secretaria de Estado de Sánchez asesoró al Papa en su encíclica sobre la IA

Carme Artigas fue consultada por el Vaticano antes de publicar la reflexión de León XIV sobre la inteligencia artificial

Una ex secretaria de Estado de Sánchez asesoró al Papa en su encíclica sobre la IA

Carme Artigas.

El Vaticano ha contado con el asesoramiento de Carme Artigas, ex secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial (2020-2023) con Pedro Sánchez en la presidencia del Gobierno, en la elaboración de la encíclica Magnifica humanitas del Papa León XIV, en la que se abordan los retos de esta nueva tecnología desde el prisma eclesiástico. Artigas es una de las voces más autorizadas a nivel mundial en el ámbito de la inteligencia artificial (IA). Algo que se cristaliza en su cargo de copresidenta del Órgano Consultivo de Alto Nivel de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre inteligencia artificial.

Una encíclica es una carta formal de máxima importancia que el Papa dirige a los obispos, fieles y a toda la sociedad para ofrecer orientación moral, espiritual y social sobre temas cruciales de la actualidad. En esta ocasión, el documento pontificio aborda el impacto de la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes en la sociedad global. El texto plantea un marco ético y político frente a la que califica como «otra revolución industrial», advirtiendo del peligro de deshumanizar las relaciones y reducir a los seres humanos a simples flujos de datos comerciales, haciendo un llamamiento urgente a construir un nuevo contrato social que garantice la dignidad humana. En la elaboración de esta encíclica han participado decenas de figuras clave en la materia a nivel mundial, además de miembros del Vaticano.

En el desarrollo de los debates y comisiones técnicas en el Vaticano que ayudaron a dar forma a las reflexiones de la encíclica, ha participado también Carme Artigas, una de las voces hispanas más influyentes en el ámbito tecnológico global. Artigas es ingeniera, empresaria y experta de renombre internacional en big data e inteligencia artificial con más de 25 años de experiencia en el sector. Tras pasar por el sector privado y ejercer como secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, fue designada por la ONU como copresidenta de su Órgano Consultivo de Alto Nivel sobre Inteligencia Artificial, consolidándose como un referente clave en la gobernanza ética de la tecnología.

Fundó una empresa que Telefónica compró por diez millones

También fue fundadora y CEO de Synergic Partners, una consultora especializada en big data e IA que Telefónica compró en 2015 por diez millones de euros para reforzar sus capacidades de análisis avanzado de datos. A raíz de esta operación, Artigas se integró en la estructura de la multinacional, ocupando el cargo de directora general de Synergic Partners dentro del Grupo Telefónica. La propia Artigas ha reconocido públicamente su participación en los encuentros organizados por la Academia de Ciencias Sociales del Vaticano que sirvieron de base consultiva para el documento pontificio. Lo hizo en el VII Foro Internacional Expansión.

«He tenido la suerte de participar en el Vaticano con mi trabajo en la encíclica. La clave es en cómo resolvemos el rol del ser humano dentro de un mundo dominado por la IA», manifestó Artigas, quien además hizo hincapié en que León XIV toma su nombre para honrar a León XIV, quien en 1891 publicó una encíclica comparable en cierta medida con la actual sobre la Revolución Industrial, denominada Rerum novarum.

Durante la presentación de la encíclica en España, celebrada en la Fundación Pablo VI, Artigas arropó el texto papal y subrayó la urgencia de actuar de inmediato en la regulación de estos sistemas. En su intervención, advirtió firmemente contra «el relato y las metáforas de las grandes tecnológicas» que aseguran que la IA aprende por sí misma, matizando con contundencia que lo que realmente hace la tecnología actual es absorber y procesar masivamente los datos de los usuarios.

El documento final resume la visión compartida por tecnólogos y la Iglesia de que la inteligencia artificial debe concebirse estrictamente como una herramienta al servicio del desarrollo humano integral, no como un fin en sí mismo. Líderes empresariales, sindicales y eclesiásticos coincidieron con Artigas en calificar el texto de «valiente» y necesario para evitar que la automatización incremente las brechas sociales o mine la soberanía personal. La encíclica concluye que el futuro de la IA dependerá por completo de las decisiones éticas que se adopten hoy, instando a una alianza educativa y normativa internacional que sitúe el progreso tecnológico bajo el control de los valores humanos.

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