Hamaguchi ahonda en el cuidado del otro en la poética 'Soudain', a competición en Cannes
El realizador japonés asegura que le interesa «la atención al otro, tener tiempo de escuchar y estar con los demás»

Ryusuke Hamaguchi durante una rueda de prensa, en foto de archivo. | Rodrigo Reyes (Europa Press)
El realizador japonés Ryusuke Hamaguchi ahonda en la poética ‘Soudain’ en la vejez y la falta de tiempo para cuidar a los demás, un tema que reconoció este sábado que le preocupa mucho durante la presentación del filme en la competición del Festival de Cannes.
Cuando preparaba este filme, protagonizado por la francesa Virginie Efira y la japonesa Tao Okamata, el director fue consciente de lo mucho que le interesa «la atención al otro, tener tiempo de escuchar, de estar con los demás, que no es algo que podamos hacer tanto como nos gustaría». «A medida que investigaba para esta película, me di cuenta de que había mucha gente a la que le falta ese tiempo para prestar atención a las personas que tienen al lado y me interesaba saber qué es lo que nos impide tener tiempo para los demás», explicó.
Eso es lo que trata de descubrir con ‘Soudain’, una película que surgió tras la lectura de un libro, ‘When Life Suddenly Takes a Turn’. Twenty Letters Between a Philosopher with Terminal Cancer and Medical Anthropologist’, que recoge la correspondencia entre dos mujeres, una antropóloga y una filósofa con un cáncer terminal.
Diez cartas que, según se acercaba el final, para la antropóloga se hacían más profundas. «Cuando leí esta correspondencia, estaba emocionado, temblaba, estaba impactado y espero que los espectadores sientan la misma emoción que yo», afirmó Hamaguchi. Llevar esas cartas al cine era difícil y, mientras pensaba en cómo hacerlo, a Hamaguchi le llegó la propuesta de un productor francés para hacer una película juntos y de ahí surgió ‘Soudain’, que se desarrolla principalmente en Francia, con un viaje a Japón.
Trasladar esa correspondencia a la pantalla ha hecho que el filme de Hamaguchi se acerque casi a una lectura de tres horas y cuarto, por momentos emocionante, frente a otros en los que se intelectualiza mucho el sufrimiento. Y que ha sido bien recibido en Cannes, pero con unanimidad de la crítica de que no está al nivel de ‘Drive my car’ (2021).
Para llevar a cabo el filme, el realizador eligió a la francesa Virginie Efira, que interpreta a Marie-Lous, una mujer que, tras perder a su madre, decide entrar en el mundo de las residencias de ancianos y acaba dirigiendo una, y a la japonesa Tao Okamata, que es Mari, una directora de teatro con un cáncer en estadio cuatro. Okamata aseguró que en su corta carrera como actriz nunca había tenido la oportunidad de meterse en «un papel tan rico».
Ella fue de las primeras en sumarse al proyecto y tuvo diez meses para ensayar y prepararse el papel. «Incluso después del comienzo del rodaje, seguíamos haciendo ensayos y lecturas de la escena que rodaríamos al día siguiente». «Me preguntaba qué iba a pasar, no sabía lo que iba a salir de ese trabajo de ensayos, pero el hecho de prepararme tanto me permitió impregnarme del texto y llegar al plató con la memoria de este texto en el corazón», afirmó.
La actriz también señaló que, aunque ella aprendió su texto en francés y Efira lo hizo con el japonés, fue a través de sus cuerpos con los que franquearon «el muro de la lengua» y les permitió conectarse profundamente. Por su parte, Efira contó la dificultad de aprender el suficiente japonés para poder decir su texto, especialmente porque las escenas eran muy largas, lo que hacía necesario conocer realmente bien cada frase.
Un proceso, el rodaje de la película, que todos alabaron, por el compromiso de Hamaguchi y por lo que han aprendido sobre los temas que trata el filme. Al respecto, el veterano Kyozo Nagatsuka, que interpreta a Gorô, un actor que trabaja con Mari, se mostró emocionado por la experiencia de la película.
«He aprendido mucho en esta película, pero no sé si tendré mucho tiempo para demostrar lo que he aprendido; mi edad es la que es, cada vez veo y suelo ir sin gafas a los rodajes, pero aquí sí las llevé porque necesitamos los ojos y los cinco sentidos para interpretar nuestros personajes», señaló.
