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Música

Tormentas pop, Pedro Sánchez y la protesta: crónica del Primavera Sound 2026

Barcelona se convirtió en el centro de la música global con actuaciones que reunieron a figuras consagradas y nuevas

Tormentas pop, Pedro Sánchez y la protesta: crónica del Primavera Sound 2026

El cantante Ralphie Choo. | © Gisela Jane

El Primavera Sound suele llegar acompañado de las últimas lluvias de la primavera condal, pero este año los estragos meteorológicos pasaron factura al primer día del evento. Aunque las sesiones de Primavera Ciutat, Primavera Pro y la actuación inaugural con Guitarricadelafuente y Wet Leg no se vieron afectadas, el jueves, primer día oficial del festival, se sintió como un barco en plena tormenta: todos mojados y con numerosos objetos volando por el aire debido a las fuertes ráfagas de viento que obligaron a suspender conciertos en los escenarios principales.

Mac DeMarco, Massive Attack, Doja Cat y la estrella catalana Bad Gyal no pudieron actuar esa noche. DeMarco bajó a saludar a los asistentes que se encontraban en primera fila, Doja Cat lloró en un live de Instagram mostrando su outfit y Bad Gyal se lamentó en una story en la misma red social. Los grandes supervivientes de aquella noche a la deriva fueron Geese y su líder, Cameron Winter, vestido con una clásica chaqueta Adidas que ya le había servido horas antes durante su actuación en solitario en el Auditori del Fòrum y que ahora también lo ayudaba a enfrentarse al mal tiempo.

El viernes el clima mejoró considerablemente y salió el sol. «Puñeta», como dijeron los puertorriqueños de Buscabulla en su presentación a primeras horas de la tarde en el escenario CUPRA. El dúo liderado por Raquel Berríos y Luis Alfredo del Valle armó su propia bulla —ese término que significa alboroto en muchas zonas del Caribe—, moviendo al público al ritmo de su dance electrónico tropical en su primera actuación en Europa. Pudimos deleitarnos con temas de su último disco, como «Se amaba así», o con «Caer», de su primer EP.

Días antes, durante las conferencias de Primavera Pro, Berríos participó en una charla sobre la paradoja del éxito global de las «periferias», a propósito del «Ahora todos quieren ser latinos» de Bad Bunny —con quien Buscabulla colabora en la canción «Andrea», incluida en el álbum Un verano sin ti— y de ese fenómeno que evidencia cómo la industria ha pasado de la indiferencia a una búsqueda activa de nuevas identidades, percibiéndolas como un recurso monetizable. La cuestión plantea una pregunta incómoda: ¿es esto integración o una nueva forma de explotación cultural?

Dentro de esas mismas conferencias, el día anterior y también desde Puerto Rico, Alejandro Pabón, head of operations de Rimas Nation y creador de la residencia de Bad Bunny, explicaba que, meses antes de que saliera DeBÍ TiRAR MáS FOToS, la residencia comenzó a idearse en Puerto Rico y que, más allá de las críticas a su famosa Casita, «el tour mundial no tenía la famosa Casita, pero, cuando ve lo que pasa en Puerto Rico, Benito pide rediseñarlo todo». El productor enfatizó además que «la Casita es parte del show y los que están dentro también».

Volviendo al espacio musical del Primavera Sound, el viernes, después de Buscabulla, Ethel Cain se asomaba al escenario Estrella Damm rodeada de plantas, hierbas, neumáticos y metales oxidados. Sus manos completamente tatuadas proyectaban una nueva visión del gótico americano para la generación Z y nos recordaban que el grunge más anestesiado aún puede ser la conexión con una audiencia que desea corear y llorar por sus canciones.

En la selección nacional, Ralphie Choo hizo bailar a los asistentes del escenario CUPRA con su sonido particular, esa mezcla de rumba, flamenco, rap embelesado y performance del bueno. A él se unió Rusowsky, quien se presentaría en ese mismo escenario al día siguiente. Con aires de los ya mainstream Rosalía y C. Tangana, la nueva generación española de creadores musicales tiene buenos padrinos para convertirse en estrellas internacionales.

El broche final del viernes, después del pop explosivo y erótico de Addison Rae —un espacio que parece ya ganado para las artistas pop estadounidenses desde hace varias ediciones del festival, como hizo el año pasado Sabrina Carpenter—, fue para una institución del post-punk y la new wave como The Cure. El grupo de Crawley hizo lo propio con un insigne Robert Smith en su primer concierto desde 2024 y el primero en ausencia del teclista Perry Bamonte, fallecido en diciembre pasado. Sonaron igual de maravillosos que en sus discos, aunque empezaron a matizar con Burn, una rareza de la banda sonora de la película El cuervo, y culminaron con clásicos de la generación MTV como Friday I’m in Love o Close to Me. Todo ello tras casi dos horas y media de concierto.

Después de The Cure, la cantante y compositora ghanesa-estadounidense Amaarae cautivó a un abarrotado escenario CUPRA con sus tonos de R&B y afrobeats. Al mismo tiempo, en el escenario Occident, JADE, con un pop que recordaba al que se hacía en los años noventa, se mostraba agradecida por la acogida en su primer concierto en España.

Pedro Sánchez en el Primavera Sound

El sábado las temperaturas volvieron a subir, con poca nubosidad. El tranvía de Barcelona siguió colapsado por los asistentes al festival y hubo una visita fugaz del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que se fotografió hasta el cansancio con los productores del festival y con artistas como Amaia o Damon Albarn, líder de Blur y Gorillaz, quien en el camerino le mostró su chapa del Che Guevara, con la que salió durante su actuación.

Las actuaciones pop de Gelli Haha o el rap festivo de Little Simz hicieron vibrar los escenarios, ya fuera uno de los más pequeños, como el Schwarzkopf, o uno grande como el Revolut, respectivamente. Sin embargo, el último día estuvo marcado por las reivindicaciones políticas, que parecían haber llegado junto con el presidente Sánchez. Así, el concierto de Gorillaz comenzó con unas palabras del activista palestino Arab Barghouti, hijo del líder palestino de la Segunda Intifada (2000-2005), Marwan Barghouti, condenado por Israel a cinco cadenas perpetuas hace 24 años. Arab leyó unas líneas que hablaban de libertad y respeto. A la par, una asistente que pasó cerca de algunos de los presentes gritó Fuck you en repetidas ocasiones, mientras la inmensa mayoría aplaudió a Barghouti. Ni hablar de la presentación de Kneecap, donde los irlandeses de Belfast nombraron repetidamente a Marwan Barghouti y pidieron su liberación, al mismo tiempo que hacían bailar al público con su hip hop, que mezcla gaélico e inglés en sencillos clásicos independentistas y satíricos como Get Your Brits Out o H.O.O.D.

Aunque la polarización y la reivindicación también se han visibilizado en las últimas ediciones del festival, la invitada sorpresa de este año, Olivia Rodrigo, dio el toque reivindicativo positivo en una actuación de 45 minutos que incluyó dos canciones de su próximo álbum y en la que cantó junto a su ya amigo Robert Smith, líder de The Cure.

En un festival como el Primavera Sound, el encuentro entre generaciones se hizo visible sobre el escenario y entre el público, especialmente en un momento en que la conversación cultural parece atravesar fronteras cada vez más difusas.

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