La FIFA rearbitrará en segundos con la IA los fueras de juego del Mundial
Una señal acústica avisará a los árbitros al instante cuando un jugador en posición adelantada reciba la pelota

Un árbitro asistente. | Manu Torralba
Un pitido, todo lo que necesitará un árbitro asistente en el Mundial de 2026 para saber que debe levantar la bandera. La FIFA ha presentado esta semana todas las novedades tecnológicas y reglamentarias que utilizará en su gran cita, que comienza este jueves en Ciudad de México. La más destacada es la implementación de una señal acústica que se emitirá de forma privada por el circuito interno de comunicación de los árbitros de campo. Salvo fallo informático garrafal, este es el certificado de defunción del fuera de juego.
Para determinar cuándo debe pitar, el sistema se sirve de una recreación 3D en directo. Para lograr la máxima precisión, la FIFA va a escanear a cada uno de los jugadores de las 48 selecciones participantes. Un total de 1.248 replicantes que jugarán en la Matrix copiando al milímetro los movimientos de sus referentes de carne y hueso para que el ordenador sepa si, en el instante en que se golpea el balón, ese jugador se encuentra en posición legal o no. Solo entonces la alerta llegará directamente al asistente a través del sistema de comunicación interna. Si el algoritmo detecta que el futbolista que interviene en la jugada está adelantado más de diez centímetros, emitirá automáticamente un aviso de audio en menos de diez segundos.
La tecnología de los árbitros
Primero fueron los banderines de los noventa, que llevaban incorporado un botón. Al presionarlo, el árbitro recibía una vibración en su brazalete de forma automática. Antes de este avance era habitual, incluso en los partidos más importantes, que los asistentes levantasen la bandera y el árbitro no los viera. En esas circunstancias, el juego podía reanudarse sin llegar a aplicar la decisión correcta. Poco después llegó el sistema de intercomunicación. Los árbitros pudieron olvidarse del brazalete vibrador porque pasaron a estar conectados durante todo el encuentro con sus asistentes y el cuarto árbitro. Desde entonces, las decisiones y advertencias se comunican directamente por voz y en tiempo real.
Después llegó la tecnología de línea de gol. Con la irrupción de Hawk-Eye, la empresa que deslumbró al tenis detectando dónde botaba la pelota, los goles fantasma quedaron registrados automáticamente por una serie de sensores. Otras compañías desarrollaron sus propios sistemas y la FIFA ha homologado todos los que ha considerado válidos hasta la fecha. Luego vino el VAR, un sistema de cámaras, ordenadores, árbitros y operadores de vídeo que, juntos, iban a ayudar al colegiado a tomar mejores decisiones. Aunque eso, todavía hoy, sigue en debate. Lo último fue el sistema semiautomático de fuera de juego. También se utiliza en la liga, aunque todavía tarda varios segundos en resolver algunas acciones. Gracias a él, en la sala VAR pueden saber con precisión en qué frame —el cuadro exacto de imagen identificado por una marca temporal— se produjo el pase y determinar así correctamente si hubo fuera de juego.
El sistema está vinculado al balón, que registra cada golpeo. A su vez, genera una recreación tridimensional del partido, con una representación virtual de cada uno de los 22 jugadores. Si todo funciona correctamente, no falla. Pero, aun así, lo hace más de lo que debería. Por eso la FIFA ha presentado ahora una nueva evolución del fuera de juego semiautomático. El software podrá rearbitrar por sí solo muchas de estas acciones.
Las otras tecnologías que reinventan el fútbol
La organización de México, Estados Unidos y Canadá ha presentado un paquete tecnológico que afecta a prácticamente todos los aspectos del arbitraje moderno: desde saber si el balón salió del campo antes de un gol hasta decidir quién tocó la pelota por última vez antes de que se concediera un córner. El objetivo es claro: reducir las acciones grises (ni blancas ni negras) que todavía sobreviven en el fútbol pese a la llegada del VAR.
Uno de los cambios más llamativos tiene su origen en una de las jugadas más polémicas del Mundial de Catar 2022. En el Japón-España, el extremo Kaoru Mitoma logró evitar aparentemente que el balón cruzara la línea de fondo antes de asistir a Ao Tanaka para marcar el gol que terminó clasificando a los japoneses como primeros de grupo y dejó a Alemania fuera del torneo.
Las imágenes disponibles entonces no permitieron despejar completamente la duda. Desde algunos ángulos parecía evidente que la pelota había salido; desde otros, no tanto. El problema era que la tecnología de línea de gol únicamente controla lo que ocurre entre los postes y no está diseñada para determinar si el balón abandona el terreno de juego por las bandas o la línea de fondo. La FIFA pretende resolver definitivamente este tipo de controversias mediante una combinación de sensores integrados en el balón y reconstrucciones tridimensionales. El sistema será capaz de mostrar la posición exacta de la pelota en relación con las líneas del campo, de forma similar a lo que ya sucede cuando se comprueba si un balón ha cruzado completamente la línea de gol.
Ese mismo sensor permitirá resolver otra discusión clásica del fútbol: quién tocó el balón por última vez antes de que saliera del campo. El dispositivo registra el movimiento de la pelota cientos de veces por segundo, una frecuencia suficiente para identificar con precisión el contacto de cada jugador. La consecuencia práctica es que el VAR dispondrá de nuevas competencias durante el torneo. Entre ellas figura la posibilidad de corregir determinados córners concedidos de forma errónea, siempre que la intervención pueda realizarse sin provocar retrasos excesivos en el juego. Hasta ahora, muchas de estas decisiones quedaban fuera del alcance de la revisión tecnológica, pese a que podían desembocar directamente en ocasiones de gol.
Los árbitros, en la piel del portero…
Otra de las novedades afecta a una de las situaciones más complejas para los árbitros asistentes y los operadores de VAR: determinar si un jugador en posición de fuera de juego interfiere realmente en la visión del portero. Para ayudar en este tipo de acciones, la FIFA ha desarrollado nuevas recreaciones tridimensionales capaces de reproducir la perspectiva exacta del guardameta. Los árbitros podrán observar una simulación de lo que veía el portero en el instante del disparo y evaluar con mayor precisión si un atacante estaba bloqueando su campo visual. Se trata de una herramienta especialmente útil en jugadas congestionadas dentro del área, donde la interpretación suele generar polémica.
Toda esta infraestructura tecnológica se apoya en una red ampliada de cámaras de seguimiento. Cada estadio contará con 16 dispositivos específicos de seguimiento, cuatro más que en el Mundial de Catar. Según los datos facilitados por la FIFA, el sistema recopilará alrededor de 150 millones de puntos de información por partido. No solo seguirá la posición de los futbolistas, sino también el movimiento detallado de sus extremidades y articulaciones.
… y el aficionado, en los zapatos del árbitro
Los aficionados también percibirán algunos cambios en la retransmisión de los encuentros. La denominada Ref Cam, la cámara instalada en el cuerpo del árbitro principal, regresa en una versión mejorada. Las pruebas realizadas en torneos recientes demostraron que la idea resultaba atractiva para el público, pero también evidenciaron un problema: gran parte de las imágenes eran difíciles de utilizar debido a las vibraciones provocadas por las carreras y los cambios de dirección. La nueva generación incorpora sistemas de estabilización que deberían producir imágenes mucho más aprovechables para las retransmisiones televisivas. Además de ofrecer una perspectiva inédita del juego, estas grabaciones podrán utilizarse para revisar acciones concretas y analizar situaciones potencialmente conflictivas.
La herramienta más ambiciosa presentada por la FIFA no está destinada a los árbitros ni a los espectadores, sino a las propias selecciones nacionales. Bajo el nombre de Football AI Pro, el organismo pretende democratizar el acceso a la información táctica y estadística. Hasta ahora, los equipos recibían extensos informes técnicos después de cada partido. En el Mundial de 2026, los analistas podrán interactuar con una inteligencia artificial capaz de generar vídeos, gráficos y estadísticas a partir de preguntas formuladas en lenguaje natural. Bastará con solicitar una determinada información para que el sistema produzca automáticamente el material correspondiente. La FIFA sostiene que esta herramienta ayudará especialmente a las federaciones con menos recursos, que disponen de estructuras de análisis mucho más reducidas que las grandes potencias del fútbol mundial. Sin embargo, el acceso a esta plataforma estará permitido antes y después de los partidos, pero no mientras se estén disputando. Algo sorprendente en un fútbol que cada vez se sirve más de la tecnología.
