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Economía

Caixabank pagará al Estado 190 millones y abre una vía para que el Frob venda su participación

La entidad adquirirá en el mercado hasta 2.000 millones de títulos propios para dar un dividendo extraordinario a sus accionistas, entre ellos el Frob

Caixabank pagará al Estado 190 millones y abre una vía para que el Frob venda su participación

Un cartel de Caixabank|Europa Press

El Estado, a través de BFA, recibirá 190 millones de euros en dividendos de Caixabank, previsiblemente en abril. Se trata de la segunda retribución que percibe tras la fusión de Caixabank con Bankia. El año pasado recaudó 34 millones de dividendo, gracias a la participación del 16,1% que ostenta en el capital.

Este dinero servirá para que las arcas públicas vayan recuperando parte de las ayudas que recibió Bankia en el rescate financiero hace un decenio, que supera los 24.000 millones. Hasta la fecha, aunque BFA ha ido embolsándose dinero, no lo ha trasladado al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) aún ningún euro. El Frob es el titular último de las acciones y depende del Ministerio de Economía.

De esta manera, el Estado no ha recabado todavía nada de la inyección destinada para salvar el extinto banco nacionalizado. BFA ha dedicado todo el dinero, que supera los 3.300 millones, a indemnizaciones por la salida a bolsa y participaciones preferentes, además de limpiar otros activos heredados.

Recompra de hasta 2.000 millones

Se prevé que a partir de ahora las ayudas empiecen a recuperarse, pero en ningún momento se confía en que llegue a su totalidad. Para que los recursos vayan elevándose, Caixabank ha mejorado la política de distribución de dividendos ordinarios para 2023, hasta el 60% de los beneficios, y ha anticipado una recompra de títulos para llevar a cabo una remuneración extraordinaria.

Con el reparto ordinario, BFA podrá ingresar en torno a 200 millones en función de las distintas proyecciones consultadas por THE OBJECTIVE. Con la recompra, podría ir desprendiéndose de acciones de su propiedad de una manera sencilla, ya que sería el propio banco quien las compre para luego amortizarlas y no tendría que buscar inversores.

Esta recompra podría alcanzar los 2.000 millones de euros, en función del exceso de solvencia que tiene el banco. Los detalles se conocerán en mayo. Los primeras estimaciones de los analistas indican que podría situarse entre los 1.500 millones y los 2.000 millones.

La participación del Estado en el capital tiene a día de hoy un valor de 3.674 millones. Este plan de adquisición de títulos propios se llevará a cabo a lo largo de este año, pero esta pendiente de las autorizaciones regulatorias y de que la entidad fije los términos concretos.

«Política adecuada de dividendos para el Estado»

El consejero delegado de la entidad, Gonzalo Gortázar, ha destacado en la presentación de resultados de 2021 que es «una gran satisfacción retomar una política adecuada de remuneración» porque beneficiará no solo a los accionistas minoritarios y a la Fundación La Caixa (dueña del 30% del banco), sino también al Estado.

Contra las cuentas del ejercicio de 2021, Caixabank repartirá en torno a 1.179 millones de euros en dividendo ordinario (a 0,146 euros por título). esto representa la mitad de las ganancias del grupo.

La recompra allana el camino para el Estado pueda ir desinvirtiendo su posición en Caixabank. Según el último plazo otorgado por el Gobierno, la participación tendrá que ser vendida antes de 2024, que es cuando expira el periodo para la privatización. Este plazo, sin embargo, ha sido extendido en distintas ocasiones.

El programa de acciones representa, además, una medida para que la cotización de la entidad pueda incrementarse en los próximos meses, ya que Caixabank gana atractivo para el inversor. Aún así, el presidente de Caixabank, José Ignacio Goirigolzarri, ha indicado que con la fusión los accionistas de Bankia han ganado con la integración un 80% del valor que tenían en septiembre de 2019, cuando se acordó la operación.

Bankia, cuando todavía operaba en solitario, tuvo que paralizar un dividendo extraordinario de unos 1.500 millones para devolver ayudas públicas. Fue al inicio de la pandemia y se produjo por el veto a las retribuciones de los accionistas impuesto por el BCE.

Atención a los mayores

En cuanto a la campaña para que la banca adopte medidas para evitar la inclusión financiera de las personas mayores, los directivos de Caixabank han puesto de manifiesto las iniciativas adoptadas, como la red extensa de oficinas (la mayor del país y superior a la suma del Santander y BBVA), las facilidades de retiro de efectivo y actualización de libretas de los cajeros, el compromiso de mantenerse en 420 municipios como única entidad y los 17 ofibuses que dan servicio. Asimismo han destacado la red de 700 agentes dedicados para el colectivo de la tercera edad.

Goirigolzarri, asimismo, ha subrayado que la entidad siempre busca una atención personalizada con los clientes para aumentar su satisfacción y conseguir negocio. Del mismo modo, ha destacado que, a su juicio, no es correcto contraponer la digitalización con la personalización, ya que a través de los sistemas remotos se puede conseguir un servicio ajustado a las necesidades de cada usuario.

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