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Economía

Los médicos privados españoles son los peor pagados de la UE por las aseguradoras

Un doctor de ejercicio libre cobra una media de 10 euros por consulta de atención primaria, frente a los 50 euros de Alemania o los 100 euros de Países Bajos

Los médicos privados españoles son los peor pagados de la UE por las aseguradoras

Una doctora en consulta. | Europa Press.

Los datos avalan la petición de la Asociación española de Médicos de Ejercicio Libre en la Sanidad Privada, Unipromel, de una mejora de sus honorarios a través de una revisión al alza de los parámetros y baremos con que las aseguradoras les retribuyen cada consulta, ya que son los peor pagados de la Unión Europea.

Como traslada el presidente de la Asociación, Ignacio Guerrero, a THE OBJECTIVE, lo que pagan a los doctores en España las compañías más grandes, que copan el 80% del mercado, no llega al promedio de 10 euros en consultas de atención primaria y roza los 20 euros en especialidades.

Mientras, por esas mismas consultas los médicos de la Sanidad privada de Portugal reciben 35 euros en Portugal y Grecia; 40 euros por consulta en Francia; 50 euros por consulta en Alemania y 100 euros en Países Bajos. En Reino Unido, ya fuera de la UE, los doctores cobran 120 euros de las aseguradoras por cada consulta.

Forzados a pedir un copago

Por este infracobro, y en aras de una mejor atención al paciente, Unipromel reclama que las aseguradoras rompan con los 32 años en que sus honorarios no han sido retribuidos al alza, provocando situaciones en las que un medico cobra tan solo 7 euros por consulta frente a los 50 euros de precio de mercado. Y avisan que, de proseguir el modelo actual, tendrán que pedir al paciente un copago de la diferencia entre el precio de mercado y lo que el facultativo realmente ingresa por consulta.

«La comparativa con nuestro entorno europeo nos da la razón, empezando por la regulación del sector en países como Alemania o Francia que por tener una Sanidad pública de libre elección establece unas reglas muy exigentes en el control de calidad y en que no se produzcan recortes en la financiación de la atención a los pacientes para satisfacer el afán de lucro de los intermediarios que en ningún caso pueden fijar los baremos», explica Guerrero a este periódico.

Pagos por consulta que no cubren costes

Un tema tan serio como la correcta retribución de los profesionales queda ahora, añade, en manos de la mesa de expertos de la Administración y de las asociaciones médicas y científicas

Guerrero manifiesta su preocupación por la precarización de la atención a la que puede llevar el modelo vigente: «Es evidente que no se pueden permitir fijación de precios temerarios que obliguen a prestar una atención de baja calidad e incluso por debajo de costes».

En otros países con modelos como el de los conciertos del tipo de Muface, es el Ministerio correspondiente el que publica el baremo mínimo de garantía o seguridad por encima del cual se permite una libre competencia con copagos voluntarios y vigilando que no se produzca el efecto contrario de un alza de precios que se considere abusiva.

En España, el Ministerio de Hacienda libera una cantidad a las mutualidades, y estas -denuncia Guerrero- en vez de prestar un servicio concertado según un baremo nacional y con libre elección de médico y centro y con libre concurrencia de los profesionales, «se lavan las manos y subcontratan una póliza colectiva de seguro sin importarle nada el baremo al que luego estás aseguradoras obligan a trabajar a los médicos».

Los médicos de libre ejercicio consideran que esta situación «es impensable» en un contrato público que debería ser auditado y vigilado por los propios Colegios de Médicos y las Sociedades científicas que son los únicos que pueden valorar mediante un método objetivo y científico el coste mínimo de cada acto y entregar sus dictámenes o informes a la autoridad competente.

En el otro extremo, indica Guerrero, hay países con sistemas sanitarios públicos basados en su financiación vía impuestos como España donde no se permite la elección de médicos o centros privados y muchos ciudadanos de clase media acuden a la contratación de pólizas privadas que también están reguladas por rigurosos controles regulatorios que obligan a estas compañías a negociar con las asociaciones médicas para que el precio final de cada acto sea justo y equitativo, y conocido por el paciente, para que pueda valorar la relación calidad-precio que ha recibido y también su relación con lo que paga de póliza al año.

En esos países la Autoridad de Competencia y la Dirección de Seguros no dudan en sancionar a las compañías aseguradoras y mutuas si descubren prácticas contrarias a los intereses del paciente que puedan ser consideradas contraproducentes para su salud.

Falta de información para el paciente

Esto sucede por ejemplo en Portugal o Grecia, donde los médicos negocian cada año y los pacientes reciben una información detallada del importe de las prestaciones que se están pagando con su aportación privada.

En otros países -como Italia, Países Bajos o Reino Unido- el sistema de pago siempre es directo y decidido por el médico de acuerdo con el tiempo, la dificultad, su prestigio, y aceptado por el paciente que luego reclama su cobertura a la aseguradora, que en ningún caso puede imponer precios porque sería contrario a la libre relación entre médico y paciente.

Honorarios hasta diez veces superiores

Por todo esto, en Alemania, Francia y otros países con sistema de libertad de elección y pago por parte del Estado se establecen baremos de honorarios que superan en dos y tres veces los que se pagan en España y, además, existe un copago en caso de alguna prestación adicional o un nivel de alta complejidad donde la retribución del médico alcanza seis o siete veces lo que por el mismo acto se paga en España.

«Países como Portugal o Grecia con pólizas y nivel de vida más bajos que España en función de su PIB per cápita aplican baremos por encima de dos o tres veces a los de España. Y donde el precio es libre y las compañías reembolsan como Países Bajos o Reino Unido los honorarios son 10 veces superiores», remacha Guerrero.

Concluye el presidente de Unipromel denunciando la «enorme injusticia y humillación» que está situación supone para los facultativos. Añade que este funcionamiento se lleva imponiendo desde hace 32 años y que se oculta el importe de los baremos a los pacientes, quienes solo conocen el precio de la póliza y desconocen cómo están pagando su atención a los médicos que les atienden.

En junio de 2021 el Parlamento Europeo admitió a trámite una queja de los médicos de ejercicio libre en la Sanidad privada contra las prácticas de las aseguradoras por imponer sus honorarios a los profesionales mediante la determinación unilateral de baremos.

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