Casi 1,25 millones de trabajadores estaban de baja laboral en la Nochevieja de 2025
Los asalariados con un proceso de incapacidad temporal abierto a 31 de diciembre de 2019 apenas suponían 600.000

En 2025 se iniciaron 9,7 millones de procesos de incapacidad temporal. | Ilustración de Alejandra Svriz
El número de trabajadores españoles en baja laboral médica de forma simultánea alcanzó los 1.248.514 al cierre de 2025. Esta cifra supone el doble de la registrada en el mismo periodo de 2019, el año anterior a la pandemia. Los datos de la Seguridad Social analizados por THE OBJECTIVE muestran que a 31 de diciembre apenas se contabilizaron 583.118 incapacidades temporales y que esa cifra no ha parado de crecer durante los últimos seis años hasta alcanzar el récord del año pasado.
El indicador, que mide cuántos empleados permanecen de baja en un momento determinado, marca un máximo en la serie y confirma un cambio radical tras la pandemia. La evolución muestra un crecimiento sostenido con un punto de inflexión a partir de 2022. En 2020, el número de trabajadores de baja simultánea ascendía a 606.006, mientras que en 2021 alcanzaba los 701.428. A partir de ese momento, el volumen supera el millón de procesos en vigor y se mantiene en niveles elevados hasta alcanzar el registro actual.
Este indicador permite medir la presión real sobre el sistema, ya que refleja la bolsa de trabajadores que siguen con una baja laboral en vigor a final de año. Su aumento indica que las entradas crecen, pero las salidas no lo hacen al mismo ritmo. Así, se producen más bajas y estas permanecen activas durante más tiempo, fundamentalmente por la lentitud de la Administración en tramitar los procesos.
9,7 millones de incapacidades temporales
El volumen total confirma esa tendencia, que supone un elevadísimo coste para las empresas y para las arcas públicas. En 2025 se iniciaron 9,7 millones de procesos de incapacidad temporal, una cifra que evidencia la intensidad del fenómeno. El aumento de afiliados explica parte de este crecimiento, pero no lo justifica por sí solo. El sistema no solo gestiona más bajas, sino que las retiene durante más tiempo, lo que incrementa el número de trabajadores que permanecen en situación de incapacidad laboral.
La duración media de los procesos ha aumentado de forma relevante. Antes de la pandemia se situaba en torno a los 38 días, mientras que en 2025 supera los 42 días. Este incremento, aparentemente moderado, tiene un impacto directo en el volumen total de trabajadores en baja. A mayor duración, mayor acumulación de procesos activos.
Este comportamiento responde a varios factores estructurales, pero uno de los principales es el retraso en la atención sanitaria, especialmente en atención primaria y en el acceso a pruebas diagnósticas y especialistas. Estos tiempos de espera prolongan las bajas laborales que, en condiciones normales, tendrían una duración menor.
Bajas laborales por problemas mentales
A ello se suma un cambio en el tipo de patologías que originan las incapacidades temporales. Las bajas vinculadas a trastornos musculoesqueléticos y, sobre todo, a problemas de salud mental han ganado peso en los últimos años. Se trata de procesos que, por su naturaleza, suelen presentar duraciones más largas y mayor recurrencia. El envejecimiento de los trabajadores también es determinante en el aumento de las bajas y su duración.
Junto a esto, la acumulación de expedientes en los servicios médicos y en los órganos de control retrasa la resolución de procesos, especialmente en los casos más complejos. Este efecto se traslada al conjunto del sistema, ya que incrementa el número de trabajadores que permanecen en baja sin que se resuelva su situación. Esta dinámica explica que el indicador de bajas simultáneas haya pasado de niveles cercanos a los 600.000 antes de la pandemia a superar ampliamente los 1,2 millones en la actualidad.
El impacto no es solo operativo, sino también económico. El incremento del número de procesos y su mayor duración elevan el coste de la incapacidad temporal para el sistema. Las prestaciones económicas asociadas a las bajas, junto con los complementos asumidos por empresas y mutuas colaboradoras, crecen a medida que aumenta el tiempo de permanencia en esta situación.
Impacto económico y en la Administración
Las mutuas, que gestionan una parte relevante de estas prestaciones, reflejan este aumento en sus cuentas. En 2025, el gasto total en incapacidad temporal supera los 12.760 millones de euros, con más de 287 millones de días indemnizados. El coste medio se sitúa en 44,46 euros por día, lo que evidencia el impacto directo del alargamiento de las bajas sobre el sistema.
Este contexto también tiene consecuencias sobre los casos más prolongados. A medida que crece la acumulación de procesos, aumenta el número de expedientes que alcanzan el límite legal de 18 meses de incapacidad temporal. En ese punto, el trabajador deja de cotizar mientras se determina si procede una incapacidad permanente o la reincorporación al trabajo.
La incapacidad temporal ha pasado así de ser un fenómeno cíclico a consolidarse como un elemento estructural del mercado laboral. El aumento de las bajas simultáneas, su mayor duración y el impacto en costes configuran un escenario distinto al de los años anteriores a la pandemia, en el que el sistema opera con un volumen y una intensidad significativamente superiores.
