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Economía

Palantir: la llave maestra que EEUU tiene dentro del ejército español

Su valor en valor en bolsa se ha disparado mientras expande sus tentáculos por ejércitos de todo el mundo

Palantir: la llave maestra que EEUU tiene dentro del ejército español

Sede de Palantir.

El campo de batalla en las guerras actuales ya no es geográfico -que también-, sino sobre todo digital. Un ecosistema de ceros y unos indescifrables detrás del que se esconden las claves del éxito de operaciones complejas en las que los números importan. «Ya no hay tantos muertos en las guerras», dicen los expertos. Tienen razón.

Todo es más quirúrgico, más preciso -sobre todo si el choque es entre potencias- que hace solo unas décadas. Siempre hay deshonrosas excepciones, como la de Gaza u otras del continente africano, donde la vida parece cotizar a precio de saldo. En un escenario como el descrito, no solo es importante disponer de información de calidad, sino tener la capacidad de analizarla y extraer conclusiones concretas al ponerla en comunión con otros datos. Es justo lo que hace Palantir Technologies. Es solo una parte de su negocio, pero le está generando pingües beneficios.

Fundamentalmente, su software ayuda a organizaciones gubernamentales, militares y corporativas a tomar decisiones críticas en entornos complejos. Funciona integrando información dispersa proveniente de diversas fuentes, lo que permite a los usuarios visualizar conexiones ocultas, identificar patrones y gestionar operaciones complejas a través de sus plataformas Gotham, Foundry y su servicio basado en inteligencia artificial (AIP). En esencia, transforma datos masivos y fragmentados en inteligencia para actuar en escenarios de alta incertidumbre.

Bajemos al terreno lo que hace Palantir. Imaginemos una misión en la que los soldados avanzan por una zona. Mientras, un dron sobrevuela el área concreta vigilando desde el cielo metros por delante. También se dispone de una batería de artillería de apoyo a varios kilómetros de distancia. Hasta ahora, para lanzar un ataque contra el enemigo, el dron tenía que enviar un video al centro de mando, los analistas interpretar esa imagen, convertirla en coordenadas, llamar por radio a la artillería y activar el protocolo correspondiente. Un proceso de varios minutos que da oportunidades al contrario.

Palantir simplifica todo a segundos. El sistema conecta los tres puntos (drones, artillería y tropas) instantáneamente. En cuanto el dron detecta el objetivo, el software correlaciona automáticamente esa imagen con un mapa digital, calcula la trayectoria para la artillería y marca las zonas de peligro en las tabletas de los soldados en tiempo real. Bum. Misión cumplida.

La compañía también adapta su software al entorno empresarial, permitiendo conectar variables como valores en bolsa, la situación geopolítica internacional y enfrentarlos con los datos internos. Cuenta con distintas herramientas para mejorar la operativa diaria o tomar decisiones con mayor probabilidad de acierto. Fundada en 2004, inicialmente sus clientes eran agencias federales de la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos. Hoy es una hidra que se extiende por todo el mundo con un gran potencial de crecimiento.

El ejército español tardó poco en convencerse de que debía disponer de su tecnología. Todo comenzó en octubre de 2022, cuando la jefatura de Asuntos Económicos del Estado Mayor de la Defensa encargaba a Palantir una prueba de concepto para disponer de una solución comercial de fusión y análisis de Inteligencia en el ámbito de las fuerzas armadas.

En 2023 esta prueba, tasada inicialmente en 256.00 euros, se convirtió en un proyecto de más de 16 millones de euros. Palantir ya está en las tripas de los sistemas de defensa españoles. El contrato se adjudicó a dedo y poco más se sabe de su papel en nuestro ejército. Detrás de todo está el software, la llave maestra que ha reducido el hardware -el armamento físico- a un segundo nivel. Es ahora quien gobierna todo. Una llave maestra propiedad de una empresa norteamericana impulsada por Donald Trump, quien tiene muy buena relación con Peter Thiel, su fundador, históricamente uno de sus aliados más importantes en el Silicon Valley.

La controversia que rodea la compañía viene derivada precisamente de su papel central como proveedor tecnológico de organizaciones gubernamentales, militares y de inteligencia. Se plantean dudas éticas sobre la privacidad y la vigilancia masiva que realizan sus sistemas. Las críticas se centran en su colaboración con entes concretos, como agencias migratorias para facilitar deportaciones o departamentos policiales para el control predictivo.

Activistas y defensores de los derechos civiles denuncian que su tecnología dota al Estado de un poder de control desproporcionado y opaco. Su capacidad de gestionar volúmenes inmensos de datos sensibles combinada con una naturaleza corporativa, a menudo hermética, han generado un temor contagioso en torno al posible uso indebido de la información para la vigilancia social y la erosión de las libertades individuales.

Todo pivota en torno a las tres soluciones de software con las que Palantir puede dar servicio a prácticamente empresas de cualquier ramo:

  • Palantir Gotham: Es la plataforma diseñada para agencias de defensa e inteligencia. Permite conectar datos masivos y dispersos para identificar patrones ocultos y tomar decisiones críticas en entornos de alta presión.
  • Palantir Foundry: Es básicamente un sistema operativo para grandes organizaciones. Integra toda su información en un entorno único y centralizado para optimizar procesos, predecir problemas y mejorar la eficiencia operativa en tiempo real.
  • Palantir AIP (Artificial Intelligence Platform): Es la capa que permite integrar de forma segura modelos de inteligencia artificial y lenguaje natural (LLMs) en los sistemas existentes de una organización para que la IA ejecute acciones concretas sobre datos reales.

Fundadores y dueños

Palantir Technologies fue fundada por un equipo de cinco socios entre los que destacan Peter Thiel (fue cofundador de PayPal) y Alex Karp (es quien da el toque humanista al proyecto, y está doctorado en Teoría Social y Filosofía). También colaboraron en su nacimiento Joe Lonsdale, Stephen Cohen y Nathan Gettings. Este grupo combinó sus experiencias en el sector financiero, fundamentalmente el desarrollo de software de seguridad y la inteligencia estratégica, para crear una plataforma capaz de analizar volúmenes masivos de datos desestructurados.

Como siempre pasa con empresas críticas o con potencial de crecimiento, los grandes fondos de inversión institucionales como The Vanguard Group, BlackRock o State Street tienen mucho peso en el accionariado. Gestionan los títulos en nombre de millones de inversores. A pesar de esta estructura abierta, los fundadores originales, especialmente Peter Thiel y el actual CEO Alex Karp, mantienen una participación relevante y una influencia clave en las decisiones estratégicas. De momento aciertan, si nos fijamos en los números. La acción ha crecido en valor en los últimos cinco años de 23 a 142 euros.

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