Inditex duplica su beneficio con mil tiendas menos que hace cuatro años
La empresa ha eliminado más de un millar de tiendas de su red en cinco años sin dejar de batir récords de ventas

Una tienda de Zara.
Inditex ha vuelto a demostrar que su crecimiento ya no depende de abrir más establecimientos. El gigante gallego obtuvo un beneficio neto de 1.375 millones de euros en su primer trimestre fiscal, un 5,4% más que un año antes, pese a operar con 106 tiendas menos en todo el mundo. Además, la compañía elevó sus ventas un 5,8%, hasta los 8.750 millones de euros, mejorando su rentabilidad con un margen bruto del 61,2%, 67 puntos básicos por encima del registrado en el mismo periodo del año anterior.
Detrás de estas cifras se encuentra una de las grandes transformaciones estratégicas emprendidas por el grupo en los últimos años: reducir el número de establecimientos mientras aumenta el tamaño, la capacidad logística y la productividad de los que mantiene abiertos. Al cierre de abril, Inditex contaba con 5.456 tiendas frente a las 5.562 de hace un año. En paralelo, continúa ejecutando reformas, ampliaciones, reubicaciones y aperturas selectivas en mercados considerados estratégicos. Solo durante el trimestre realizó actuaciones de optimización en 44 mercados.
Los resultados presentados este miércoles ponen de manifiesto la profunda transformación acometida por Inditex en los últimos años. La compañía cerró el ejercicio 2021 con una red de 6.477 establecimientos y un beneficio neto de 3.243 millones de euros. Cuatro años después, al término de 2025, obtuvo unas ganancias récord de 6.220 millones y operaba con 5.460 tiendas en todo el mundo. En ese periodo, el grupo ha reducido su parque comercial en más de 1.000 locales, pero ha incrementado sus beneficios en un 92%, lo que refleja su apuesta por una red más reducida pero más productiva, digitalizada y rentable.
Menos tiendas, más eficientes
La evolución confirma que la apuesta por una red comercial más pequeña, pero más eficiente, sigue dando resultados. El crecimiento de los ingresos ha venido acompañado de una mejora de los márgenes y de un control de costes que ha permitido que el resultado operativo (ebitda) aumente un 7,3%, por encima del avance de las ventas. Además, el inventario apenas creció un 1%, una señal de disciplina operativa en un entorno marcado por la incertidumbre del consumo.
El contraste con el resto del sector textil español resulta especialmente llamativo. Mientras Inditex continúa encadenando récords de ventas y beneficios, los datos de Acotex (la patronal textil madrileña que representa al pequeño comercio del sector) muestran que el comercio textil tradicional sigue lejos de recuperar los niveles prepandemia. La patronal lleva años alertando de un goteo constante de cierres de establecimientos y de una facturación que permanece muy por debajo de los máximos históricos alcanzados a comienzos de siglo.
Auge del comercio chino
El sector minorista afronta además una creciente presión por el auge del comercio electrónico y de plataformas internacionales como Shein o Temu. De hecho, España es ya el primer mercado europeo de las plataformas chinas, algunas de ellas bajo la lupa por su seguridad. Aunque Inditex también participa de esa tendencia de reducción de tiendas, lo hace desde una lógica completamente distinta. Mientras buena parte del comercio textil cierra por pérdida de rentabilidad, el grupo propietario de Zara lo hace como parte de una estrategia deliberada de concentración de superficie comercial.
La compañía lleva años sustituyendo locales de menor tamaño por establecimientos más grandes, tecnológicamente avanzados y mejor integrados con el canal online, pudiendo así vender más con menos puntos de venta. Los resultados del trimestre apuntan además a una aceleración del negocio. Entre el 1 de mayo y el 1 de junio, las ventas físicas y digitales crecieron un 11,5% a tipo de cambio constante respecto al mismo periodo del año anterior. Un dato que refuerza la tesis de que el grupo continúa ganando cuota de mercado en un entorno en el que gran parte de sus competidores siguen mostrando dificultades para crecer.
La fortaleza financiera sigue siendo otro de los pilares del modelo. Inditex cerró abril con una posición financiera neta de 10.796 millones de euros y prevé invertir alrededor de 2.300 millones durante 2026 en la optimización de tiendas, tecnología, logística y digitalización. Una capacidad inversora difícilmente replicable por el resto de operadores del sector y que explica, en buena medida, la creciente distancia entre la multinacional gallega y el conjunto del comercio textil.
