La Armada une a Navantia y Lockheed Martin para impulsar el radar de futuras fragatas F-110
Los nuevos buques aspiran a convertirse en uno de los pilares de la defensa antiaérea global de las próximas décadas

Fragatas F-110 con el radar SPY-7. | Navantia
La Armada, Navantia y Lockheed Martin han reunido esta semana en España a representantes de Estados Unidos, Japón y Canadá para avanzar en el desarrollo y la integración del radar SPY-7, el sistema que constituirá el principal sensor de las futuras fragatas F-110 españolas y que aspira a convertirse en uno de los pilares de la defensa antiaérea y antimisiles de las próximas décadas.
Las instalaciones de Navantia en San Fernando (Cádiz) acogen los días 24 y 25 de junio la segunda reunión internacional de usuarios del SPY-7, un foro que reúne a los países que ya han adoptado esta tecnología o prevén hacerlo en los próximos años. Entre los participantes figuran representantes de la Marina de Estados Unidos, la Agencia de Defensa de Misiles estadounidense (MDA), la Armada española y responsables de la industria vinculada al programa.
El encuentro, según ha informado el Ministerio de Defensa, tiene como objetivo compartir experiencias, coordinar el desarrollo de capacidades comunes y explorar oportunidades de cooperación en ámbitos como el sostenimiento, la certificación, las pruebas operativas o la gestión de futuras actualizaciones del sistema.
La elección de España como sede no es casual. El programa de las fragatas F-110 se ha convertido en uno de los principales proyectos tecnológicos de la Armada y de la industria naval española. Además de construir los cinco nuevos buques, Navantia está desarrollando junto a Lockheed Martin la integración del radar SPY-7 con el sistema de combate Scomba, una combinación que permitirá a las futuras fragatas disponer de capacidades avanzadas de defensa aérea y antimisiles.
El sistema de detección de blancos representa un salto tecnológico respecto a generaciones anteriores de radares navales. Se trata de una plataforma completamente digital y definida por software, diseñada para incorporar nuevas capacidades mediante actualizaciones sin necesidad de modificarla físicamente. Esta arquitectura permitirá adaptar el sistema a amenazas emergentes a medida que evolucionen los escenarios operativos.
Entre sus prestaciones destaca la capacidad para detectar, seguir y discriminar simultáneamente un elevado número de objetivos en entornos altamente saturados. El radar está diseñado para desempeñar misiones de vigilancia aérea avanzada, defensa antiaérea de largo alcance y defensa frente a misiles balísticos, además de contribuir al seguimiento de amenazas hipersónicas y a la vigilancia espacial.

La relevancia del sistema trasciende el ámbito puramente militar. La adopción del SPY-7 por parte de Estados Unidos, Japón, Canadá y España abre la puerta a compartir desarrollos tecnológicos, reducir costes de sostenimiento y reforzar la interoperabilidad entre aliados. Para la industria española, el programa supone además una oportunidad para consolidar capacidades en uno de los segmentos tecnológicos más avanzados del sector naval militar.
En un contexto marcado por la proliferación de misiles de largo alcance, drones y amenazas hipersónicas, la apuesta de la Armada por el radar de última generación busca garantizar que las futuras F-110 mantengan su relevancia operativa durante las próximas décadas. Un objetivo que explica por qué España se ha convertido estos días en el punto de encuentro de los principales usuarios internacionales de uno de los sistemas más avanzados actualmente en desarrollo.
