El frenazo de la economía complica a Moncloa el presupuesto expansivo que pretendía
Para poder disparar el gasto el cuadro macro debe ser favorable, pero el Banco de España advierte de la desaceleración

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Hacienda, Arcadi España, en una imagen de archivo. | EP
La desaceleración de la economía española se interpone en los planes del Gobierno para elaborar unos Presupuestos Generales expansivos. El Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez tiene previsto presentar el cuadro macro —imprescindible para sacar adelante las cuentas del Estado— el próximo 29 de junio, y se ha abierto por primera vez a la posibilidad de convocar elecciones generales si no prosperase esta ley. A pesar de que solo queda un año de legislatura, las actuales Cortes todavía no han aprobado unos Presupuestos, sin que ello haya implicado hasta la fecha ir a las urnas.
Varias fuentes consultadas por THE OBJECTIVE atribuyen este cambio de guion a un interés del Gobierno en elaborar unas cuentas que se puedan convertir en una baza electoral. Incluso de ser rechazados, plantear aumentos de partidas para reforzar los servicios públicos o incrementar la inversión en vivienda podría movilizar a parte de un electorado decepcionado por la sucesión de escándalos de corrupción. En este escenario, un hipotético rechazo del Congreso a los Presupuestos podría servir como motivo para una convocatoria electoral y, además, actuar en cierta medida como programa electoral o declaración de intenciones de cara a los votantes.
Sin embargo, este plan no está exento de fisuras. La primera de ellas consiste en que, con el objetivo de dar más atractivo electoral a este proyecto, se pretende elevar de forma significativa el gasto público. Sin embargo, unos Presupuestos que sean muy expansivos necesitan de una evolución económica positiva. El Gobierno tiene previsto presentar la semana próxima un cuadro macro que será un paso complejo: si este documento es optimista, chocará con las previsiones de los principales analistas e incluso del Banco de España, pero si es pesimista, limitará mucho el margen para elevar las partidas presupuestarias.
Recientemente, el Banco de España constató una «desaceleración» económica motivada por una «pérdida de dinamismo» de la inversión y el consumo. Esta alerta ha sido interpretada como un intento de moderar expectativas de cara a los nuevos presupuestos, con tal de que no se prepare de cara al Consejo de Ministros un cuadro macro con expectativas poco realistas.
Aunque las previsiones de la institución presidida por el exministro José Luis Escrivá no son vinculantes ni tienen un efecto directo en los Ministerios de Hacienda y Economía, sus informes, datos y estimaciones sí suelen ser tenidos muy en cuenta, y las previsiones gubernamentales suelen ser comparadas con las del Banco de España y la Comisión Europea. En este sentido, el ente monetario cuenta con herramientas sofisticadas para aproximar la realidad macroeconómica en los próximos meses.
De hecho, el Banco de España no genera tanta desconfianza entre los economistas en comparación con otros organismos que elaboran estadísticas como el Instituto Nacional de Estadística (INE) de Elena Manzanera o el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de José Félix Tezanos. Y es que, más allá de los intentos de injerencia que puedan existir procedentes del Gobierno y de que los técnicos están bajo la supervisión de altos cargos de nombramiento político, en el caso del Banco de España, el responsable de los informes de visión macroeconómica, David López, cuenta con prestigio entre la profesión por su solvencia técnica e independencia política.
Las críticas, cuando se producen, a la etapa de Escrivá suelen centrarse en la supuesta falta de proactividad o en el hecho de que no se aborden en profundidad ciertos temas como el salario mínimo o las pensiones. Y, aunque muchos profesionales del ámbito financiero y económico entienden que actualmente la institución no va más allá como ocurría en el pasado, sino que se limita a ceñirse a sus estrictas obligaciones, también consideran que esta labor se lleva a cabo con solvencia, algo que puede poner en apuros al Gobierno de cara a la elaboración de sus próximos presupuestos.
