El fondo Marshall amplía su ataque al Sabadell en vísperas del reparto del megadividendo
La firma eleva al 0,6% del capital su posición bajista, por un valor de 100 millones, confiando en que caiga en bolsa

El presidente del Sabadell, Josep Oliu. | EP
El fondo Marshall ha ampliado su ataque al Sabadell en vísperas del reparto del megadividendo del 29 de mayo. La entidad entregará 2.500 millones a sus accionistas tras el cierre de la venta de su filial británica TSB al Santander e iniciará una nueva etapa llena de retos, con una cotización presionada a la baja.
La firma británica, ante este nuevo escenario, decidió hace algo más de una semana tomar una posición corta del 0,52%, confiando en que el Sabadell se devalúe en el mercado. Ahora ha incrementado su ofensiva hasta el 0,6% del capital, invirtiendo un total de 100 millones de euros, según la información recabada por THE OBJECTIVE en la CNMV.
El ataque no es casual, ya que se espera que, una vez se haya producido la distribución del dividendo extraordinario, algunos accionistas reduzcan su peso y vendan títulos. Entre estos destaca el inversor mexicano David Martínez, que controla un 3,5%, y que fue el único miembro de la cúpula que aceptó la oferta pública de adquisición (opa) lanzada por BBVA sobre el grupo catalán, que resultó fallida a mediados de octubre.
David Martínez venderá sus acciones
Este posicionamiento provocó un enfrentamiento entre el presidente del Sabadell, Josep Oliu, y David Martínez, que se saldó con la salida del consejo de administración de este último después de que se conociera el resultado de la propuesta de compra de BBVA. En el banco dan por hecho que Martínez colocará sus acciones en el mercado, dando por zanjada su aventura en el catalán. Esta desinversión, en función de cómo se realice, tendrá un impacto en la cotización.
Por ello, a principios de este mes, Oliu reclamaba profesionalidad al mexicano en su salida total de la entidad y confiaba en que lo hará de la mejor manera para ganar el máximo posible. Además, confiaba en que la operación no tuviera un efecto negativo en la evolución del Sabadell en bolsa.
Petición de reinversión del dividendo en compra de títulos
Este martes, el presidente, Oliu, y el nuevo consejero delegado, Marc Armengol, se reunieron con accionistas de la entidad. Entre los mensajes más destacados de los dos directivos destaca la petición del primero de que reinviertan el dinero obtenido por el dividendo en comprar más títulos. De seguir la recomendación, el Sabadell podría contener la presión bajista que se avecina.
Oliu expuso a los presentes que la rentabilidad que ofrece el banco es muy atractiva y que el Sabadell está infravalorado frente a sus rivales más parecidos. Además, destacó que la inmensa mayoría de las casas de análisis aconsejan comprar o mantener el valor. Es más, Deutsche Bank acaba de elevar su precio objetivo hasta los 3,95 euros. En la actualidad cotiza en torno a los 3,3 euros, por lo que el potencial de subida es del 20%.
Reto del banco tras la venta de TSB
Además de las previsibles ventas de títulos por determinados accionistas, en el mercado se duda de la capacidad del Sabadell a partir de ahora de mejorar su cuenta de resultados y su rentabilidad, claves para futuros repartos de dividendos. La venta de TSB va a restar en torno a un 20% de sus ganancias, por lo que el banco tendrá que acelerar su crecimiento vía negocio de manera contundente para cubrir ese hueco.
Armengol, en sus primeras declaraciones como consejero delegado, defendió el plan trazado hasta 2027, pero se abrió a pequeñas adquisiciones en determinados nichos de actividad, como consumo o banca privada, con el objetivo de recomponer lo más rápido posible la cuenta. Unas operaciones que se realizarían ante la imposibilidad del Sabadell de lograr una fusión con una entidad mediana en nuestro país, debido a la oposición mostrada por Unicaja y Abanca, recientemente. Tampoco están por la labor de llevar a cabo una integración Ibercaja y Kutxabank.
El deseo de Oliu es realizar una operación de este tipo a medio y largo plazo. Por ahora no cree que sea el momento, porque la coyuntura no acompaña, ya que el resto de entidades son solventes y están mejorando sus rendimientos. Las subidas de tipos de interés que se pronostican tras la guerra de Irán ayudan a que las rentabilidades se eleven, ya que no se espera un aumento significativo del precio oficial del dinero. De lo contrario, podría llegar a ser perjudicial por la entrada masiva de impagos y por un desplome de la nueva producción de créditos.
