Los funcionarios del Estado estrenan las 35 horas con un récord del 52,4% de teletrabajo
Un total de 93.600 empleados públicos trabajan en remoto en la AGE y su porcentaje triplica el del sector privado

Ilustración de Alejandra Svriz.
La Administración General del Estado (AGE) ha llevado el teletrabajo de los funcionarios a máximos históricos coincidiendo con la entrada en vigor de la jornada semanal de 35 horas. Un informe interno de la Secretaría de Estado de Función Pública, analizado por THE OBJECTIVE, sitúa ya en el 52,4% el porcentaje de empleados públicos de la AGE que trabaja a distancia bajo distintos regímenes híbridos. Es el nivel más alto registrado desde que el modelo dejó de ser una medida excepcional ligada a la pandemia para convertirse en una fórmula estructural.
Los datos oficiales reflejan que 93.600 empleados públicos desarrollan actualmente parte de su actividad en remoto sobre un total de 178.631 efectivos de la Administración central. La cifra supone que más de uno de cada dos funcionarios de la AGE mantiene sistemas de trabajo híbrido varios años después del fin de las restricciones sanitarias y en un contexto en el que numerosas empresas privadas han endurecido la vuelta presencial a las oficinas.
La expansión del teletrabajo coincide además con la aplicación efectiva de la nueva jornada de 35 horas semanales en la Administración General del Estado, aprobada por Función Pública y ya en vigor para unos 250.000 empleados públicos sin reducción salarial. El cambio reduce el tiempo de trabajo anual hasta las 1.533 horas y consolida una estructura laboral que combina menos presencialidad, mayor flexibilidad y reducción horaria.
El teletrabajo de los funcionarios
Mientras en las empresas el debate está centrado en la futura reducción legal de jornada de 40 a 37,5 horas semanales, la AGE ya funciona con una jornada inferior. Junto a esto, el porcentaje de empleos en remoto en la AGE triplica ampliamente el registrado en el sector privado español, donde el teletrabajo por ocupado ronda el 15%.
El informe interno de seguimiento del trabajo a distancia elaborado por Función Pública muestra además que el teletrabajo está más que asentado en la AGE. La propia clasificación utilizada por la Administración distingue ya entre modalidades permanentes de presencialidad parcial y sistemas híbridos estables integrados en el funcionamiento habitual de los ministerios.
La implantación del trabajo a distancia se concentra especialmente en perfiles administrativos, de gestión y mandos intermedios. Según el documento, teletrabajan 30.635 empleados de apoyo administrativo, 29.811 trabajadores de gestión y 30.357 mandos intermedios. El teletrabajo entre personal directivo mantiene un peso mucho menor y apenas alcanza a 2.797 efectivos.
Fórmulas híbridas
El sistema más extendido en el Estado combina tres días presenciales semanales con teletrabajo el resto de la jornada, mientras que otro grupo relevante opera bajo fórmulas de dos días de presencia física. Los datos del informe reflejan 54.297 empleados acogidos a modalidades de tres días presenciales frente a 39.303 bajo esquemas de dos jornadas en oficina. Las mujeres tienen un mayor peso dentro del teletrabajo en la Administración General del Estado. El informe de Función Pública refleja que el 30,4% del total de efectivos corresponde a mujeres que trabajan a distancia, frente al 22% de hombres en teletrabajo.
Los mayores volúmenes de teletrabajo se localizan en departamentos con una elevada carga administrativa y digitalizable. Las gráficas internas incorporadas al informe sitúan entre los ministerios con más efectivos en remoto a Hacienda, Inclusión y Seguridad Social, Trabajo, Ciencia y Política Territorial.
La consolidación simultánea de las 35 horas y del teletrabajo masivo ha reactivado además el debate sobre productividad, coordinación interna y atención al ciudadano dentro de la Administración. Diversos informes económicos y empresariales alertan desde hace años sobre las dificultades para medir rendimiento homogéneo en grandes estructuras híbridas, especialmente en organismos públicos en los que los sistemas de evaluación del desempeño continúan siendo limitados.
Organización, turnos y 35 horas
Junto a esto, la reducción de jornada obligará además a reorganizar turnos, horarios y sistemas de atención presencial en numerosos organismos públicos, especialmente en departamentos con elevada carga administrativa y servicios de atención directa al ciudadano. La combinación de menos horas presenciales y expansión del trabajo híbrido incrementa la presión sobre la capacidad organizativa de ministerios y organismos en un contexto de fuerte crecimiento del empleo público durante los últimos años.
El número de empleados públicos superó por segundo semestre consecutivo la cifra de tres millones (3.037.432). Son 50.000 más que en el mismo mes de 2024. Los últimos datos facilitados por el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública muestran que los principales incrementos se dieron en las comunidades autónomas -43.000 más- y en las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado -6.000 más-.
En enero de 2023 se empezó a aplicar un nuevo método para contabilizar a los empleados públicos. Esta metodología ha permitido que salgan a la luz en torno a 200.000 trabajadores públicos que hasta enero de 2023 no existían en el cómputo oficial: son los que tienen contratos inferiores a seis meses y el personal en formación y prácticas.
Conciliación y modernización
Los sindicatos de la función pública defienden el mantenimiento del teletrabajo y la reducción de jornada como herramientas de conciliación y modernización administrativa, mientras numerosas empresas privadas han endurecido durante los últimos años la presencialidad alegando problemas de coordinación, supervisión o cultura corporativa.
El resultado es una AGE que funciona ya bajo un esquema laboral singular dentro del mercado español: jornada reducida, más de la mitad de la plantilla trabajando parcialmente a distancia y mantenimiento íntegro de las retribuciones para cientos de miles de empleados públicos.
