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El 37% de las poblaciones de abejas en Europa, fundamentales para la polinización, está desapareciendo

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Última actualización: 20 May 2019, 9:46 am CEST
Foto: Michael Probst | AP

Las abejas son mucho más importantes de lo que pensamos. El 75% de los alimentos que consumimos depende de la polinización, un proceso natural que permite que se fecunden las flores y den así frutos y semillas. Las abejas, y otros insectos como mariposas y abejorros, son unos de los grandes responsables de este proceso y, sin embargo, sus poblaciones están disminuyendo a pasos de gigante, según denuncia Greenpeace. 

Las cifras del problema que sufren los polinizadores son contundentes. En Europa el 37% de las poblaciones de abejas está disminuyendo, según el informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés), que advierte de que el 40% de los polinizadores invertebrados, en particular abejas y mariposas, se enfrenta a la extinción.

El valor económico de la labor de polinización de las abejas y otros polinizadores para la agricultura es de unos 265.000 millones de euros anuales en todo el mundo, 22.000 millones para Europa y más de 2.400 millones de euros para España, según el informe Alimentos bajo amenaza de Greenpeace. Así pues, incluso desde un punto de vista puramente económico, merece la pena proteger a las abejas.

Según Greenpeace, los principales factores que amenazan a los polinizadores son:

  • La pérdida y deterioro de hábitats.
  • Las prácticas de la agricultura industrializada, como los monocultivos (menor disponibilidad y diversidad de alimento para estos insectos) y el uso de plaguicidas.
  • Parásitos y enfermedades.
  • Especies vegetales y animales invasoras.
  • Los impactos del cambio climático.

La agricultura ecológica, principal solución

A corto plazo, el primer paso es prohibir los productos tóxicos para las abejas actualmente en uso, y hacer que la evaluación de riesgos de los plaguicidas sea mucho más estricta. Por otro lado, deben ponerse en marcha planes integrales de acción para salvar a las abejas. Y la solución definitiva es la adopción de la agricultura ecológica como única vía para una producción de alimentos respetuosa con todos los habitantes del planeta.

La agricultura ecológica garantiza una producción sana y sostenible, ya que protege el suelo, el agua y el clima, promueve la biodiversidad, no contamina el medioambiente con agroquímicos ni transgénicos y respeta la salud de las personas.

"Este cambio lo puede iniciar la clase política, apostando por un modelo de agricultura ecológica y legislando en consonancia; los agricultores y agricultoras, cambiando sus prácticas de cultivo; y las empresas, desarrollando líneas de productos y técnicas ecológicas", defiende Greenpeace.