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Gastronomía

Los cocineros coinciden: las judías verdes están buenas con jamón, pero se convierten en la mejor cena con dos huevos y 400 g de tomate

Dos de los mejores cocineros de España dan las claves para que los más pequeños coman judías verdes

Los cocineros coinciden: las judías verdes están buenas con jamón, pero se convierten en la mejor cena con dos huevos y 400 g de tomate

Martín Berasategui y Karlos Arguiñano, cocineros

Hay a quienes los platos basados en verduras nunca le han resultado algo apetecible, pero en ocasiones el problema no es el producto en sí sino que no se le sabe sacar todo el partido. Un clásico entre los defenestrados de la cocina históricamente han sido las judías verdes, pues parece que no hay más formas de hacerlas que ese aburrido refrito de ajos con tacos de jamón.

Pero para acabar con esta monotonía de los platos aburridos han llegado los nombres más reputados de la gastronomía española para aportarnos ideas de recetas y ayudarnos a que los más pequeños de la casa aprendan a comer las judías verdes. Y es que han salido a la palestra Martín Berasategui y Karlos Arguiñano para enseñarnos cómo elevar esos platos sosos que hacemos y demostrarnos que la judía verde no necesita el jamón para brillar, sino técnica, buen acompañamiento y sobre todo sencillez.

Berasategui se decanta por una salsa de tomate

Martín Berasategui comienza limpiando y cortando las judías para cocerlas en abundante agua y algo de sal hasta que estén tiernas. Después pela y corta muy fino una cebolleta y un par de dientes de ajo, y los sofríe sin que cojan color unos minutos para luego añadir unos 400 gramos de tomate triturado. Y cuando ya tienes esta salsa de tomate es el momento para agregar las judías e integrarlo todo unos minutos. Una vez hecho, solo quedará cascar un par de huevos en la misma sartén y taparlos hasta que queden hechos y con la yema líquida.

Arguiñano apuesta por unas patatas fritas y bonito

Es una manera sencilla, sin grandes elaboraciones para comer las judías, que con la salsa de tomate y los huevos, quizá a los niños les dé por probarlo y les acabe encantando. Por su parte, Karlos Arguiñano arranca limpiando y cociendo también las judías que es posiblemente lo que más tiempo vaya a llevar. Minetras que las judías cuecen se dedica a pelar y cortar unas patatas para freírlas en una sartén con bastante aceite. En esa misma sartén para no ensuciar demasiado marca el bonito que previamente ha troceado más o menos del mismo tamaño que las patatas.

Ensalada templada de judías con patatas, bonito y cherrys

Ensalada templada de judías verdes

Ingredientes
  

  • Judías verdes
  • Patatas
  • Bonito
  • 1 diente de ajo
  • 1 cda de mostaza
  • Vinagre
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Tomates cherry

Instrucciones
 

  • Limpia y cuece las judías verdes en abundante agua
  • Mientras que las judías pela y corta unas patatas en cubitos para freírlas en una sartén con bastante aceite.
  • En esa misma sartén una vez hechas, trocea y marca el bonito
  • Prepara una vinagreta majando un diente de ajo con algo de sal y añade una cucharada de mostaza, un buen chorro de vinagre y un generoso chorro de aceite.
  • Mezcla las judías que deberían de quedar al dente, las patatas fritas, el bonito marcado y esta vinagreta en un cuenco grande.
  • A la hora de emplatar añade unos tomates cherry cortados al medio para darle ese frescor a esta ensalada templada.

El mítico cocinero vasco prepara una vinagreta para envolver el palto y que quede redondo. Para ello maja un diente de ajo con algo de sal y le añade una cucharada de mostaza, un buen chorro de vinagre y un generoso chorro de aceite. Con esta salsa, lo único que quedaría por hacer es coger un cuenco bastante grande y mezclar las judías que deberían de quedar al dente, las patatas fritas, el bonito marcado y esta vinagreta. A la hora de emplatar Arguiñano añade unos tomates cherry cortados al medio para darle ese frescor a esta ensalada templada.

Con estas dos ideas, seguro que los niños y los no tan niños disfrutarán de comer judías verdes de forma distinta, y con muchísimo sabor. La primera es una idea menos elaborada perfecta para los pequeños con esa salsa de tomate que tanto les gusta y los huevos en el último momento. La segunda tiene esas patatas fritas que siempre son una apuesta ganadora que ayudan a que coman las verduras e incluso el pescado que si está hecho lo justo y necesario, convierte esta receta en un platazo que aparte de saludable tiene un sabor increíble.

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