Martín Berasategui, chef con 12 estrellas Michelin: «Las sardinas de lata mejoran que alucinas con queso, mostaza y zumo de limón»
El cocinero vasco comparte una receta que puede servirnos tanto para almorzar como para cenar

Martín Berasategui, cocinero
Los chefs de alta cocina también tienen descanso y, por supuesto, una vez salen de los fogones no siempre todo pasa por hacer esferificaciones ni espumas con sifón. Por muchas estrellas Michelin que tengan también se hacen huevos fritos o una ensalada básica para cenar. Es por esto que Martín Berasategui, que tiene 12 de estos reconocimientos, comparte esta receta sencilla que te apaña la cena con una par de latas. Por lo que si tienes cinco minutos para hacerte algo antes de ir a dormir esta es la opción ideal.
Lo mejor de esta idea es que aparte de rápida y sencilla es saludable, ya que se trata de una tosta con puré de sardinas, que son muy buena elección entre las conservas. Tienen multitud de beneficios como el omega 3 que ayuda a reducir el colesterol y son ricas en vitamina B12 que viene muy bien para el sistema nervioso. Además las puedes comer con las espinas si no son muy grandes lo que termina aportando gran cantidad de calcio y vitamina D que también mejoran esa densidad ósea. Como nutrientes obtenemos hierro, yodo, magnesio, zinc y potasio.
Y es que en tiempos de vanguardia en donde priman los sabores exóticos y las elaboraciones complejas con utensilios que no tiene nadie en casa hay que dar voz a esos cocineros que desde lo más alto alumbran nuestros fogones. Porque la alta cocina, la perfección y lo extraordinario no solo requiere tiempo, sino también dinero y producto, en esta ocasión, Berasategui nos ofrece una idea barata y al alcance de todos. Porque los que cocinamos en casa sin grandes florituras también miramos el precio de lo que consumimos.
La receta es sencilla, se tienen que coger las sardinas en lata que más nos gusten y echarlas al vaso batidor, en esta ocasión el vasco advierte que hay que quitar las espinas, esto es por la textura, pero como hemos dicho pueden aportar mucho calcio. Después añade los quesitos, pueden ser de la marca que queramos, también incorpora el zumo de limón y un poquito de mostaza que le dará un sabor muy especial. Por último, después de meter el perejil picado lo bate hasta obtener una masa cremosa, a partir de ahí, le va añadiendo poco a poco el aceite sin dejar de batir hasta la textura deseada.

Paté de sardinas
Ingredientes
- 120 gramos sardinas en lata en aceite
- 3 uds Quesitos
- 15 gr Mostaza suave
- 5 ml Zumo de limón
- 2 gr Perejil fresco picado
- 80-100 ml Aceite de oliva virgen extra
Instrucciones
- Escurre las sardinas y retira la espina central si la tienen y mételas en el vaso de una batidora
- Incorpora los quesitos, la mostaza, el zumo de limón y el perejil picado.
- Tritura hasta obtener una pasta lisa y cremosa
- Sin dejar de triturar, ve añadiendo el aceite de oliva en hilo fino, como si hicieras una mayonesa. Así lograrás una textura más untuosa y ligada.
- Corrige de sal si hace falta y mete en la nevera al menos 30 minutos para que coja cuerpo.
- Sirve sobre pan tostado o con crudités.
El resultado final debería de asemejarse a un paté, espeso pero sin una textura desagradable, con un sabor profundo a sardina pero con un toque cítrico y potente por el limón y la mostaza. No debe ser una crema ligera sino algo más espeso pero untable para la tosta o los crudités con los que se acompañe. Se tiene que tener en cuenta que una vez se termine de batir y se haya corregido de sal, se debe enfriar en nevera para que coja el cuerpo y algo de frío que se comerá mejor a la hora de cenar.
Estas ideas de recetas que cocineros de talla mundial dan siempre es bueno guardárselas para probarlas un día porque suelen ser elaboraciones sencillas pero que tienen un gran sabor. En este caso, Martín Berasategui, es el chef español que más estrellas Michelin tiene por lo que puede ser considerado el mejor del panorama culinario. Así que hay que escucharle siempre y hacerle mucho caso para que nos salgan platos que pese a no estar en las cartas de grandes restaurantes, nos transforman las cenas o comidas.
