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Francia prohíbe los pesticidas neonicotinoides para proteger a las abejas

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Foto: Boris Smokrovic | Unsplash

Francia prohibirá a partir del sábado cinco pesticidas neonicotinoides para hacer frente al declive de las colonias de abejas, aunque los expertos advierten que la medida será insuficiente. Los neonicotinoides son los insecticidas más usados del mundo. Se emplean en los cultivos de remolacha, trigo, colza, árboles frutales y viñedos, entre otros, para acabar con orugas, cochinillas, pulgones e insectos que carcomen la madera.

En Francia se usan principalmente de forma preventiva en las semillas, extendiéndose por toda la planta, incluido el polen. El problema es que el insecticida puede acabar con la vida de las abejas.

La Unión Europea decidió en abril prohibir en los cultivos en campo el uso de tres neonicotinoides (clothianidin, thiamethoxam e imidacloprid), objetos de restricciones desde 2013. La medida, que permitirá el uso en invernaderos, entrará en vigor completamente el 19 de diciembre.

La prohibición versará sobre el uso de las cinco sustancias hasta ahora autorizadas en Europa para fines fitosanitarios (las tres que serán prohibidas además del thiacloprid y acetamiprid). Los científicos están preocupados porque incluso en pequeñas cantidades, estas sustancias que atacan el sistema nervioso de los insectos afectan a los polinizadores y desorientan a abejas y abejorros, lo que altera el esperma de los machos.

Los apicultores franceses constatan un alza de la mortalidad en sus colmenas desde la llegada de los neonicotinoides a mediados de los años 90, aunque "ningún elemento científico riguroso demuestra que sea la primera causa de mortalidad de las abejas", según el director científico del Instituto de la Abeja, el ecotoxicólogo Axel Decourtye. Además, avisó que la medida tomada por las autoridades, pese a ser positiva, no resolverá el problema.

En los últimos años, muchas abejas murieron debido a un colapso de las colonias, un misterioso fenómeno atribuido en parte a pesticidas, así como a polillas, virus y hongos.

"Hay que luchar contra las enfermedades y los depredadores - sobre todo los que son introducidos en los intercambios comerciales, como el abejorro asiático - , contra la degradación de los hábitats y el empobrecimiento de la flora. Y en una colmena en Francia, se encuentran muchos otros residuos de pesticidas además de los neonicotinoides", ha afirmado Decourtye a la agencia AFP.

Por su lado, los agricultores franceses aseguran que la situación es dramática por la prohibición de estos insecticidas, según han informado sus sindicatos.

Según un reciente informe de la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Alimentación (ANSES), "existen alternativas suficientemente eficaces y operacionales, químicas y no químicas, para la gran mayoría de los 130 usos fitosanitarios de los neonicotinoides". Por otra parte, estos podrán continuar empleándose en Francia para usos no fitosanitarios, como biocidas y medicamentos veterinarios, especialmente en los productos antipulgas para perros y gatos.

En cuanto a su impacto en el ser humano, dos de ellos, el acetamiprid y el imidacloprid, están presentes respectivamente en 5% y 4% de las muestras alimentarias recogidas en Europa (melocotones, lechugas, tomates...), según un informe de 2016 de la Agencia Europea de Seguridad de los Alimentos (EFSA).

En febrero de 2018, el ANSES aseguró que los datos disponibles "no evidencian ningún efecto nocivo para la salud humana, siempre y cuando se respeten las consignas de uso".