Todos le vuelven la espalda a Trump
«Durante meses, los líderes europeos contemporizaron con Trump, pero una vez que comprendieron que miente más que habla, uno tras otro le han vuelto la espalda»

Ilustración de Alejandra Svriz.
¿Qué culpa tienen los europeos de que el pueblo norteamericano haya elegido, por segunda vez, a un asno total tan evidente, tan obvio, como presidente? Asnos el presidente Donald Trump y su equipo de incompetentes y fanáticos; asnos sus electores, que creyeron sus discursos y sus promesas de prosperidad… y asnos los políticos españoles que corrieron a hacerse con él el grotesco photo-call. No diré nombres.
Después de despreciar y humillar al primer ministro ucranio y celebrar cada vez que puede la grandeza de Putin, el Asno Total se pone, sin encomendarse a Dios ni al diablo, a bombardear Irán (después de haberse comprometido en campaña a no meterse en jardines lejanos), y, como se encuentra con ciertas dificultades imprevistas, reclama ayuda a los socios de la OTAN a los que lleva meses insultando y ridiculizando.
El último de esos socios que le ha enviado a tomar viento, después de Pedro Sánchez, Emmanuel Macron, Keir Starmer y Giorgia Meloni, ha sido Donald Tusk, el primer ministro polaco. Los Estados Unidos han pedido a Varsovia que desplace a Oriente Medio una de las dos baterías de defensa aérea Patriot con las que su ejército cuenta. Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, el ministro de Defensa polaco, ha respondido que esos sistemas están consagrados a defender el espacio aéreo de su país y el flanco oriental de la OTAN, tarea particularmente importante teniendo en cuenta la guerra en Ucrania. «En esta situación nada ha cambiado y no pensamos desplegarlos en ningún otro sitio».
Cualquier día de estos Washington va a pedir la colaboración de Canadá, otro país miembro de la OTAN… Ah, no, con Canadá no puede contar, allí detestan a Trump desde que este amenazó con anexionar el país a los EEUU.
Bueno, siempre puede recabar la ayuda de Dinamarca… Ah, no, que Dinamarca ya ha enviado sus tropas a proteger Groenlandia precisamente de la rapacidad de Trump, Vance y demás einsteins de su Corte de los Milagros…
«El régimen de los clérigos islamitas saldrá fortalecido por la agresión exterior y será todavía más siniestro y fanático»
Durante largos meses, los líderes europeos contemporizaron con Trump, intentaron adular su ego descomunal, a ver si así podían hacerle entrar en razón, moderarle en sus delirios colonialistas y en sus queridos aranceles, pero una vez que comprendieron que miente más que habla y que está convencido de que puede hacer lo que le dé la gana, sencillamente uno tras otro le han vuelto la espalda.
Ayer decía France Inter (la radio oficial francesa): «A fin de cuentas, Trump le habrá enseñado a Europa una cosa: a decir no. En el año 2003, Francia pagó un alto precio por decirle no a George W. Bush en Irak. Pero esta vez casi toda Europa se está negando a seguir a los EEUU en esta mal concebida aventura militar. Esto es un progreso».
Según anunció en la madrugada de ayer, Trump se propone (pero mañana puede cambiar de opinión) bombardear durante unas cuantas semanas más Irán, y luego retirarse, dejando el país «de vuelta a la edad de piedra». Con los ayatolás en el poder y cobrando a los petroleros que quieran pasar por el estrecho de Ormuz una buena tasa de aduana, con la que reconstruir lo que los asnos de Washington hayan destruido.
«En Europa cabe esperar oleadas de inmigrantes iraníes huyendo de un país arruinado»
En Europa cabe esperar también oleadas de inmigrantes iraníes huyendo de un país arruinado y del régimen de los clérigos islamitas, que saldrá fortalecido por la agresión exterior (como siempre pasa en casos así), y será todavía más siniestro y fanático, si eso es posible. ¡Gracias, míster Trump!
En cuanto al estrecho de Ormuz, cuyo cierre es ruinoso para la economía de medio mundo, el diario estonio Pastimee sugería ayer una salida a la situación: «Si el presidente Trump quiere ayuda europea para abrir el estrecho de Ormuz, deberíamos recordar la sugerencia del presidente finlandés Alexander Stubb de que Europa garantizaría la seguridad del Estrecho tan pronto como el presidente de Estados Unidos conceda a Ucrania el apoyo necesario para alcanzar un acuerdo de paz aceptable para Kiev. Eso sería una situación beneficiosa para todos los implicados».
Ese presidente Stubb debe ser un poco ingenuo, si cree posible fiarse de la palabra de cierta clase de gobernantes.