The Objective
Santi González

Aldama, testigo de cargo

«Apuntó a la financiación ilegal del PSOE: Koldo quería constructoras para el partido. Él, por encargo de Koldo, iba a ser el nexo con las empresas»

Opinión
Aldama, testigo de cargo

Ilustración de Alejandra Svriz.

Víctor de Aldama es el testigo de cargo contra Pedro Sánchez. Testigo de cargo se titulaba aquella obra maestra que Billy Wilder hizo a partir de una novelita medianeja de Agatha Christie, una ingeniosa trama en la que Marlene Dietrich se convierte en testigo de cargo para anular su testimonio con una mentira flagrante.

La diferencia evidente es que Aldama parece el único que dice la verdad en este caso. No es un héroe, ciertamente, sino una pieza importante en la trama de corrupción del llamado caso Koldo, pero en comparación con los demás implicados en el asunto: el presidente del Gobierno, a quien adjudicó el puesto más relevante de la organización, el número uno; el ministro José Luis Ábalos, el número dos que, según el testimonio del teniente coronel Balas, «hacía lo más grande y por eso cobraba lo que cobraba». Sin él, ni Aldama ni Koldo habrían podido llegar a determinados sitios, es decir, hasta el número uno. Luego estaba el número tres, Koldo García Izaguirre, el aizkolari de la militancia, y el número cuatro, que era él mismo. De Koldo contó que fue él quien le presentó a Pedro Sánchez en un mitin. Fue en el Teatro de La Latina, en el acto de presentación de Pepu Hernández, otro fenómeno, como candidato a la Alcaldía de Madrid, y cuenta que Sánchez le dijo: «Sé perfectamente todo lo que estás haciendo y quiero darte las gracias por ello». Y se hicieron una foto juntos, la misma que Aldama publicó cuando Sánchez alegó desconocerlo.

Contó Víctor de Aldama al Tribunal Supremo que le sorprendió la familiaridad con que Koldo trataba al presidente, a quien siempre llamaba «Pedro» y nunca «presidente», y que, habiéndole preguntado por tal hecho, respondió: «El día que me diga que le tengo que llamarpresidente, me tengo que ir del partido. Él me debe mucho y él sabe por qué». No dio más pistas, de modo que habrá que esperar a su interrogatorio y confiar en que haya decidido tirar de la manta para contar lo que sabe. De todas maneras, tal vez pueda atribuirse ese tono confianzudo y esa familiaridad en el trato al carácter cariñosón del aludido; recordemos que a Francina Armengol la llamaba «cariño», sin que constara ninguna relación afectiva con la entonces presidenta balear.

Aldama apuntó a la financiación ilegal del PSOE: Koldo quería constructoras para el partido. Él, por encargo de Koldo, iba a ser el nexo con las empresas. «¿Y esto cómo se factura?», preguntaba él, a lo que el aizkolari respondió que esto no se puede facturar. La financiación se disfrazaría con donaciones al partido. Tienen que ser pagos en efectivo. Y cuenta que entregó 1,8 millones de euros en donaciones al PSOE entre 2019 y 2020. También declaró haber pagado «señoritas» para Ábalos a petición de Koldo: «Hay que organizar algo a [Ábalos] para que se relaje. Hay que buscar unas señoritas y presentárselas». El conseguidor confesó haber pagado a las señoritas, aunque se abstuvo de precisar «con vuestro dinero». También pagó con los mismos fondos un tratamiento de fertilidad para la compañera de Koldo. Aldama también pagó —también con nuestro dinero— un chalé de lujo en Cádiz, entre La Línea y San Roque, además del alquiler del piso de la Jesi en la Torre de Madrid, pagos que realizó a través de su testaferro, Luis Alberto Escolano. También salió a relucir Begoña, a la que acusó de haber torpedeado una operación suya para comprar terrenos de la SEPI porque los quería para ella. Él había hecho una oferta de 250 millones, pero, según explicó, le llamó Koldo García y tuvo que retirarla.

El asunto está empezando a pintar oscuro, casi negro, para la augusta pareja de Moncloa. Algunas cosas están sujetas al requisito probatorio, pendiente, en parte, como veníamos diciendo, de que Koldo García Izaguirre empiece a pensar que a él también le gustaría que le pidiera la Fiscalía siete años, en lugar de los 19 que le pide a él.

Ayer terció en el asunto Rebeca Torró, secretaria de Organización del PSOE, que acusó a Víctor de Aldama de haber hecho de las mentiras su estrategia de defensa. Y claro, entre un mentiroso Aldama y un veraz Pedro Sánchez, ¿a quién va a creer esta esforzada sucesora de Ábalos y Cerdán como número tres del PSOE? Hasta ahora, todo lo que ha declarado el comisionista ha sido corroborado por la UCO y tiene un inconfundible aroma de verdad. Ella verá, pero uno, en su lugar, se ataría los machos para no seguir su camino.

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