The Objective
Rosa Cullell

La hipocresía nacionalista

«Sánchez, aseguran, les ha engañado. Puigdemont no ha sido indultado —aún—, aunque ha salido y entrado dos veces de Cataluña sin que la Policía lo detuviera»

Opinión
La hipocresía nacionalista

Ilustración generada mediante IA.

Pedro Sánchez se fue el lunes al Teatro Real a celebrar lo bien que va todo en un foro de autobombo titulado «España Verde y Digital. El impacto del Plan de Recuperación». El título era casi tan largo como los 24 años que le cayeron ese mismo día y casi a la misma hora a José Luis Ábalos, quien fue su brazo derecho. La sentencia del ministro todopoderoso y del chófer/escudero Koldo —condenado a 14 años— se conoció durante una velada del Teatro Real que pasará a la historia porque a ella asistieron diez ministros de Sánchez. Una claque socialista inusitada. Al día siguiente, el líder distraía al personal regalando 2.218 millones de euros para la «dependencia». Sin Presupuestos, ¿de dónde han salido? Todo sigue igual. Como si la corrupción no fuera con él.

Se trata de resistir. ¡Será por dinero! A disposición del Gobierno están las arcas de un Estado que vive a golpe de decreto. Sánchez confía en el apoyo del nacionalismo vasco y catalán para sobrevivir. También en el de los guerrilleros de la nueva izquierda, en agónica desaparición. Todo eso, y lo que está por llegar, explica que nuestro país lleve años sin presupuestos, a puro decretazo y toreando a las Cámaras.

Tras calificar de «éxito rotundo» el resultado del Plan de Recuperación, que pocos conocían y a nadie interesaba, el ministro de Economía, el sensato Carlos Cuerpo, reveló esta semana múltiples y buenísimos datos «trimestrales» sobre la inversión bruta. Parecería, a primera vista, que las empresas internacionales se pelean por entrar en el paraíso español. Sin embargo, las desinversiones extranjeras suben este año como la espuma. Tampoco se explicó que la huida de sociedades norteamericanas, anunciada por Donald Trump, empieza a notarse. El acto económico de Cuerpo, el nuevo ministro favorito y sin mácula, debería haber esperado a que acabara 2026 para tener cifras anuales y comparables. Pero Sánchez necesita titulares inmediatos y teledirigidos.

El presidente se refugió en los suyos mientras fuera se conocían las sentencias contra Ábalos, Koldo y el superviviente Aldama. Curioso que muchos creyentes se hagan los sorprendidos e indignados con la Justicia cuando alguno de la trama canta para no acabar entre rejas. La maquinaria de propaganda se ha puesto en marcha para proteger al sumo sacerdote del diluvio de las sentencias. Al final, Pedro nos dirá que tampoco conocía a su mujer.

Algunos columnistas progres de toda la vida acusan de malas prácticas al juez más odiado por la izquierda, el magistrado Juan Carlos Peinado, que ha ordenado retirar el pasaporte a Begoña Gómez. No veo a la frustrada ejecutiva y presidenta consorte con ganas ni ánimos de salir de Moncloa para exiliarse en México, Brasil o China. Entregará el documento, pero este serial lo tiene todo para triunfar en Netflix: amor, dinero, joyas, prostitutas, política, poder y traición.

Personalmente, lo que no consigo entender es el atrincheramiento del socialismo —en ese lado ideológico también hay gente sensata— alrededor de Sánchez, de su familia, de Zapatero y de todos esos cargos que han acabado en la cárcel. Conocí otro PSOE, con sus más y sus menos, pero el actual intenta volver a una lucha de clases disparatada, donde siempre ganan los amiguetes. Queda poco del socialismo español que ayudó a traer la democracia, del felipismo que derrotó a la derecha y votó sí a la OTAN. Ayer, durante la sesión de la Cámara, la derecha pidió elecciones en vano a un presidente exhausto, con esa sonrisa que solo es el rictus antes de la condena.

Sánchez no ganó en las elecciones de 2023, pero consiguió la Presidencia gracias a los votos de Cataluña y a los pactos con el independentismo. Desde ese momento, el socialismo quedó preso no solo de Podemos y Sumar, sino de los llamados nacionalistas moderados —Junts y PNV—, cuya ambivalencia es ahora más incómoda que nunca. También depende el PSOE del voto de los independentistas republicanos de ERC y de los gudaris de Bildu. Un totum revolutum que nos ha llevado hasta aquí.

Los nacionalistas vascos y los exconvergentes se han sumido en la hipocresía pactista, que tantos réditos les ha dado en el pasado. Su posibilismo les lleva a criticar, pero a la vez entender, que la Mesa del Congreso presidida por Armengol, esa obediente capitana, impida cualquier acuerdo que adelante elecciones.

Con ETA o sin ella, siempre salen mejor parados los vascos, o eso se dice en los foros barceloneses. Los economistas de Deusto, con sus buenos modales y su labia jesuítica, acaban llevándose para casa más ingresos de los que genera en impuestos su autonomía. El cupo, milagrosamente, siempre aumenta. Como hemos visto, el expresidente del PNV, Andoni Ortuzar, lograba acuerdos para empresas vascas con la fontanera y encausada Leire Díez. Por no hablar de los chanchullos en Navarra del Gobierno PSOE-Bildu.

«El sanchismo es plurinacional, progresista, anti-Trump, anti-Israel, pro-Hamás, flotillero y amigo de los chinos. Están en el lado correcto de la Historia, que diría Sánchez»

Los catalanes siempre han admirado a los vascos. Con esas txapelas, con esas casas señoriales y con ese idioma endiablado que no se parece en nada al español. En comparación, Carles Puigdemont está fuera de juego; no le van a ver ni los suyos. Los abanderados del huido ya no se fían de Sánchez. Tanto encuentro en Suiza para nada. Sánchez, aseguran, les ha engañado. Puigdemont no ha sido indultado —aún—, aunque ha salido y entrado dos veces de Cataluña sin que la Policía lo detuviera. No se puede quejar; sigue viviendo de gorra gracias a la generosidad de Sánchez y Pumpido.

El sanchismo es plurinacional, progresista, anti-Trump, anti-Israel, pro-Hamás, flotillero y amigo de los chinos. Están en el lado correcto de la Historia, que diría Sánchez. Condena sin temor a los jueces, no pide perdón por sus cloacas y pone la mano en el fuego, como Mercedes Milá, por Zapatero. Good luck, compañeros. Aun así, deseo que el PSOE consiga sobrevivir, que vuelva a ser un partido honorable. Un partido de Gobierno y sin cloacas. Casi nada.

Publicidad