The Objective
Maite Rico

Pedro 'The One'

«Que las tuberías de las cloacas pasan por Moncloa está cada vez más claro. El propio auto recoge indicios reveladores»

Opinión
Pedro ‘The One’

Ilustración generada mediante IA.

Ocho años cumple Pedro Sánchez en el poder. Dijo que venía para redimirnos y hoy la degeneración no toca fondo. La decena de casos sumarios judiciales en marcha perfilan el envilecimiento presidencial mejor que un primer plano de su rostro. El reciente auto del juez Santiago Pedraz, que investiga las cloacas del PSOE, ofrece una crónica demoledora del sanchismo.

Estaba claro que «los cinco días de reflexión» que el presidente se tomó el 25 de abril de 2024, tras la apertura de diligencias contra su mujer, Begoña Gómez, por tráfico de influencias, eran puro teatro, digno del mejor Stalin. Sánchez nunca se planteó dejar la presidencia: pretendía victimizarse con mentiras, comprobar las lealtades dentro del partido e impulsar movilizaciones sociales a su mayor gloria (que fueron un rotundo fracaso).

El objetivo principal, sin embargo, era mucho más siniestro, a tenor de lo que recoge el auto. En esos cinco días se articuló una red, capitaneada por su mano derecha en el PSOE, Santos Cerdán, para torpedear las investigaciones de las corruptelas de la familia del presidente y del Gobierno.

Cobra así todo el sentido su desafiante comparecencia del 29 de abril, una vez concluida su «reflexión», para anunciar (¡sorpresa!) que se quedaba. Lo hizo en Moncloa, flanqueado por las banderas de España y la UE, para dar visos de institucionalidad al golpe de gracia que se urdía contra el Estado de derecho. Ahora sabemos que en ese discurso y en la posterior entrevista en RTVE (en los que habló de «punto y aparte», de «combatir la máquina del fango», de «pseudomedios» y «ultraderecha») Sánchez disfrazó de «regeneración» la puesta en marcha de una estructura de corte mafioso, sufragada por el PSOE, para amedrentar, chantajear o sobornar a jueces, fiscales, guardias civiles, policías e incluso testigos.

Leire Díez, la fontanera jefa de la cloaca, siguió atentamente esa comparecencia y mandó en ese momento un mensaje a su colega Vicente Fernández, el de la SEPI: «El presidente del Gobierno se está refiriendo a todo lo que estamos haciendo».

Que las tuberías de las cloacas pasan por Moncloa está cada vez más claro. dfePalacio de la Moncloaca. El propio auto recoge indicios reveladores. Como lo que Leire y otro imputado, Pérez Dolset, cuentan a un fiscal al que intentan en vano comprar (y que grabó la conversación): «Cuando sale la imputación de Begoña Gómez, el presidente ya dijo ‘que se limpie todo. Límpiese», dice Leire. Y apostilla Dolset: «Límpiese, sin límites» (me imagino a Sánchez usando el mismo tono con el que Hugo Chávez ordenaba: «Exprópiese»). 

«Muchas de las corruptelas, desde el ‘caso Mascarillas’ a los rescates fraudulentos, salieron adelante con la aprobación del Consejo de Ministros»

Aún falta conocer el sumario del caso, que se publicará en breve, pero sabemos que Cerdán confirmaba al grupo que Sánchez estaba al corriente de lo que hacían. En las sucesivas grabaciones se refieren al Uno, One, Jefe o Superjefe. «Por orden del ONE», escribe Leire. En alguna reunión de la cloaca en Ferraz, por lo menos en la primera, estuvo Antonio Hernando, a la sazón director adjunto del Gabinete de Pedro Sánchez en Moncloa. Y el juez menciona como colaborador a otro amigo íntimo del presidente, Juan Manuel Serrano, exjefe de Gabinete de Sánchez en el PSOE y responsable de arruinar Correos. ¿Alguien puede creer que el presidente no estaba informado? Entre otras cosas, porque muchas de las corruptelas, desde el caso mascarillas a los rescates fraudulentos, solo pudieron salir adelante con la aprobación del Consejo de Ministros.

Asistimos en estos días a la eclosión de toda la cochambre que ha encubierto este Gobierno. Una sucesión de tramas corruptas y pugnas entre hampones. Sánchez se ve ya citado en los tribunales y va por todas. Ahora toca a rebato y denuncia una conspiración judicial, mediática y política para tumbarlo. Un paso más en la deriva antidemocrática.

Cuenta para ello con el esfuerzo contumaz de los más tontos y las más tontas del aparato y de los dos Óscares de cabecera. A López se le ve como alma en pena, pero Puente está en su salsa, ejerciendo lo mismo de bufón que de camorrista. Acaba de largarse un vídeo en un despacho oficial (de nuevo con las banderas, como el One), en el que arremete contra la UDEF y contra la prensa independiente, e insiste en la operación para «derribar al Gobierno». Tan locuaz y tan chulo para difamar en las redes sociales, y tan cobarde con las víctimas de Adamuz. 

El argumentario conspiranoico no se lo tragan ya ni en el propio partido. Salvo en las Juventudes Socialistas, en cuyo 27 Congreso pudo darse Sánchez este domingo un baño de masas lobotomizadas. Basta oír a la nueva y desabrida secretaria general, una tal Aránzazu Figueroa, perla de la oratoria y cumbre intelectual, para constatar que el PSOE va a la destrucción: si no lo matan los escándalos, lo harán los cuadros juveniles.

El presidente castellanomanchego, Emiliano García-Page, es el único cuadro con coraje que ha salido en defensa «de jueces, fiscales y miembros de las fuerzas de seguridad que sufren ataques por hacer su trabajo», y ha denunciado, con acierto, «el frentismo y el populismo institucionalizado».

«Ninguna moción de censura va a ser tan efectiva ni tan pedagógica como este espectáculo obsceno de degradación»

Esperemos que el PP no caiga en la tentación de presentar una moción de censura, instrumental o no. Siempre se le ha criticado por no hacer nada. Bien, ahora justamente cuando tiene que quedarse mano sobre mano. No le regalen un respiro a Sánchez ni una coartada al PNV y Junts. La mascletá apenas comienza. Es tiempo de los jueces. Ninguna moción de censura va a ser tan efectiva ni tan pedagógica para los votantes del PSOE, y para los españoles adormecidos, como este espectáculo obsceno de degradación. 

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