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José Pablo Ferrándiz: «Ahora mismo hay un empate técnico entre PSOE y PP»

Conversamos con el sociólogo y director de Opinión Pública de IPSOS España sobre las expectativas electorales de los principales partidos en 2023

A José Pablo Ferrándiz se le nota que le apasiona su trabajo, tanto en la parte de análisis, como en la docencia. Este doctor en Sociología y profesor universitario valora más el «porqué» que el «cuánto». Defiende que hay que saber las causas por las que un determinado partido político sube o baja y no tanto qué calificación obtiene puntualmente en cada encuesta. En su opinión, ahora mismo no hay nada escrito, porque, a un año de las elecciones, existe un empate técnico entre PP y PSOE, mientras que será muy probablemente la tercera fuerza política -hay partido entre Vox y Podemos- la que decida qué bloque (la derecha o la izquierda) acaba gobernando en España. Ferrándiz desmitifica el llamamiento al voto útil, dado que este último se les puede venir en contra tanto al PP como al PSOE si arrancan muchos votos a quien tendría que ser su apoyo para gobernar. También cuestiona la crispación como arma electoral, un fenómeno que, en su opinión, daña la democracia y no añade ni un voto a quienes la promueven, aunque ellos crean que sí.

PREGUNTA.- ¿El clima político de crispación es el reflejo de una sociedad crispada o se trata de una estrategia introducida por determinados partidos para tratar de movilizar el voto?

RESPUESTA.- No sabemos si quieren introducir la crispación en la sociedad, pero desde el punto de vista sociológico, hay dos vías. Existen problemas que comparte la ciudadanía, que van escalando de abajo a arriba y se convierten en problemas a resolver por los partidos políticos. Otros surgen de arriba a abajo, y son los propios partidos, las élites políticas, las que confrontan entre ellas, porque consideran que les pueden dar un rédito político. Pero muchas veces estos problemas no calan entre la ciudadanía, porque no tiene un conocimiento exhaustivo de esos temas o porque le preocupan otros asuntos, que le afectan más directamente.

«Tenemos dos bloques con peso muy parecido, sin puentes ni trasvase de votantes de un bloque a otro»

P.- ¿Este último supuesto es el que estamos viviendo?

R.- Vivimos una polarización electoral, entendida en el sentido de que seguimos teniendo dos bloques con peso muy parecido y no hay puentes ni votantes que pasen de un bloque a otro. Creo que los partidos políticos no entienden bien esto e insisten en polarizar a la sociedad.

https://www.youtube.com/watch?v=8meNMS-uM20

P.- Dice usted que no hay trasvase de voto, pero, según los sondeos publicados hace unos meses, había un trasvase de voto del PSOE al PP. Esto es algo por lo que sacaban pecho los propios dirigentes populares ¿Iban de farol ellos y las encuestas?

R.- Hay tres condiciones para que la derecha pueda volver al Gobierno de España: que haya poca fragmentación en la derecha, algo que se ha conseguido por la paulatina desaparición de Cs. O que haya desmovilización de la izquierda… En este punto tenemos dudas, porque siendo cierto que la izquierda está desmovilizada, no sabemos si es por desafección a un proyecto de izquierdas, o porque ahora no toca, porque no hay elecciones en breve…

«Cuando lleguen las elecciones, el electorado de izquierdas se movilizará»

P.- ¿Y usted por cuál de las dos hipótesis se inclina para explicar la desmovilización de la izquierda?

R.- Creo que cuando lleguen las elecciones, el electorado de izquierdas se movilizará…

P.- Nos faltaba la tercera condición para que la derecha vuelva a gobernar…

R.- La tercera condición es que haya trasvase de votos entre un bloque y el otro. Es verdad y no era ningún farol que ese trasvase se estaba produciendo a partir de la llegada de Feijóo a la presidencia del PP. Pero creo que el propio Feijóo no ha sabido medir bien el porqué de ese trasvase. Es un error pensar que su mera llegada al PP provoca un efecto que le va a llevar hasta la presidencia del Gobierno…

P.- ¿Entonces el «efecto Feijóo» era un espejismo?

R.- Hay que tener en cuenta que lo que escenifica su llegada es poner fin a una crisis interna, que para el electorado del PP es algo más duro. Fue la llegada de un líder y produjo también un efecto de catarsis. Pero no olvidemos que después se producen sendas victorias en Castilla y León y Andalucía, que lo que hace es que haya una descomposición de Cs, que provoca que el electorado vaya a su casa matriz, que es el PP. Parte de la subida del PP le pertenece a Feijóo, pero hay otra parte que tiene que ver con hitos coyunturales, como son las victorias electorales… pero que tienen un efecto limitado. Por eso, a partir de septiembre, que no hay procesos electorales y se nos ha olvidado la llegada de Feijóo, el trasvase de voto de izquierda a derecha empieza a disminuir y volvemos a la situación de 2019, con dos bloques homogéneos sin trasvase de votos.

«Feijóo debe tener cuidado, porque si anticipa una amplia victoria en las municipales y autonómicas que luego no es tal, se le puede venir encima»

P.- A seis meses vista de las elecciones municipales y autonómicas, ¿se puede hacer una previsión fiable del resultado?

R.- Entiendo que aquí Feijóo espera que los resultados de municipales y autonómicas le sean favorables, para que él pueda proyectar, de cara a la ciudadanía, que se está produciendo un cambio de ciclo. Y en este caso, el PSOE tiene más que perder, porque gobierna en 9 de las 12 Autonomías donde hay elecciones, donde obtuvo una cuota de poder muy elevada en 2019. Es más difícil crecer y es más fácil retroceder… Quizás en este sentido Feijóo pueda vender cambio de ciclo. De hecho, todos los cambios en España a nivel nacional han venido precedidos por cambios en elecciones municipales y autonómicas. Pero también podría pasar lo que ocurrió en las elecciones del Midterm, en EE.UU.

José Pablo Ferrándiz. | Carmen Suárez

P.- Los resultados no fueron los previstos…

R.- Sí, todo el mundo esperaba una victoria amplia de los republicanos y ha sido una victoria en el Congreso, pero no tan amplia como esperaba. Feijóo debe tener cuidado con eso, porque si anticipa una amplia victoria y después no es tan amplia, esa sensación de cambio de ciclo se le puede venir encima.

«No es descartable que el PP arrebate plazas como Aragón, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Extremadura o La Rioja»

P.- Aseguran dirigentes del PP que aspiran a arrebatar al PSOE las CC.AA de Aragón, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Extremadura, La Rioja y tienen muchas posibilidades en Baleares…

R.- Ese panorama no es descartable, pero queda por conocer cómo se va a organizar la izquierda a la izquierda del PSOE, qué pasa con la España vaciada en algunos municipios… Pero no es descartable. También hay que ver si el PP puede gobernar en solitario o necesita a Vox, porque de repente vuelve a entrar Vox en la ecuación y sigue determinando el futuro de Feijóo al frente del Gobierno de España, especialmente ahora que Vox está perdiendo fuelle y va a extremar su discurso, sin duda, para tratar de polarizar más la situación. Eso puede arrastrar al PP y hacerle perder ese trasvase de voto de centroizquierda, que decíamos que era condición necesaria para que Feijóo llegue al Gobierno.

P.- En relación a las elecciones generales, el PP parece que va en cabeza en las encuestas, pero depende de un pacto con Vox…

R.- Va por delante desde la llegada de Feijóo, porque antes, con Pablo Casado, no era capaz de ponerse por delante… La cuestión es que, desde septiembre, tanto los atributos de imagen como la intención de voto, como el trasvase de izquierda a derecha empieza a caer. Ahora mismo, si tomamos los datos del CIS o de cualquier otra encuesta, yo creo que hay un empate entre PP y PSOE, pero con una cuestión muy importante que también se nos olvida: si tomamos los datos desde 2019 y vemos intención de voto, atributos de imagen de Sánchez y evaluación de los ciudadanos, apenas ha habido variaciones. Y lo cierto es que ha habido una pandemia, una inflación disparada, la guerra en Ucrania… No ha habido ninguna modificación sustancial y, prácticamente, vemos una línea continua.

«La confianza del electorado en Sánchez es igual de baja que en 2019. No hay desgaste»

P.- Pero la confianza en Sánchez de los ciudadanos es baja, según los sondeos…

R.- Es verdad que la mayoría de los ciudadanos no confía en Sánchez, pero es el mismo grado de desconfianza de 2019. Su evaluación sigue estando por debajo del punto medio, pero está igual que estaba en 2019. Sin embargo, el momento Núñez Feijóo ha tenido un pico y ahora vuelve a estar por debajo de los atributos de imagen de Sánchez. No ha habido un desgaste sustancial en Sánchez y eso significa que no hay una verdadera pulsión de cambio en la ciudadanía. Si recordamos, con la crisis económica, después de 2008, la línea del PSOE caía en picado en los sondeos y sabíamos que se iba a producir el relevo en el Gobierno, casi de forma natural. Ahora estamos viendo un partido, un Gobierno y un presidente que apenas sufren desgaste.

P.- ¿La economía va a ser lo más importante en las elecciones generales, o las campañas no van a ir de esto?

R.- Sí, claro que es importante la economía. Indudablemente, es una de las preocupaciones de los ciudadanos. Yo definiría el periodo actual como de policrisis. Esta es la tercera crisis, después de la pandemia, la gran recesión…Y esto genera mucha incertidumbre. Cuando hacemos preguntas en IPSOS con respecto a las preocupaciones que tienen, siguen siendo todas relacionadas con el ámbito económico.

P.- ¿Y cuestiones como la reforma de la sedición no van a tener una gran influencia en el electorado?

R.- Tendrá importancia, si la economía va mal, pero si va medianamente bien, la sedición y cualquier otro tema pueden pasar muy desapercibidos.

P.- ¿A qué se refiere cuando dice «medianamente bien»? Las expectativas y previsiones del Gobierno son excesivamente optimistas si se comparan con las de organismos nacionales e internacionales, pero ninguna habla de recesión en la economía española por ahora…

R.- Las previsiones serán peores de las que dio el Gobierno, pero cuando preguntamos en las encuestas por la situación económica, que se considera mala, los encuestados lo atribuyen a causas externas: a la guerra en Ucrania, a la recesión mundial, etc. La atribución de la responsabilidad a la gestión del Gobierno no aparece hasta el puesto 5. Esto significa que si perciben que las medidas que adopta el Gobierno son correctas, la economía será medianamente buena. Así, el principal problema que tienen los ciudadanos tampoco vislumbra una situación mejor si el PP y Vox estuviesen en el Gobierno. Esa es la cuestión que creo que debería entender Núñez Feijóo, que la economía sigue siendo siempre importante. Todo lo que te desvíes o los errores que cometas en materia económica te van a pasar factura electoral, porque la gente está pendiente de la economía. Y además, tienes una incapacidad, que es que el Gobierno puede adoptar medidas y tú no, pero tienes que plantear medidas.

«Feijóo está fallando en no dar una respuesta ni alternativas ante una situación económica preocupante»

P.- ¿Y el PP no lo hace?

R.- Creo que ahí es donde está fallando Feijóo, en no dar respuesta ni alternativas ante una situación económica preocupante. Claro que tampoco se vislumbra a un Gobierno que lo esté haciendo especialmente mal en esa materia.

P.- ¿Cuál es la razón por la que Sánchez está tan mal valorado dentro de su país y mucho mejor en el exterior?

R.- Es el único presidente español que tiene el don de los idiomas y eso le facilita mucho, al menos, las fotografías y el hecho de poder relacionarse mejor que otros, a los que veíamos siempre aislados en los Consejos Europeos. Creo que su físico también propicia el acercamiento de líderes políticos. Sánchez tiene buena valoración entre los suyos y entre la izquierda y, si vamos a los evolutivos del CIS, por ejemplo, Feijóo vuelve a estar por debajo de Sánchez en tanto que presidenciable, en todos los campos. Cuando llegó Feijóo empató a Sánchez, pero ahora vuelve a estar por debajo. En el conjunto de España, el porcentaje que confía en Sánchez está por encima del 30% mientras que Feijóo está por debajo. Las puntuaciones de Sánchez entre el electorado no son buenas, pero las de Feijóo son peores.

P.- ¿Ha tenido que ver en la bajada de la valoración de Feijóo la campaña posterior a las elecciones andaluzas, cuando todas las baterías y los ataques desde el PSOE y el Gobierno se centraron en descalificar a Feijóo?

R.- Supongo que todo suma, pero creo que ha sido más la propia decepción de parte del electorado con Feijóo. Ha tenido fallos en materia económica, pero el elemento modulador tiene también importancia. Cuando llegó a la presidencia del PP, dijo que venía a hacer pactos, acuerdos, a hacer oposición constructiva y, sin embargo, por las circunstancias que sean, no se ha cumplido. Su imagen de moderado ha desaparecido. Pero no solo eso. Hay algo que no le afecta a Sánchez, pero a Feijóo sí: cambiar de opinión con frecuencia. Eso el electorado de la derecha lo perdona menos.

«La llegada de Feijóo al Gobierno depende mucho de lo que ocurra a la izquierda del PSOE»

P.- ¿De qué depende ahora que Feijóo llegue al Gobierno?

R.- Entre otras cosas, depende mucho de lo que ocurra a la izquierda del PSOE…

P.- Ahora mismo la situación de la izquierda del PSOE es batalla interna pura y dura. Dentro de Podemos, la bronca Yolanda Díaz-Irene Montero no tiene límites, según parece…

R.- Es indudable que, si la izquierda a la izquierda del PSOE no va unida, es muy probable que gobierne la coalición PP-Vox, porque las elecciones generales son 52 circunscripciones y, en España, las pequeñas circunscripciones son muy importantes. Si eres la tercera fuerza política, tienes muchos más escaños que la cuarta o la quinta. Hoy por hoy, Vox demuestra cierta debilidad con respecto a 2019 y habría competencia. Pero hay que descifrar lo que dice la gente que va a votar cuando dice que vota a UP ¿Están pensando en Irene Montero? ¿En Yolanda Díaz? No sabemos qué están pensando. Lo que sí sabemos es que la tercera plaza es determinante para decantar hacia un bloque ganador u otro. Ahí va a estar la clave de la competición en el conjunto de España.

P.- ¿Cree que los dos principales partidos acabarán pidiendo el voto útil y lograrán crecer desde sus caladeros más próximos y más extremos?

R.- Con la apelación al voto útil hay que tener mucho cuidado. Ya le pasó al PSOE con UP. Imaginemos que el PP dice que el voto útil de la derecha es el PP y logra arrastrar votos de Vox, de modo que no sirva para darte un escaño más, pero sí le prive a Vox de obtenerlo, permitiendo la entrada de UP, por ejemplo. Y al otro lado, Sánchez sabe que si se desinfla Podemos, el PSOE puede obtener más votos numéricamente, pero menos representación; o hacer incluso que te quedes fuera del Gobierno.

P.- Menciona usted al CIS siempre con prevención… y se refiere a los datos brutos del CIS, no a sus conclusiones sobre estimación de voto ¿No se las cree?

R.- [Se ríe] El CIS hace interpretaciones. Todos las hacemos. El término cocina electoral está denostado, pero no es más que el análisis que hace el analista de una serie de datos brutos. Sabemos que la gente, cuando responde a las preguntas, no dice exactamente lo que va a hacer y tenemos que deflactar, por ejemplo, la gente que te dice que va a ir a votar aunque después no va a ir… Eso se hace con la cocina electoral. Y en función de los ingredientes que tomes, la interpretación es una u otra. No digamos que hay interpretaciones buenas o malas, sino que tu forma de entender los datos es diferente a la que tiene otro.

P.- ¿Su forma de entender los datos suele ser distinta a la estimación de voto que ofrece el CIS?

R.- Sí. De hecho, el propio CIS siempre pone una entradilla en la que dice que es una interpretación del CIS y que ahí están los datos brutos, para que cualquiera pueda hacer sus propias interpretaciones y estimaciones. Cuando nosotros tomamos los datos del CIS y aplicamos nuestra cocina lo que sale es distinto a la estimación del CIS.

«Ahora mismo, reinterpretando los datos del CIS, habría un empate técnico de PSOE y PP, con Vox en la tercera plaza, pero con menos diferencia con Podemos respecto a 2019»

P.- ¿Y qué les sale, con los últimos datos?

R.- Lo que sale, después de un periodo en el que el PP estaba como primera fuerza destacada, con más de 10 puntos en alguna ocasión, ahora mismo habría un empate técnico entre PP y PSOE, donde Vox está por delante, en la tercera plaza, pero con menos diferencia con respecto a Podemos que en 2019. Es decir, que hay disputa por la primera plaza, pero también por el tercer puesto.

P.- ¿A quién beneficia la crispación en este momento?

R.- Yo diría, en primer lugar, que perjudica a la democracia y a la cultura política y cívica de un país. Pensar que tensar a la sociedad te beneficia electoralmente es cortoplacista y en periodos como el actual, en el que hay desafección con el sistema democrático, que es algo que ocurre a nivel mundial, crear esta polarización y desafección, que polariza las instituciones, es tremendo para la democracia. La crispación puede beneficiar en un momento dado a un partido, a un líder o a otro, pero sabes que estás creando un germen destructivo para el futuro, para la democracia y las instituciones.

P.- ¿Vox, con la intervención ampliamente criticada de su diputada, contra Irene Montero, o Podemos, con la intervención de la propia Montero del día después, creen que obtienen rédito electoral?

R.- Esas actuaciones solo convencen al ya convencido, pero ¿de qué sirve abundar en lo que ya tienes? Solo te permite mantener firme a las personas que iban a confiar en ti. Pero la cuestión consiste en atraer a otros electores, no en enfervorizar a los tuyos.

P.- ¿Es España incapaz de generar una gran coalición, con los dos grandes partidos?

R.- Bueno, tenemos un Gobierno de coalición y algo que también olvidaban muchos partidos políticos: la mayoría de los ciudadanos no querían mayorías absolutas, sino que los partidos se pusieran de acuerdo, pero es cierto que hay un electorado, más cercano al PP, que sigue pensando que debería haber una gran coalición entre PSOE y PP. Hay que recordar que el Gobierno de las segundas elecciones de 2019 pone fin a un periodo de interinidad que provocó el enfado de buena parte de la sociedad española, porque no se ponían de acuerdo. Lo que ocurre cuando se ponen de acuerdo con el Gobierno de coalición actual, eso supuso un alivio para muchos ciudadanos, unos porque eran lo que ellos querían y otros, porque ya tenían un Gobierno al que criticar. Lo que no entiendo es por qué Sánchez decidió repetir las elecciones en 2019. Claramente, se equivocó con la repetición electoral. Pero partimos de un momento en el que la gente, cuando se formó el Gobierno, respiró.

P.- Pero la opción por la que se decantaba entonces la mayoría de los encuestados era una gran voalición PSOE-PP, si no recuerdo mal…

R.- Si tú en la pregunta introduces la palabra «acuerdo», concita siempre emoción, acuerdo y aprobación.

«Estratégicamente, Sánchez acierta al separar elecciones generales de municipales y autonómicas»

P.- Dice usted que Sánchez se equivocó al repetir las elecciones en 2019. ¿Cree que ahora acierta al agotar la legislatura y llevar las elecciones, incluso, al mes de enero si quisiera?

R.- Creo que va a utilizar dos elementos: el factor estratégico. Si las elecciones municipales y autonómicas le van regular o mal, cuanto más aleje las elecciones de mayo de las generales, mejor para él. Estratégicamente es inteligente la separación. En segundo lugar, ahora mismo no hay una pulsión ciudadana que reclame elecciones, más allá de los que están fuera del Gobierno, que están más movilizados, pero la ciudadanía, en general, no está reclamando elecciones. En la Comunidad de Madrid, cuando se celebraron las elecciones de 2021, había una parte importante del electorado de izquierdas que pensaba que no había una mala situación económica, con lo que no había una pulsión de cambio, ni una necesidad. Pues hoy por hoy no existe en el conjunto de España esa necesidad de tener que cambiar ya el Gobierno, salvo para una parte de la derecha. Por eso, no pasa nada si Sánchez alarga la legislatura, porque nadie reclama elecciones, como le reclamaban con urgencia a Zapatero en 2010-2011… ¡Por eso tuvo que adelantarlas!

P.- ¿Cómo analiza usted el fenómeno Ayuso?

R.- En Madrid no ha habido cambio, aunque las elecciones dieron una sensación de cambio, porque todo el mundo esperaba un mayor equilibrio entre PP y Vox. Pero el PP lleva muchos años gobernando en Madrid ininterrumpidamente. Además, confluían diferentes circunstancias… En plena pandemia, la sanidad era importante y toda la oposición la centraba la representante de Más Madrid, Mónica García, mientras circulaban los memes de un Ángel Gabilondo desaparecido; la aparición que Pablo Iglesias, que por un lado hizo bien, al lograr superar el 5% de los votos que le permitían tener representación a Podemos y que estaba en duda, pero por el otro lado, hizo mal, porque movilizó a buena parte de la derecha y la desmovilizó a parte del electorado de izquierda. Además, Ayuso hizo muy bien- y se lo pusieron un poco a huevo cuando decidieron saltaron las alarmas por la supuesta llegada del fascismo, cuando la gente no estaba en eso, sino en la economía-. Ella optó por abrir los bares, presentándolo como una medida para la salud económica. En todo caso, sigue asombrando la gran capacidad de Ayuso para reunir en torno suyo a todo el electorado de la derecha. Creo que Vox lo tiene muy difícil en Madrid, que Ayuso va a obtener un gran resultado y que si es mejor, será peor para Núñez Feijóo.

«Creo que Ayuso no sería una buena candidata para el conjunto de España… pero ella cree que sí»

P.- ¿Cree que Ayuso sería una buena candidata para el PP a nivel nacional?

R.- Yo creo que no, pero ella cree que sí… y probablemente le meta presión a Alberto Núñez Feijóo, si ve que las encuestas no lo sacan bien… Si se empieza a notar presión interna y externa, pueden llevar a Feijóo a ser un Pablo Casado II.

P.- ¿Cree que los barones como Lambán, Page, Puig… van a pagar los platos rotos del sanchismo en las elecciones autonómicas?

R.- El distanciamiento de Lambán en sus palabras hacia Sánchez fue bastante evidente. Hay que deducir que ellos creen que el alejamiento de la política nacional y de Sánchez les beneficia…Pero hoy por hoy, no creo que, en la mayoría de estos territorios vaya a tener efecto la política nacional. Pero si tienes un mal resultado, como excusa viene muy bien. En Madrid le funciona bien a Ayuso confrontar con Sánchez, aunque le hace mal a Feijóo, pero ella obtiene buenos resultados. Sin embargo, no creo que esa estrategia sea extrapolable a otros territorios. Además, en las CC.AA. entienden mejor los gobiernos de coalición, porque llevan años teniéndolos en sus territorios.

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