Cuarto cambio de prisión de Rosa Peral: del lío con 'Angie' a planear agredir a una funcionaria
La ex guardia urbana ha tenido problemas de convivencia en todas las cárceles en las que ha estado desde 2017

La ex guardia urbana Rosa Peral, durante el juicio. | EP
En los casi nueve años de condena que ha cumplido Rosa Peral, autora del conocido como crimen de la Guardia Urbana, esta reclusa ha estado ya en cuatro centros penitenciarios distintos de Cataluña. En la mayoría de ocasiones, sus traslados se han producido por diversos problemas de convivencia con otras presas. El último, ejecutado el pasado martes desde la prisión de Mas d’Enric, en El Catllar (Tarragona), donde estaba recluida desde 2021, a la de Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), en cambio, se debe al plan que supuestamente estaba urdiendo para agredir a una de las funcionarias que custodiaban el módulo, según publicó el Diario de Tarragona.
Fuentes penitenciarias consultadas por THE OBJECTIVE confirman que Peral, condenada a 25 años de prisión junto Albert López por el asesinato de su novio (Pedro Rodríguez), habría tratado de convencer a una compañera del módulo de mujeres para que pegase a una funcionaria y, por este motivo, la dirección de Mas d’Enric le abrió un expediente disciplinario hace varios meses. No obstante, estas mismas fuentes no vinculan del todo el incidente con el cambio de prisión por el largo tiempo que ha transcurrido y señalan que el traslado se debe más a «un decisión política» de la que, por ahora, se desconoce el motivo concreto.
Desde la prisión de Tarragona, fuentes internas recuerdan que Rosa Peral se encuentra en pleno litigio contencioso administrativo contra la Generalitat después de que le denegasen acceder al expediente penitenciario del coautor del asesinato (Albert López), que habría confesado los hechos para poder disfrutar de permisos penitenciarios de salida. El objetivo de la condenada es acceder al relato inédito e intentar así favorecer su estrategia judicial. Ella nunca admitió el asesinato. Actualmente, el Tribunal Supremo tiene pendiente resolver su recurso. El Govern, sin embargo, sostiene que la petición carece de base legal y procesal y la abogada de López advierte de que la entrega de ese material supondría la vulneración de sus derechos.
El enfrentamiento con ‘Angie’
Por otro lado, la salida de Peral de Mas d’Enric pone fin a la rivalidad que desde hace años mantenía con otra presa, Mari Ángeles Molina, alias Angie, que en 2008 mató a una amiga y compañera de trabajo y dejó pistas falsas para simular un móvil sexual, cuando en realidad quería cobrar los seguros de vida millonarios que había contratado suplantando su identidad. Rosa y Angie eran las dos reclusas más mediáticas del centro y su afán de protagonismo había provocado varias discusiones entre ellas. «En una ocasión, Peral le atacó diciéndole que ‘quién se creía’, que tenía cuatro capítulos en Crims (un programa catalán sobre crímenes), mientras ella —Molina— tenía solo uno», cuenta a este periódico un funcionario de prisiones.
Angie, a la que llegó a apodarse como autora del «crimen perfecto» por la minuciosidad en la preparación del homicidio —impregnó a la víctima con semen de dos gigolós— fue arrestada de nuevo hace poco más de un año, cuando disfrutaba de un permiso penitenciario, por planificar un asesinato desde la cárcel de Tarragona. Al parecer, según publicaron diversos medios catalanes, los Mossos d’Esquadra descubrieron que la condenada se había reunido con distintas personas, posiblemente sicarios, para ejecutar un crimen que nunca se llegó a producir.
Los incidentes de Peral en prisión
Esta semana la confrontación entre ambas llegó a su fin, después de que Rosa Peral abandonase sorpresivamente las instalaciones penitenciarias para dirigirse a Brians 1, donde estuvo también hace unos años. Quince días después de la muerte violenta de su pareja, el 16 de mayo de 2017, ingresó en la prisión de Wad-Ras. Allí, advierten fuentes penitenciarias, ya intentó una agresión a la directora del centro, una conducta que motivó su traslado a Brians. Posteriormente fue trasladada Mas d’Enric, donde protagonizó otro intento de agresión a funcionarios así como conductas que incumplían las normas del centro.
El crimen perpetrado por esta guardia urbana se convirtió en uno de los más mediáticos en Cataluña. No obstante, su notoriedad fue disminuyendo una vez fue condenada, hasta que en 2023 Netflix recuperó la historia con la serie El cuerpo en llamas, donde Úrsula Corberó interpretaba a la asesina. Poco después, Rosa Peral demandó a la productora y a la plataforma por derecho al honor, a la propia imagen y a la intimidad, y reclamó 30 millones de euros.
