The Objective
España

Gertru, la secretaria «de toda la vida» de Zapatero y «fiel guardiana» de sus secretos

El juez ordenó a los agentes un «registro corporal externo» de la secretaria del expresidente por su rol en la trama

Gertru, la secretaria «de toda la vida» de Zapatero y «fiel guardiana» de sus secretos

Gertrudis Alcázar en la serie 'La última llamada' de Movistar Plus. | Ilustración de Alejandra Svriz

«Gertru, Angélica… gente a la que adoro». Con estas palabras definió José Luis Rodríguez Zapatero en la serie La última llamada (Movistar Plus+) a las dos mujeres que más le ayudaron en su etapa en la Moncloa, además de su esposa, Sonsoles Espinosa. El expresidente del Gobierno se refería en estos cariñosos términos a Gertrudis Alcázar, su secretaria personal desde hace 26 años, cuando se convirtió en secretario general del PSOE, y Angélica Rubio, actual consejera de RTVE gracias al apoyo del Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios, y que también en el año 2000 pasó a ser la principal asesora de prensa de aquel desconocido joven diputado leonés —como ella— que entraba en la zona noble de Ferraz, tras haber dado la sorpresa en el Congreso socialista de aquel año al ganar a José Bono contra todo pronóstico.

«Su secretaria de toda la vida», dijo de la primera María Ángeles López de Celis en su libro Las Damas de la Moncloa, publicado en 2013 y donde ya se advertía en ese momento, al poco tiempo de que Zapatero abandonase la Moncloa tras las elecciones de diciembre de 2011, que Gertru era, junto a su primo que ejercía de jefe de gabinete, José Miguel Vidal Zapatero, las dos únicas personas que formaban parte del «entorno inmediato» del expresidente tras ocho años rodeado de decenas de colaboradores y «una agenda compulsiva».

La propia Angélica Rubio define en la serie a Gertru como la «fiel guardiana» de Zapatero. La secretaria del expresidente aparece hablando en varios momentos. Por ejemplo, relata cómo fue su primer día de trabajo en la Moncloa. «Angélica y yo [nos dijimos] vamos a investigar por aquí. Y nos metimos en un sitio donde empezaron a saltar las alarmas en la Oficina de Comunicación. Y tuvo que venir la Guardia Civil a ver quiénes eran esas dos locas que estaban por ahí», rememora entre risas sobre ese momento. 

El semblante se le vuelve más serio cuando se aborda la crisis económica de 2008, que se llevó por delante al segundo Gobierno de Zapatero y que tuvo como corolario un plan de recortes que no se ha vuelto a aplicar en España, como la reducción del salario de los funcionarios o la congelación de las pensiones. «En el Gabinete del presidente, a diario, nos pasaban una hoja con la evolución del paro. No en porcentaje, sino en el número de parados. Entonces, todos los días, le tenías que trasladar esa hoja. Y como que estabas retrasando algo, algo muy infantil, lo de darle la hoja media hora [más tarde]», explica Alcázar de esa etapa. 

Gertru se encuentra ahora en el foco mediático y judicial después de que su nombre apareciese en varias ocasiones en el auto de 85 páginas que el juez José Luis Calama entregó a Zapatero este martes a primera de la mañana junto a su imputación. El magistrado definió a la secretaria de este último como «una pieza operativa esencial» de la trama para «el ejercicio ilícito de influencias, estructuralmente organizado y liderado por Zapatero, que habría puesto sus contactos personales y su capacidad de acceso a altos cargos de la Administración al servicio de terceros interesados en obtener decisiones favorables». Calama sostuvo, incluso, que el exlíder socialista habría dado instrucciones para crear una sociedad offshore en Dubái (Emiratos Árabes Unidos) y que este y su entorno habrían cobrado casi dos millones de euros en comisiones.

Esa red habría actuado en beneficio de terceros, siendo estos en su condición de clientes quienes abonaban determinadas cantidades a cambio de los servicios prestados. En esta estructura, Julio Martínez Martínez desempeñaría un papel relevante en distintos niveles: como interlocutor habitual de los clientes de la red, como receptor y ejecutor de instrucciones directas del expresidente del Gobierno y también como responsable de un entramado societario destinado a canalizar los fondos percibidos de dichos clientes.

La transferencia de estos fondos al entorno societario se habría formalizado mediante contratos, generalmente de asesoría o consultoría, utilizados como mera justificación documental frente a terceros. Y ahí, el principal beneficiario final de los ingresos obtenidos sería Zapatero y una empresa administrada por sus hijas, Whathefav SL. El expresidente del Gobierno admitió en el Senado en marzo que enchufó a sus hijas en Análisis Relevante para encargarse de tareas de marketing y comunicación: «Era parte del acuerdo». El juez observa en esta dinámica una justificación para «el trasvase de fondos».

La gestión cotidiana de la red correspondería a un tercer nivel jerárquico, integrado por Gertrudis Alcázar, quien ejecutaría directamente las órdenes impartidas por este. Por ejemplo, a la hora de modificar las cantidades de las facturas, algunas de 20.000 euros, en función de sus necesidades. En el mismo nivel jerárquico estaría Cristóbal Cano, mano derecha de Julio Martínez en su papel de gestor de su entramado societario y que mantenía un contacto fluido con la secretaria del expresidente del Gobierno.

Su nombre, el primero en el auto

El nombre de Gertrudis Alcázar es el primero que aparece en el auto del juez Calama junto a Zapatero, ya que la oficina de este último está ubicada en el número 35 de la calle Ferraz. El magistrado enfatizó a los agentes de la UDEF para que, en el momento del registro, incautaran «su teléfono móvil y cualquier dispositivo de almacenamiento masivo de información que porte en ese momento», ya que la secretaria utilizaba como correo electrónico corporativo una cuenta del dominio presidentezapatero.com.

«La investigación permite situar a María Gertrudis Alcázar Jiménez como una pieza operativa esencial dentro de la red organizada […] y actuando como usuaria principal de la cuenta […], lo que la convierte en un nodo central de comunicación y gestión documental», subraya el magistrado en su escrito, en el que llegó a autorizar a los agentes para que procediesen a un «registro corporal externo» de la secretaria para que no ocultase pruebas.

Del análisis de los correos electrónicos intervenidos a varios de los detenidos en diciembre se desprende que Gertru, junto con el mencionado Cristóbal Cano, desempeñaba «funciones de coordinación, elaboración y cobertura formal de la documentación que sustenta las actuaciones de la red, también denominada Finance Boutique, recibiendo instrucciones directas para articular la apariencia documental de los pagos recibidos y emitidos por el entramado societario», se advierte en el auto sobre el modus operandi «estable y reiterado» de la trama, llegándose a plantear «expresamente» si la secretaria debía emitir «una única factura o varias, y solicitando indicaciones sobre los conceptos que deben consignarse».

Auto del juez Calama donde ordena practicar un «registro corporal externo» a la secretaria de Zapatero.

Este extremo resulta «especialmente relevante», a juicio de Calama, pues evidencia «una concertación previa» sobre el contenido, la descripción y el importe de las facturas, lo que revela «la ausencia de una prestación real subyacente». Es decir, las facturas se hacían a la carta desde el despacho del expresidente. «Los correos electrónicos también permiten inferir que, aunque los mensajes son remitidos formalmente por Gertru, José Luis Rodríguez Zapatero sería conocedor de la operativa financiera desarrollada, dada la centralidad de su oficina, la utilización de su cuenta corporativa y la naturaleza de las instrucciones transmitidas. En efecto, la documentación intervenida evidencia la transmisión sistemática de directrices sobre cómo debía articularse la facturación: conceptos a incluir, periodificación temporal y cuantías exactas», concluye el juez instructor de la Audiencia Nacional.

Gertru es hermana de Antonia Alcázar, la actual alcaldesa socialista de la localidad madrileña de Velilla de San Antonio, quien quedó absuelta en 2024 de un caso juzgado en la Audiencia Nacional. En concreto, por una de las piezas separadas del caso Termyca o Efial, que tuvo una quincena de procesados tras una investigación desde 2016 sobre la posible responsabilidad de cargos públicos en la preparación y filtración de pliegos para, supuestamente, favorecer a la consultora CGI. Todos ellos quedaron absueltos. Este vínculo familiar entre las hermanas Alcázar permitió que Zapatero arropase en 2019 a Antonia en su campaña electoral para las municipales de ese año. Un mitin en el que estuvo en la primera fila junto a su fiel secretaria.

Publicidad