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Exteriores archiva cuatro denuncias por acoso laboral y racial en el consulado de Toronto

Las denunciantes señalan al cónsul y la canciller, cesada de forma discreta en febrero sin apertura de expediente

Exteriores archiva cuatro denuncias por acoso laboral y racial en el consulado de Toronto

José Manuel Albares, en la inauguración este martes de la V Conferencia Ministerial de Política Exterior Feminista. | Alberto Ortega (EP)

Una plaga de denuncias por acoso laboral y discriminación por motivos raciales asola desde 2024 el consulado general de España en Toronto, el más importante de los que tiene nuestro país en Canadá, sin que el Ministerio de Asuntos Exteriores tome cartas en el asunto. Al menos cuatro trabajadoras de la legación han presentado denuncias en los últimos dos años contra sus superiores del consulado, pero todas ellas han sido archivadas o inadmitidas a trámite por la Subsecretaría y la Inspección General de Servicios del departamento que dirige José Manuel Albares sin ni siquiera abrir expediente y sin que el actual cónsul, Francisco de Asís Benítez, se haya solidarizado con las denunciantes en ningún momento, según los testimonios y documentos recabados por THE OBJECTIVE sobre estos casos.

Benítez llegó a Canadá a mediados de 2023 después de ocupar el cargo de embajador en Guinea y Bangladés. El próximo mes de agosto cambiará de destino para dirigir el consulado general de España en Shanghái (China) y su vacante en Toronto recaerá en la también diplomática Leticia Pico de Coaña. Al año siguiente de llegar a la ciudad canadiense, se produjo la primera denuncia por acoso dentro del consulado contra la canciller, Rosana Tapia, pero fue archivada a las pocas semanas por orden del entonces subsecretario del Ministerio de Asuntos Exteriores, Luis Cuesta.

Las otras tres denuncias —de diferentes empleadas del consulado— se presentaron a lo largo de 2025 y principios de este año: dos de ellas también iban dirigidas contra Tapia y la última, contra el propio cónsul, la citada canciller y tres trabajadores más —una oficial y dos auxiliares administrativos— que han formado un «grupo dominante» dentro de la legación y que «maltratan por sistema» al resto de compañeros «bajo el aparente consentimiento y aval del Sr. Cónsul y la Sra. Canciller por desidia, desconocimiento o negligencia», se indica en una de las denuncias a las que ha tenido acceso THE OBJECTIVE y que ha terminado en solicitud de amparo al Defensor del Pueblo ante la falta total de reacción por parte de Exteriores a «hechos reiterados de acoso laboral, discriminación y posibles irregularidades en el funcionamiento interno del centro de trabajo».

En dicha solicitud de amparo se desgrana una «situación continuada de exclusión profesional, trato desigual y comentarios de carácter despectivo y discriminatorio» dentro del consulado español en Toronto y que afecta a varios trabajadores. Entre los hechos que se relatan en el escrito remitido a la oficina de Ángel Gabilondo están la exclusión «sistemática» de reuniones, información y tareas relevantes, así como «comentarios de contenido racial y restricción injustificada de funciones».

consul Toronto Francisco de Asis Benítez
El actual cónsul español en Toronto (Canadá), Francisco de Asís Benítez. | MAEC

En varias ocasiones se han impartido instrucciones «cuyo cumplimiento resulta imposible con los medios disponibles» y se ha llegado al extremo de eliminar usuarios informáticos de algunos de estos trabajadores mediante la suplantación de identidad. Un hecho confirmado por el departamento técnico «sin justificación ni investigación posterior» por parte del consulado o de Madrid. Todo ello apunta «a un patrón de conducta reiterada y no a hechos aislados» sin que se busquen culpables.

El hecho de que hayan sido varias denuncias de distintas trabajadoras —fijas y temporales— y en tan corto espacio de tiempo —apenas dos años— no ha sido suficiente para que hayan saltado las alarmas en Exteriores, donde este martes empezó la V Conferencia de Política Exterior Feminista con la presencia de más de 700 personas de todo el mundo y en la que Albares enfatizó que «defender la igualdad desde una política exterior feminista es también defender la democracia».

La tercera de las denunciantes es una empleada con más de dos décadas de trabajo ininterrumpido en el consulado y el expediente fue archivado el 23 de enero por el actual subsecretario, Xavier Martí. Sin embargo, a finales de febrero fue destituida de forma discreta y por sorpresa la canciller, Rosana Tapia, en lo que se interpretó como un intento de tapar el escándalo sin recurrir a la apertura de un expediente sancionador contra esta última.

Las fuentes consultadas por THE OBJECTIVE ven «insuficiente» esta decisión porque deja sin mancha el currículum de la canciller saliente, que ahora puede optar a otras plazas en el exterior. Y lo que es peor, el consulado de Toronto mantiene en sus puestos al resto de miembros del llamado «grupo dominante», entre ellos un miembro del Consejo de Residentes (CRE) de Toronto. En ausencia de un canciller hasta nuevo nombramiento, el puesto de número dos a efectos de organización y jerarquía lo ocupa la oficial también señalada en la última de las denuncias.

Tres de las cuatro denuncias que han sido archivadas o inadmitidas a trámite en los dos últimos años.

«Hasta cuatro trabajadoras denunciantes por acoso laboral, en el mismo centro público, han visto sus denuncias investigadas y posteriormente archivadas, lo que resulta preocupante por la situación en la que se encuentran los trabajadores y por la ausencia de medidas efectivas tras dichas investigaciones. Es decir, cuatro trabajadoras se han quejado de lo mismo en este Consulado de España: de maltrato reiterado, arbitrario y despiadado por el Grupo Dominante de tres trabajadores, en una situación de primacía consentida, aparentemente, por el Sr. Cónsul y la Sra. Canciller», resume la última denunciante, cuyo escrito fue inadmitido a trámite por el actual inspector jefe de servicios, el diplomático Alberto de la Calle, el pasado 3 de marzo, lo que motivó el recurso ante el Defensor del Pueblo en el que se ofrecen pruebas técnicas, testigos dispuestos a hablar e informes médicos.

Renuncia al puesto por temor a represalias

Una de las denunciantes tuvo que renunciar a su puesto en la legación diplomática por el temor a sufrir represalias, al ver que no era escuchada desde Madrid y filtrarse entre sus compañeros la acción que había tomado contra la canciller. «La reiteración de denuncias en un mismo entorno laboral», prosigue la última afectada, «unida a la ausencia de investigación material de los hechos, evidencia aparente falta de eficacia, imparcialidad o suficiencia en los mecanismos internos de control y supervisión del Ministerio de Asuntos Exteriores, lo que afecta mi derecho fundamental a la igualdad y la integridad para no sufrir acoso laboral precisamente en un centro de la Administración del Estado tan representativo como es el Consulado de España en Toronto», subraya.

«Mi denuncia es la cuarta numéricamente, detrás de otras tres trabajadoras que han denunciado exactamente lo mismo o similar. ¿Con cuatro denuncias ustedes no pueden/quieren tener en consideración la grave situación de los trabajadores en el consulado de Toronto? Invocamos la doctrina, gestada en la Sala Tercera del Tribunal Supremo, con motivo de denuncias en el ámbito del Consejo General del Poder Judicial, que establece la legitimación del denunciante para la denuncia y la obligación de la Administración Pública de efectuar, cuanto menos, una investigación razonable y proporcionada a los hechos denunciados, a lo mínimo unas diligencias previas», concluye la última empleada que ha denunciado estos hechos. Este diario trasladó varias preguntas a la Oficina de Información Diplomática (OID) y pidió hablar con el cónsul para tener su opinión sobre las acusaciones, pero no obtuvo respuesta.

Exteriores aprobó a principios de 2021, siendo Arancha González Laya la ministra, un decálogo Pautas de Relaciones Laborales—, en el que se asumía el compromiso de «tolerancia cero con respecto a los comportamientos o las actitudes que puedan implicar un abuso de autoridad en el ejercicio del cargo o una grave desconsideración con las demás personas».

Sin embargo, con Albares al frente del ministerio, se han conocido denuncias por acoso que han terminado en el cajón sin ningún reproche para los denunciados. El caso más llamativo ha sido el de la embajadora en Países Bajos, Consuelo Femenía, quien acaba de ser elegida para una tercera embajada consecutiva —la de Brasil— pese a las numerosas denuncias que ha habido en su contra en La Haya en los últimos años.

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