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Política

Albares premia a la mujer del exministro Pedro Duque con la tercera embajada consecutiva

La diplomática Consuelo Femenía será la próxima embajadora en Brasil tras su polémico paso por Países Bajos

Albares premia a la mujer del exministro Pedro Duque con la tercera embajada consecutiva

La embajadora de España en los Países Bajos, Consuelo Femenía. | MAEC

Tercera embajada consecutiva para Consuelo Femenía, embajadora en Países Bajos desde hace cuatro años y medio. La también esposa del exministro y actual presidente de la pública Hispasat, Pedro Duque, será la próxima representante de España en Brasil —en sustitución de Mar Fernández-Palacios— tras su polémico paso por la legación española en La Haya, según revelan fuentes diplomáticas a THE OBJECTIVE.

Una vez que el Ejecutivo de Lula da Silva dé luz verde al plácet solicitado por el Gobierno de Pedro Sánchez, Femenía habrá encadenado tres embajadas sin pasar por los servicios centrales del Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid: primero Malta —de mayo de 2018 a diciembre de 2021—, luego Países Bajos —desde esa fecha hasta la actualidad— y ahora, Brasil. Además ya estuvo de embajadora en Letonia entre enero de 2011 y junio de 2014 con el PP de Mariano Rajoy. Un currículum con muy pocos precedentes dentro de la carrera diplomática cuando aún le quedan nueve años para llegar a la edad de jubilación entre los diplomáticos.

El trabajo de Femenía en La Haya ha estado envuelto en la polémica a raíz de varias denuncias contra ella y su entonces número dos, el ministro consejero Jorge Ávila, por acoso laboral y abuso de autoridad hace tres años. Precisamente, en enero de 2024 hubo sospechas de intercambio de favores entre José Manuel Albares y Pedro Duque con sus respectivas parejas, tras conocerse la entrada de Therese Jamaa, exvicepresidenta de Huawei España y pareja del titular de Exteriores, en el consejo de administración de Hispasat. Un nombramiento que se produjo al día siguiente de la elección del astronauta y exministro de Ciencia, Innovación y Universidades para dirigir esta compañía pública.

Jamaa consiguió entonces un asiento en Hispasat en representación de Redeia, el holding público impulsado por la SEPI la pasada legislatura. Todo ello después de que Albares enterrara la investigación abierta contra Femenía, que estuvo en la cuerda floja a principios de 2023 por una inspección de servicio enviada a la capital holandesa tras la marcha de tres empleados y la baja médica de otros cuatro. Pero la embajadora se salvó entonces… y un año después, Duque colocó a su lado a la empresaria francolibanesa solo seis meses después de que esta última saliese de la filial de Huawei en España.

Femenía fue enviada a La Haya a finales de 2021, a los pocos meses de que su marido saliese del Gobierno en el verano del mismo año, durante la remodelación que llevó a Albares al Consejo de Ministros. Y el jefe de la diplomacia tuvo el primer gesto con ellos al poco de llegar a su despacho. El nombramiento de la diplomática como jefa de misión en Países Bajos le permitió a Duque buscar acomodo en el Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial (Estec, por sus siglas en inglés), organismo dependiente de la Agencia Espacial Europea (ESA, también en inglés) a la que se había postulado en aquel verano.

El centro del Estec, donde se diseñan de misiones, naves, satélites y tecnología espacial, está ubicado en la ciudad holandesa de Noordwijk, a 25 kilómetros de La Haya. Duque conocía las dependencias después de estar destinado allí en 1999, implicado en la división de proyectos de módulos de la antigua dirección de vuelos tripulados y microgravedad, si bien su candidatura no llegó a buen término, pues la ESA acabó en manos del astrónomo austriaco Josef Aschbacher.

El desembarco de Femenía en la capital holandesa provocó conflictos laborales dentro de la embajada prácticamente desde el principio. Por ello, Exteriores envió a principios de 2023 una inspección de servicio ante las quejas de varios empleados por presuntos casos de acoso laboral y abuso de autoridad por su parte y la de Ávila. En unos meses habían renunciado dos chóferes y una auxiliar administrativa, mientras que un diplomático, un ordenanza, una oficial y una auxiliar habían pasado por diferentes bajas laborales debido al trato que recibían de sus superiores.

A ello se sumó que, a principios de noviembre de 2022, había cuatro plazas vacantes por cubrir, dejando a la legación española en una situación delicada bajo el mandato de Femenía. Y cuando se convocaban comisiones de servicio para trabajar en esta embajada durante dos o tres meses, todas ellas quedaban desiertas. Nadie quería ir a trabajar a La Haya a las órdenes de la embajadora, lo que preocupó en el equipo de Albares.

Albares Huawei
José Manuel Albares (i) y su pareja y exvicepresidenta de Huawei España, Therese Jamaa (d).

THE OBJECTIVE tuvo acceso a varios correos electrónicos que los trabajadores de la embajada en La Haya habían enviado a la Subsecretaría del Ministerio de Asuntos Exteriores. La misiva más llamativa fue la carta de despedida de una auxiliar administrativa, M.M-L, remitida a Madrid ante la «alarmante» situación que se vivía dentro de la legación española. Todo ello después de que a principios de 2021, siendo Arancha González Laya la ministra, Exteriores publicase su decálogo, Pautas de Relaciones Laboralesen el que se asumía el compromiso de «tolerancia cero con respecto a los comportamientos o las actitudes que puedan implicar un abuso de autoridad en el ejercicio del cargo o una grave desconsideración con las demás personas». Femenía se encontraba en el ojo del huracán.

M.M-L era una trabajadora francesa contratada por la embajada española ante los Países Bajos en los últimos cinco años como secretaria del ministro consejero para seguir los temas de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), un organismo de la ONU con sede en la ciudad holandesa y que está dirigida en la actualidad por el diplomático español Fernando Arias, quien acaba en estos días su último mandato de cuatro años.

«Los diplomáticos no nos podemos duplicar»

La auxiliar describió un equipo local «fuerte y unido» antes de la llegada de Femenía y Ávila en enero y junio de 2021, respectivamente, cuyo trabajo se hacía «de manera fluida y eficaz» hasta entonces. Con el ministro consejero la relación profesional fue «muy tensa» desde el principio. «No soportó mi manera de trabajar ni de ‘ser’ desde un principio, criticándome, exigiendo que le envíe un acuse de recibo para cada correo que me enviaba para confirmarle si le entendía o no, y acusándome de ‘perder las cosas’ solo porque no le contestaba en seguida», señaló en su carta a Exteriores.

M.M-L reveló en la misiva que la embajadora y su ministro consejero decidieron que la auxiliar francesa representase a España en las dos reuniones más importantes de la OPAQ, las del consejo ejecutivo de junio y octubre, tarea que Exteriores encomienda en exclusiva a los diplomáticos y que Femenía y Ávila se saltaron, considerando que formaba parte del cometido de esta trabajadora dentro de la embajada con el argumento de que «los diplomáticos no nos podemos duplicar». La empleada gala aportó en su carta varios correos electrónicos dirigidos a sus superiores en la embajada. Tras asistir a la reunión de alto nivel de la OPAQ mientras Ávila se encontraba de vacaciones, M.M-L recordó al ministro consejero que su trabajo en la embajada era «auxiliar, y no diplomática ni representante de España, para estar sentada en el Consejo Ejecutivo de la OPAQ sustituyendo a un diplomático».

La propia Femenía terció en la polémica indicándole que «no hay más remedio que, para seguir los temas, a veces tenga que ir a escuchar» a las reuniones más importantes de esta agencia de la ONU, pero la tranquilizó [ver correo inferior] en el sentido de que no se trataba «de tomar ninguna decisión, ni de opinar, ni hacer ninguna intervención, que eso, sí, no es su nivel». Sin embargo, ese compromiso de la embajadora no se cumplió pese a que M.M-L pidió en agosto de ese 2022 que su presencia se limitase a las reuniones de carácter técnico como oyente. «Les ruego que no me vuelvan a enviar sola, en sustitución del personal diplomático, a las reuniones políticas y diplomáticas de alto nivel de la OPAQ», pidió a sus superiores.

La trabajadora alertó a Exteriores del mal ambiente existente dentro de la embajada, donde la motivación había «desaparecido» y el espíritu de trabajo colectivo estaba «destruido». A ello se añadía que la comunicación interna ya no existía y que las tareas pasaban de una persona a otra «sin ninguna consideración por las diferentes categorías de personal», lo que llevó a situaciones de duplicidad de tareas en las que afloraban «críticas y broncas» de forma reiterada con cada asunto que se encargaba. «Se nos dice que nunca nada está bien hecho, cuando todos llevamos años trabajando bien y sin ninguna queja por parte de nuestros jefes anteriores. Varios de mis compañeros me confirman que ellos también experimentaron situaciones conflictivas parecidas a las mías con los dos nuevos jefes», subrayó la administrativa francesa que dejó la embajada a principios de noviembre de 2022.

Los propios empleados de la embajada se solidarizaron con M.M-L en una carta suscrita «por unanimidad» remitida a Exteriores días después de la marcha de la auxiliar administrativa. En la misiva [ver correo inferior], reconocían que los hechos descritos por ella no constituían «excepciones aisladas» y que estaban afectando «a la salud laboral» de la legación.

Sin embargo, Exteriores suspendió in extremis la inspección de La Haya en la que se iban a documentar las quejas de los empleados contra la embajadora y Ávila. El equipo de inspectores, liderado por aquel entonces el embajador Alonso Dezcallar, se encontraba en la capital holandesa cuando se les comunicó la orden de aplazar las declaraciones. El motivo fue el temor a prevaricar al no tener los inspectores la certificación acreditativa de haber superado el curso selectivo que imparte el Instituto Nacional de Administración Pública, tal y como habían denunciado los sindicatos UGT, CCOO, CSIF y Sisex en una carta conjunta a la que había tenido acceso este periódico.

Exteriores aparentó celeridad a la hora de nombrar a una inspectora con la debida certificación, abriendo un concurso específico para ello. En cuestión de varias semanas, resolvió la convocatoria anunciando la elección para dicho puesto de Ana del Hoyo, una consejera técnica que estaba destinada en el Ministerio de la Presidencia. Pero cuando se realizó la inspección, la mayoría de los trabajadores que habían denunciado ya no estaban en La Haya y el departamento de Albares dio carpetazo al asunto.

Gracias a esta situación, Femenía logró salvar la cabeza y ha podido continuar estos últimos años como jefa de misión en La Haya, donde un buen número de trabajadores ha seguido solicitando bajas laborales por diferentes motivos, hacen hincapié las citadas fuentes. Entre medias, la pareja de Albares encontró un hueco en el consejo de administración de Hispasat de la mano de Duque.

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