Rabadán renunció a dirigir el CNIO en medio de discrepancias por «condiciones básicas»
Así lo aseguran fuentes internas, que atribuyen la decisión, entre otras cosas, al rechazo del centro a financiar su traslado

Raúl Rabadán. | Universidad de Columbia (Wikimedia Commons)
El científico Raúl Rabadán aseguró haber declinado el cargo de director científico del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) por la «politización», el «ruido mediático» y la «falta de estabilidad» del organismo que, a su juicio, «no ofrece en este momento las condiciones de estabilidad necesarias para liderar con garantías mínimas un proyecto de transformación de la magnitud» necesaria. Sin embargo, fuentes de la institución consultadas por THE OBJECTIVE aseguran que —además de los factores expuestos públicamente por Rabadán— en su decisión pesó de forma determinante la negativa del centro a concederle determinadas condiciones que sí se han otorgado históricamente a otros investigadores.
El también catedrático de la Universidad de Columbia fue señalado para el puesto el 4 de septiembre de 2025 y la previsión inicial era que se incorporara el pasado 1 de mayo. Unos meses antes, el 19 de enero, mostró su deseo de liderar una etapa de renovación científica, institucional y organizativa «en un momento muy complejo» para la organización científica, con la prioridad de fortalecer lo que funciona y mejorar lo que puede mejorarse para abordar los retos actuales de la investigación del cáncer. A pesar de ello, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades dio este lunes a conocer la voluntad de Rabadán, que «respeta, pero que también lamenta».
Según explicó personalmente en una carta enviada al personal del centro este miércoles —tras haberse hecho pública la noticia—, la razón por la que tomó la «difícil» decisión estaba relacionada con las circunstancias actuales de la entidad. «Considero que el contexto institucional presente, marcado por controversias continuas, una elevada exposición pública, la politización de los asuntos internos de la institución, la polarización y ruido mediático y un clima de incertidumbre, no ofrece en este momento las condiciones de estabilidad necesarias para liderar con garantías mínimas un proyecto de transformación de la magnitud que vosotros y el centro merecéis».
Sin embargo, fuentes internas explican que entre las causas por las que el físico declinó el cargo se encuentra la negativa del centro a concederle condiciones que, históricamente, sí se han otorgado a otros investigadores, en un contexto de tensiones marcado por el cese del exgerente, José Manuel Bernabé, y la crisis interna. En este sentido, aseguran que la decisión no ha sido un gesto espontáneo, sino el resultado de varios desencuentros acumulados durante los meses previos. En concreto, explican que «el centro se negó a costear el traslado de Rabadán desde Nueva York, pese a que la financiación de mudanzas internacionales ha sido práctica habitual en todos los casos anteriores de investigadores incorporados desde el extranjero».
A ello —según detallan— se habría sumado, por un lado, la negativa a suscribir al catedrático un contrato paralelo como jefe de grupo para permitirle permanecer en el CNIO en caso de abandonar la dirección y, por otro, la ausencia de convocatoria de plazas que debían cubrirse en su grupo de investigación —al menos seis, tal y como indican—, imposibilitando que construyera un equipo propio. Además, respecto a este último punto, exponen que, mientras se bloqueó durante meses el proceso selectivo de las vacantes que debían nutrir su grupo, se generaron puestos de personal directivo.
A juicio de las fuentes consultadas, el desenlace de esta situación llegó durante el mes de febrero, coincidiendo con el cese de José Manuel Bernabé como gerente tras las acusaciones de presunto acoso a la exsecretaria general, Laura Muñoz. Ante este contexto, lamentan el desenlace, ya que consideran que el CNIO pierde la oportunidad de incorporar a «uno de los científicos más reconocidos internacionalmente» en un momento que califican de especial fragilidad institucional.
