El Gobierno admite que la mayoría de irregulares acceden a España en avión
Un informe de la Comisaría General de Extranjería calcula que en 2025 accedieron por esta vía 1,5 millones de personas

Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas.
El Gobierno admite que la mayoría de residentes extranjeros que viven en situación irregular en España entraron previamente por vía aérea al país, tal como publicó THE OBJECTIVE, pero advierte de la imposibilidad de cursar devoluciones en estos casos por parte de la Policía porque cuando accedieron «no lo hicieron irregularmente». «Entraron regularmente con visados de estudios o de turismo, y permanecieron en territorio español al finalizar la vigencia de los mismos», argumenta la respuesta parlamentaria a la que ha tenido acceso este periódico.
El senador de la Agrupación Herreña Independiente (AHI) Javier Armas preguntó al Ejecutivo por este fenómeno creciente de «falsos turistas»; su seguimiento una vez acceden al país y vencen sus documentos; y por los datos de los últimos cinco años sobre las expulsiones que habían cursado las fuerzas de seguridad por este tipo de fraude. Desde el Gobierno, sin embargo, señalan que «no hay un registro del número total de casos en los que se produce esta circunstancia, ya que estos ciudadanos pudieron entrar en territorio Schengen por aeropuertos de otros estados o haber salido también por los mismos».
El aumento de la inmigración irregular por vía aérea a nuestro país plantea un gran desafío a corto plazo, según advierte un informe de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras. Según los análisis de este departamento, en 2025 más de 1,5 millones de personas en situación irregular llegaron desde Latinoamérica por vía aérea, consolidando esta modalidad como principal puerta de entrada, por delante de la marítima y terrestre, que registraron una caída del 42%. Los inmigrantes han cambiado en los últimos años los cayucos y las vallas de las ciudades autónomas por el avión para llegar a territorio español.
De la patera al avión
En el caso de los que cruzan en avión desde el otro lado del Atlántico, el modus operandi es entrar con visados de turista o de corta estancia y quedarse en España una vez vence el plazo permitido. Aun así, se denegaron más de la mitad de las entradas. Para los ciudadanos que vienen en aviones desde África o haciendo una supuesta escala en la capital española, la estrategia es diferente. Normalmente, se deshacen de su documentación al llegar a la terminal y piden protección internacional, método que ahora se registra en menor medida, pero que hace dos años colapsó las salas de asilo de Barajas durante varios meses con pasajeros procedentes de Senegal y Mauritania.
El Gobierno frenó estas llegadas imponiendo la obligatoriedad de los visados de tránsito a los ciudadanos de los citados países. Aun así, las organizaciones criminales han encontrado nuevas alternativas para que los inmigrantes sigan accediendo al país, advierten fuentes policiales. Este nuevo escenario lo ha propiciado la reducción de las llegadas irregulares por mar, principalmente a Canarias. Según defiende el Ejecutivo, su receta con los países de origen, sellando acuerdos comerciales y económicos, ha hecho que se endurezcan los controles en las costas y que los flujos al archipiélago caigan un 62%, de acuerdo con datos del Ministerio del Interior.
Barajas, el epicentro
Para la Policía Nacional, sin embargo, la explicación va más allá. La caída de las llegadas por mar obedece a una diversificación impulsada por las mafias dedicadas al tráfico ilícito de personas. Estas organizaciones han ampliado las rutas de acceso a España mediante itinerarios mixtos que combinan vías marítimas, terrestres y, sobre todo, aéreas. Actualmente, según el informe de la Comisaría General de Fronteras, los movimientos secundarios —aquellos en los que los inmigrantes acceden a España tras pasar por otros países— representan entre el 30% y el 35% del total anual.
Dentro de ese nuevo esquema, la vía marítima supone solo entre el 5% y el 8%, mientras que la vía aérea concentra entre el 60% y el 65% de los flujos, convirtiéndose en el principal punto de acceso a España. El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas es el epicentro de este nuevo fenómeno migratorio. Las rutas más relevantes proceden de Latinoamérica, región que lideró la llegada de pasajeros extracomunitarios con 1,5 millones de personas en 2025, según datos de la Policía. Entre las nacionalidades con mayor presencia destacan ciudadanos colombianos, venezolanos y peruanos.
En cualquier caso, las denegaciones de entrada representan el 53% del total. Las rutas más frecuentes parten desde países como Colombia, Argentina y Brasil. No obstante, la Comisaría General de Fronteras y Extranjería también ha identificado otros itinerarios que usan hubs internacionales para facilitar el tránsito hacia España. Es el caso, por ejemplo, del aeropuerto de Casablanca, que se utiliza especialmente para inmigrantes del golfo de Guinea (Nigeria, Ghana, Costa de Marfil, etc.); o el de Sao Paulo, que funciona como «nodo clave» para ciudadanos iraníes, marroquíes, bolivianos y otros procedentes de Asia y Oriente Medio.
España, destino final
Las conclusiones del análisis policial sobre los datos de 2025 apuntan a un fenómeno migratorio «cada vez más dinámico, adaptable y complejo» y confirman que España ha dejado de ser un país de tránsito «para consolidarse como destino final de estos flujos». Fuentes policiales advierten de que «las respuestas puntuales» por parte del Gobierno a la crisis migratoria «ya no son suficientes», habida cuenta de que las organizaciones criminales han demostrado capacidad para redirigir grandes masas de inmigrantes hacia otras rutas, países y modalidades.
Se ha pasado de que la mayoría de llegadas llegasen por el mar, dice el informe policial, a un nuevo modelo de rutas mixtas (aérea, marítima y terrestre) que «explotan las vulnerabilidades del sistema de gestión integrado europeo y ponen el foco en los movimientos secundarios a través del espacio Schengen hacia España», realidad que, a juicio de la Policía, se ha visto recientemente agravada con la regularización extraordinaria anunciada por el Ejecutivo, de la que podrá beneficiarse en torno a un millón de inmigrantes en situación irregular y que ha provocado grandes movimientos en estas nuevas rutas durante el comienzo del año.
