Giro en el caso del piloto de la DGT que se estrelló: el informe no prueba que se drogase
Un juzgado de San Lorenzo de El Escorial (Madrid) investiga al funcionario desde 2023 por un delito de seguridad aérea

El helicóptero siniestrado de la DGT, en 2023. | EP
Giro en el caso del piloto de la Dirección General de Tráfico (DGT) que estrelló presuntamente un helicóptero en Robledo de Chavela (Madrid). La Guardia Civil detuvo en marzo de 2023 al aviador, Luis Vidal, por dar positivo en cocaína y anfetaminas en su domicilio poco después del siniestro, y lo acusó de un delito de seguridad aérea. Sin embargo, el informe médico oficial que se ha aportado a la causa, a cargo del Juzgado de Instrucción número 3 de San Lorenzo de El Escorial, señala ahora que no puede probarse que Vidal, de 63 años, estuviese bajo los efectos de las drogas cuando pilotaba la aeronave.
A la vista de que el control de estupefacientes que se le realizó al piloto fue horas después del accidente, en el que resultaron heridos dos ocupantes, un operador de cámara de la DGT y su mujer, la titular del juzgado remitió un requerimiento en 2025 al Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de la Comunidad de Madrid para aclarar si el investigado estaba afectado «al tiempo del siniestro por un consumo previo de drogas»; y «si dicho consumo de drogas afectaba a sus facultades intelectuales o físicas mermando su capacidad para manejar el helicóptero», así como «su capacidad de reacción ante cualquier acontecimiento imprevisto».
En el documento, al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, una facultativa del organismo madrileño argumenta que «no es posible determinar el momento exacto» en el que el investigado consumió las sustancias; y que el resultado del test de saliva que le hicieron los agentes «no se puede correlacionar con los niveles en plasma; y, por tanto, «no se puede concretar el grado de afectación del sujeto en el momento de los hechos enjuiciados, al solo disponer de test de saliva».
Un escrito clave

La funcionaria adscrita al Instituto de Medicina Legal explica en el informe que no es posible determinar el momento en el que el piloto tomó las drogas porque los resultados del test están influenciados por diferentes factores (tipo de droga, vía de administración, consumo agudo o crónico, único consumo o múltiple, asociación de diferentes sustancias, unión a proteínas de la sustancia, etc.), lo que «imposibilita establecer una correlación entre tipo y cantidad de sustancia encontrados en los análisis y el tiempo transcurrido desde la toma de la misma».
«La cocaína puede ser detectable en un análisis de saliva tras cinco o diez minutos después de su consumo inmediato y perdurar positivo durante 2 o 3 días, pero si se trata de un sujeto con consumo crónico, el test es positivo hasta diez días postingesta». De esta forma, resume la médico, la prueba de saliva «es solo un indicador cualitativo y no cuantitativo» y, por este motivo, la investigación tampoco puede concretar si esas drogas tuvieron efectos mientras el funcionario conducía el helicóptero Pegasus de la DGT, cuya misión es poner multas a infractores en carretera.
El informe médico resulta clave para la defensa del piloto, según refieren fuentes jurídicas, habida cuenta de que demuestra que el investigado, asistido jurídicamente por la letrada Silvia Domínguez (SDG Abogados), no conducía la aeronave bajo los efectos de las drogas y, por tanto, no causó el siniestro. Por ahora, el juez ha terminado la instrucción y está a la espera de que la Fiscalía remita su escrito de acusación.
Una pasajera no autorizada
La versión que mantiene el piloto, según relató él mismo a la Comisión de Investigaciones de Accidentes, fue que el vuelo transcurrió sin incidencias hasta que alcanzaron la M-512, en Robledo de Chavela. Acababan de entrar en una zona estacionaria cuando el helicóptero «se hundió». Contó que en ese momento inició un descenso y un viraje hacia la derecha para intentar recuperar el control, pero la nave hizo contacto con el terreno en rumbo opuesto al que tenía al inicio de la maniobra, y se estrelló. El helicóptero quedó prácticamente partido en dos. No obstante, pese a lo aparatoso, ninguno de los pasajeros resultó herido de gravedad en el siniestro.
Lo que no trasladó este funcionario fue que en el helicóptero, además de él y el cámara de Tráfico, también estaba la esposa del último. De modo que, una vez se produjo el siniestro en Robledo de Chavela (Madrid), el matrimonio urdió un plan para simular que ella jamás había estado en el helicóptero. Llegaron incluso a engañar a su entorno, según desvelaron a THE OBJECTIVE fuentes próximas a las pesquisas. La esposa del operario era una pasajera más en un vuelo únicamente autorizado para el aviador y el funcionario de Pegasus, cuya función ese día, como tantos otros en los que se prevé una salida de este tipo, era sancionar desde el aire imprudencias en autovías y carreteras. El cámara y su mujer ejercen la acusación particular en la causa que investiga a Luis Vidal.
Su salida de la DGT
La detención del piloto de la DGT por un delito de seguridad aérea causó gran revuelo en las oficinas de la Dirección General de Tráfico (DGT), en el aeropuerto de Cuatro Caminos. Algunas fuentes denunciaron su incomodidad con que un mes después Vidal se reincorporase a su puesto de trabajo, aunque con la prohibición de volar. Según fuentes jurídicas, el piloto decidió dejar poco después el puesto y reincorporarse como bombero de la Comunidad de Madrid. El funcionario pidió la excedencia en 2019, después de ganar una plaza como piloto técnico en un concurso público convocado en abril de este año por el Ministerio del Interior.
