The Objective
El rincón de Espe

Jaime Mayor Oreja: «La mayor mentira de Zapatero es que derrotó a ETA»

El exministro del Interior reflexiona junto a Esperanza Aguirre sobre los nacionalismos y el retorno a la concordia

Jaime Mayor Oreja (San Sebastián, 1951) llega a El rincón de Espe con una trayectoria atravesada por la política vasca y la lucha contra ETA. Exministro del Interior en los gobiernos de José María Aznar, candidato a lehendakari y eurodiputado durante una década, conversa con Esperanza Aguirre sobre sus comienzos en la UCD, la evolución del nacionalismo vasco, el papel de EH Bildu y el escenario político que, a su juicio, afronta España. También aborda la visita de León XIV, el voto CERA y la necesidad de que PP y Vox construyan una alternativa conjunta antes de las próximas elecciones.

PREGUNTA.- Jaime, muchísimas gracias por haber venido a El rincón de Espe.

RESPUESTA.- Gracias a ti por invitarme.

P.- Vamos, es que yo creo que va a ser el mejor rincón que hemos podido tener. Primero, porque eres conocido en toda España. Quizá los jóvenes no… A veces a mí no me conocen.

R.- A mí tampoco.

P.- Entonces, a lo mejor tenemos que empezar por explicarles a los jóvenes cómo tú, cuando tenías su edad, fuiste el líder de la UCD en el País Vasco y qué significaba eso entonces.

R.- Bueno, la vida es providencia y azar. Mi manera de ser no es muy propicia a la política: vergonzoso, tímido… Me daba pánico hablar en público. Pero al final acabé en esto. La Providencia hizo que un día, en casa de un tío mío, hablando con él —Marcelino Oreja— en la comunión de su hijo, mencionáramos que no había posibilidad de hacer una candidatura de la UCD en Guipúzcoa…

P.- De la UCD. Hay que explicar qué era la UCD.

R.- La UCD era el partido que estaba haciendo la Transición y que por eso sufrió especialmente a ETA.

P.- ¿Cuántos asesinatos al año había en aquel momento?

R.- Cien al año. En el año 80.

P.- Cien asesinatos al año en 1980.

R.- Cada tres días teníamos un atentado. Entonces, la casualidad hizo que aquel día me pidieran, él y José Lladó —entonces ministro de Comercio—, que fuese a San Sebastián a hacer una candidatura porque no se atrevían a hacerla. Y de ahí salió una actividad política de más de 20 años en el País Vasco antes de entrar en el Gobierno.

P.- Más de 20 en el País Vasco, pero…

R.- Y luego en el Gobierno de España, contigo. Estuve seis años…

P.- Y luego en la Unión Europea.

R.- No, estuve cinco años en el Gobierno de España y en la Unión Europea estuve diez.

P.- Entonces, después de aquellos cien asesinatos al año, Jaime resulta que llega a ser el ministro del Interior que tiene que ocuparse de que ETA deje de matar. Y eso lo hizo con tal éxito que salió del Gobierno cinco años después para presentarse a unas elecciones en el País Vasco. Que ganasteis…

R.- Nos faltó un poco para ganar.

P.- Faltó, pero claro. Es que en aquel momento el PNV —bueno, como ahora— parecía absolutamente invencible. Ahora necesita al Partido Socialista del País Vasco. Y entonces, en aquel momento, el PP se unió al PSOE. El candidato era Nicolás Redondo y, bueno, yo creo que no ganamos aquellas elecciones porque Bildu, en vez de votarse a sí mismo, decidió votar al PNV. Eso pienso yo, pero no sé si tengo razón.

R.- Tienes toda la razón. Me pasó que estaba en el hotel Landa, donde paraba siempre, y cuando estaba en un urinario público se me acercó una persona, un joven —al menos era más joven que yo, pero no mucho más—, y me dijo: «Yo siempre he votado a Herri Batasuna». Batasuna, que era el partido de ETA. Y me dijo: «Pero esta vez…».

Jaime Mayor Oreja. Víctor Ubiña

P.- Es lo que ahora es Bildu, para nuestros jóvenes.

R.- Es lo que ahora es Bildu, que no existe: lo único que existe es ETA. Y me dijo: «¿Sabe usted lo que le digo? Que yo voy a votar a Ibarretxe —que era el del PNV—, porque lo único que quiero es que usted no sea lehendakari».

P.- Fíjate. Y te lo dijo tranquilamente.

R.- Me lo dijo riéndose. Entonces, yo ya sabía que el PNV…

P.- Y esto te lo dijo en Burgos, imagínate.

R.- No tenían límites. Para el PNV, ETA era un poco su sucesión.

P.- Pero si ya lo decían. Cuenta lo que decía Arzalluz: «Unos mueven el árbol…»

R.- «… y otros recogemos las nueces». Entonces, en 2001, yo me di cuenta de que eran vasos comunicantes. Se iban a apoyar. Los mal llamados nacionalistas moderados, que querían era la ruptura de España a plazos, y los otros… Pero de alguna manera les había entrado el pánico a los moderados. Cuando, en el 97, con los atentados y el asesinato de Miguel Ángel Blanco, todos los jóvenes españoles mostraron sus manos pintadas de blanco…

P.- Salieron a la calle, las manifestaciones…

R.- … entraron en pánico. Pensaron que era el final no solo de ETA, sino del nacionalismo. Y entonces se abrazaron a ETA.

P.- Que sí es verdad que eran moderados porque, en esa misma época, en el 99 y en el 2000, dos veces fui elegida presidenta del Senado. Y las dos veces me votó el PNV. Y las dos veces me llamaban «Espetxu» y me trataban fenomenal.

R.- Pero en el PNV lo que sucede es que fue una expresión de un nacionalismo tradicional conservador, consecuencia del final de las guerras carlistas, en el que sustituyen a los tradicionalistas vascos. Pero ETA no es la peor expresión del País Vasco, sino la peor expresión de España. Es la fotografía de los garrotazos de Goya. Es la España cainita, de las cunetas, de la Guerra Civil. Porque, en el fondo, ellos son la herencia de la Guerra Civil.

P.- ¿Por qué dices que son una herencia?

R.- Porque ETA nació exactamente 20 años después del final de la Guerra Civil.

P.- ¿En el 59?

R.- Aproximadamente. Había ahí rencor y rabia por el desenlace de la Guerra Civil, donde unos vascos apoyaron a Franco —los carlistas, los tradicionalistas— y otros estaban enfrente de Franco.

P.- Que tampoco podemos decir que el PNV estuviera en el Frente Popular.

R.- El PNV decidió al final apoyar al Frente Popular. Aunque en Guipúzcoa, en particular, hubo muchos que no querían, y en Álava casi todos. Pero al final, el PNV, como en la moción de censura de 2018, apoyaría siempre al Frente Popular.

P.- ¿Pero por qué?

R.- Porque creen que tienen un proyecto que va más allá de la autonomía: la autodeterminación, la independencia. Necesitan detestar a alguien. Es decir, el PNV es un partido que ha hecho fundamentalmente de su relación con los partidos españoles una orilla a la que unos siempre se aproximaban y, cada vez que nosotros nos aproximábamos, ellos, lejos de acercarse, se alejaban. Necesitan siempre la orilla de la insatisfacción. Por eso es una sociedad que al final acabará en la extrema izquierda. Al final, ETA, el año próximo o dentro de año y medio, va a reemplazar al PNV, porque les han educado en la insatisfacción, por no decir el odio. Lo que sus padres les enseñaron esencialmente era el rencor del final de la Guerra Civil. Eso dio lugar a ETA.

P.- Pero hay muchísimos etarras que son de una familia que no tiene nada que ver con el Frente Popular.

R.- Cuando tú te abrazas al nacionalismo, creas un ambiente de miedo, de manera que los hijos de los tradicionalistas, por ejemplo, se hacen de ETA. Y los de Extremadura, Cáceres, Badajoz y Jaén se hacen de ETA.

P.- Para no ser maquetos.

R.- Para no ser menos que los hijos de los nacionalistas. Pero, al final, el nacionalismo es culpable. Es decir, el nacionalismo es un puente: sociedades que son tradicionales, conservadoras, se abrazan a ese puente y acaban en la extrema izquierda. País Vasco y Cataluña. Esquerra Republicana de Catalunya y PSC son el reemplazo de Pujol, y el PNV va a ser reemplazado por ETA en la siguiente elección. Han enseñado a odiar, a tener rencor. Esa insatisfacción, al final, es extrema izquierda. Por eso se abrirá un ciclo histórico en el País Vasco, pero sabiendo que el proyecto que ya ha ganado es el de ETA.

P.- Eso yo llevo mucho tiempo escuchándotelo a ti, y mucha gente en España piensa: «Jaime, la verdad es que siempre acierta». Pero yo quiero que hables y nos digas algo que pudiéramos hacer para que no acertases.

R.- Hay que buscar una alternativa. Estos días ha venido el Papa y se ha demostrado que aquello que decían, «¡España ha dejado de ser católica!».

P.- Eso lo dijo Azaña. Y si Azaña viera —Dios quiera que lo esté viendo, haya purgado todas sus penas, esté en el cielo y haya visto la misa de ayer—…

R.- Él no quiso decir exactamente eso. Pero no se trata ya de justificar o no lo que dijo Azaña entonces, sino de que era una mentalidad. Es decir, España tenía que dejar de ser católica. Hoy, después de haber estado gobernados por el Frente Popular todos estos años, la mayor ovación en el Congreso la ha tenido el Papa.

P.- Pero si es que se la han debido dar hasta ellos. Yo no he visto a nadie que no aplaudiera.

R.- Pero la mayor movilización social es eso. Esa es la fotografía de la verdad. España es una nación que está unida a la fe, aunque no seas creyente. La historia te dice que eso está unido a la fe y a la Corona. Esa es la verdad de España. España fue reconquistada precisamente por la Corona y por la fe. Eso no cambia de un día para otro. Entonces, eso nos debe llevar a olvidar el complejo de inferioridad. Nosotros, los españoles, normalmente tenemos un complejo de inferioridad frente a los nacionalistas vascos y catalanes. Mayor error es imposible. Es una torpeza. Y entonces ellos han abusado de nosotros.

P.- ¿Y qué podemos hacer?

R.- Ahora, que haya una alternativa a lo que hay. Hoy nos gobierna un mal llamado proceso, que es una negociación que hace Zapatero con ETA, esencialmente para que la mentira pueda reemplazar al crimen. Pero se asocian los dos. Entonces, la mentira de Sánchez, la mentira de Zapatero y el crimen de ETA hoy están unidos.

P.- Explícalo mejor. ¿Cuál es la mentira de Sánchez? ¿Cuál, la de Zapatero?

R.- La mentira es algo que se considera el mal menor y que es mejor que el crimen, que es el mal mayor.

P.- Efectivamente, el crimen es el mal mayor.

R.- El mal mayor, sí. Pero el mal menor al final consolida el mal. No es nunca la solución. Si tú te das dos opciones y dices: «Voy a votar por el mal menor», te equivocas. Tú tienes que votar el bien. El bien, aunque sea menor. El bien menor es distinto al mal menor.

P.- Entonces, ¿cuál es la mentira de Zapatero?

R.- ¿La mentira de Zapatero? Que ha derrotado a ETA. Que no ha pactado con ETA, que no ha hecho un proceso. Que, fundamentalmente, lo que se ha producido simplemente es una evolución de las cosas sin un acuerdo político.

P.- Y la realidad es que hay un acuerdo político.

R.- Es que ha habido un acuerdo. Lo del PNV con ETA fue una tregua trampa. ¿Qué pactó el PNV con ETA? La autodeterminación. ¿Qué pactaron los catalanes en el año 2004 en Perpiñán? La autodeterminación. ¿Qué pactó Zapatero el mismo año con ETA? Un proceso. Un proceso en el que ETA tiene la esperanza de que al final está el poder. El poder es lo que busca ETA. ETA no busca la independencia. Hoy busca el poder.

P.- Es muy posible que lo tenga en el País Vasco en las próximas elecciones.

R.- Seguro. Por eso los españoles tenemos que entender que eso es un proceso.

P.- ¿Si tiene el poder, ya no querrá la autodeterminación?

R.- Si tiene el poder, tendrá el poder, y a partir de ese momento se abrirá un ciclo histórico distinto en el País Vasco. Por eso los partidos, los nuestros, los que representamos la derecha, esencialmente tendrán que hacer una alternativa a ETA, no al PNV. Eso tendrá que ser una alternativa cultural. Ellos van a empobrecer política y culturalmente al País Vasco. Entonces hay que tener una alternativa a eso, a ETA, no al PNV. El PNV es provisional en ese nacionalismo. ETA es el proyecto que ya va a arraigar. ¿Hasta dónde nos puede llevar ese proyecto? No lo sé, pero a ellos, al empobrecimiento. En todos los órdenes: social, político y cultural. Entonces hay que preparar la alternativa a eso. ¿Tenemos que tener miedo? No. Lamentablemente, es una verdad incómoda.

P.- Como se llama tu libro: Una verdad incómoda.

R.- Porque es una verdad incómoda. La derecha tiene siempre un problema. No entiende los proyectos de la izquierda. Los de la izquierda, cuando dejan de ser socialistas, son maravillosos. Pero cuando lo son y militan, el odio, el rencor y la venganza pueden más que la verdad. Y en la derecha la comodidad siempre prevalece sobre la verdad. Por eso las políticas que tenéis la capacidad de decir la verdad y os atrevéis a hacerlo sois tan envidiadas. Porque el riesgo de la derecha siempre es la comodidad. La comodidad prevalece, y los proyectos del rencor pueden más que los proyectos de la comodidad. Y ahora lo que estamos viendo es que este proyecto que hicieron las izquierdas —ETA, Esquerra y Zapatero— da ya la sensación de que está en el final del camino. Pero, ojo, aunque pierdan el poder, van a actualizarse.

P.- Sí, pero primero hace falta que pierdan el poder. Y yo tengo mucho miedo a esta ley de nietos que va a suponer la nacionalización y, por tanto, el voto en unas elecciones generales, eligiendo en qué circunscripción quieres que vaya tu voto. Pues yo pienso que todo eso es lo que está haciendo Zapatero para volver a ganar en julio del 27, porque, como no le votan los españoles, como no puede salir a la calle, pues cambia el censo y vienen otros.

R.- Lo han hecho en Andalucía. Y se han colocado como primer partido, pero no con la diferencia suficiente como para ser el…

P.- ¿Primer partido? ¿Te refieres al voto por correo?

R.- El voto CERA.

P.- El voto CERA. Pero ha sido un número muy pequeño. Claro, si dicen que ya se han nacionalizado más de 600.000 y que para julio del 27 ya van a ser dos millones y pico, pues no hay manera.

R.- No, pero yo, si fuese un partido político de la derecha, evidentemente dedicaría tiempo, profesionalizaría el escrutinio. Yo buscaría una empresa que estudiase exactamente esa mentira y que hiciera un escrutinio en paralelo cuando lleguen las elecciones.

P.- Además del escrutinio, es que si aquí pueden votar no solamente los hijos y los nietos, sino los bisnietos de unos señores que se fueron una vez de España, estos nietos y bisnietos a lo mejor no han puesto un pie nunca en España.

R.- Lo que digo es que eso hay que profesionalizarlo. Tendría una empresa dedicada a saber cómo se hace esto del censo.

P.- Pero es que lo están haciendo ellos.

R.- Bueno, lo están haciendo ellos, pero habría que tener a alguien pegado al consulado correspondiente para…

P.- Pero es que no es un consulado. Deben de ser un montón de consulados. Han metido a mil personas. Parece ser que esas mil personas que han metido las tiene que designar el propio consulado, lo cual me tranquiliza un poco, pero, al parecer, como tampoco dan abasto con esos mil que han metido, han externalizado el proceso de nacionalización. Lo han sacado a concurso y se lo han dado a Ineco. ¿Te acuerdas de quién es Ineco?

R.- Una empresa pública.

P.- La que colocó a Jésica y nunca dijo que no iba a trabajar.

R.- Yo creo que, si no estamos en la política —que no lo estamos, no estamos en esa política activa—, lo único que…

P.- Yo estoy en la política activísima.

R.- Yo estoy, pero no en la política partidaria. Yo le diría al partido que dedique mucho tiempo, energía y esfuerzo a ese tema, porque ellos van a ser capaces de todo.

P.- De todo, de todo.

R.- Yo dedicaría tiempo a pensar qué es lo que hay que hacer en el Gobierno si se ganan las elecciones, porque estas cosas no se improvisan. Cuando tú entras en un Consejo de Ministros, no tienes tiempo para nada.

P.- Exactamente. Tú y yo lo sabemos. Hace 30 años que entramos en nuestro primer Consejo de Ministros.

R.- Tú tienes que saberlo antes, dedicar tiempo antes para decir: «No. Si yo gobierno, voy a hacer esto, esto, esto y esto».

P.- «Y voy a derogar esto, esto y esto».

R.- Y eso es lo que hay que hacer. Para eso hay que dedicar tiempo. La diferencia con nuestro Gobierno del 96 es que ahora los partidos son dos. Antes éramos uno y había un líder, y ahora no. Al ser más complicado, hay que dedicar más tiempo. Los partidos que hoy están en España están para hacer la alternativa. Esa es su función social. Sirven si lo hacen. Si no lo hacen, no sirven. Porque compiten entre sí.

P.- Pero ellos creen que son la alternativa. La cuestión es que la alternativa lo que tiene que hacer es ganar porque, si no, no sería alternativa.

R.- Por eso hay que estar hasta el último día de las elecciones. Recuerdo lo que decía Manuel Fraga, líder de Alianza Popular: «La mayoría natural está en la derecha». No era así porque la mayoría natural la tenía González en el año 1982, que era el secretario general de los socialistas españoles con 212 diputados. Pero, al mismo tiempo, tenía razón. Hoy hay una mayoría natural. Hoy más gente está en contra que a favor de Sánchez.

P.- Creemos tú y yo. Pero fíjate en lo que dice Tezanos, que nos sacan 11 puntos.

R.- ¿Pero qué ha pasado en las elecciones? En las cuatro elecciones han tenido las derechas el 50% o el 60%. Hay mayoría natural.

P.- Nos falta Cataluña, que es un bastión.

R.- Pero ahí no hay nada que hacer, hoy por hoy.

P.- El País Vasco. También Navarra, que parece mentira, pero…

R.- Pero son pocos escaños. El País Vasco y Navarra son pocos escaños. Sin embargo, yo creo que hay una mayoría natural. Si hay un 50% o un 60% de votantes de la derecha por circunscripciones, va a haber mayoría. Ahora bien, no basta con la mayoría. Hay que decir: «¿Y tú qué vas a hacer a la semana siguiente? ¿Cuáles van a ser tus prioridades para revertirlo?». Porque aquí la cuestión es que ya hay un proyecto de ruptura que lleva años en España. Hay que revertirlo. En la UCD todo era más difícil. Todo era más fácil, mejor dicho, porque vivíamos en una sociedad muy unida y había que andar un camino. Ahora hay que desandarlo. Y además, sabiendo que, cuando tomes una medida para desandar el camino, vas a tener la calle enfrentada a ti. La van a movilizar. Entonces tenemos que prepararnos para pensar: no solo es ganar. Lo primero es ganar con una mayoría, pero luego está entender que el proyecto que tienes enfrente va a movilizarse. Se va a actualizar el Frente Popular que nos gobierna en el País Vasco, en Cataluña, en Navarra. Van a asociar los territorios, no los partidos: los territorios.

P.- ¿A Galicia también la incluyes?

R.- Y Galicia es su objetivo. Las tres comunidades del proyecto para destruir España son «Galeusca»: Galicia, Euskadi y Cataluña. Cuando voy a Galicia, yo digo: «Ojo, porque ya hay dos comunidades en las que la izquierda ha ganado: País Vasco y Cataluña. Falta la tercera». Porque en ese momento ya no tendrá sentido más que la confederación de España. Es decir, el final de España.

P.- Bueno, ¿y qué hacemos para evitar eso?

R.- Bueno, la alternativa. Decirles a unos y a otros que tienen primero que cuidar las elecciones, el escrutinio, el voto CERA; que tienen que ir pensando también qué van a hacer y que nosotros no les compliquemos las cosas. No podemos decir: «No, es que estos de Vox son como son y los del PP son como son». No. Tratemos un poco de decir: «Ni uno es tan malo ni el otro es tan malo». Lo que tenemos que hacer es decir: «Vosotros tenéis una función esencial para España».

P.- Si queremos hacer una alternativa, tendremos que unirnos a los que estén dispuestos.

R.- Nosotros tenemos que entender que hay una gangrena en la mitad de nuestro cuerpo, hablando de España. La izquierda de nuestro cuerpo está gangrenada: ha acordado con ETA. El nacionalismo moderado ha acordado con ETA. Tenemos que buscar una alternativa desde el otro lado, pero sabiendo que tenemos un cuerpo enfermo. El único problema del viaje del Papa de estos días, tan maravilloso por otro lado, donde se ha demostrado que hay una base social en España de unas características, es que eso es un espejismo. La realidad es que tenemos unos partidos que están en la izquierda y están en el nacionalismo, que están gangrenados y que están haciendo un daño enorme a España. Entonces, no caigamos en la trampa de que en España no pasa nada. El Papa ha sido fantástico y ha conseguido lo que nadie pensaba. Por eso le han aplaudido como en ningún sitio. Pero no podemos confiarnos. Seguimos con un cuerpo gangrenado. Eso significa que la democracia ha fallado en la izquierda y en el nacionalismo. Pero no podemos fallar nosotros.

P.- Pues, Jaime, si quieres añadir algo más… A ver cómo desgangrenamos. ¿Cómo se cura la gangrena para volver de verdad otra vez a esa España que hemos conocido nosotros y en la que tú lograste que ETA dejara de matar, porque es mentira que fuera Zapatero quien lo consiguió? Fueron las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, junto con un Gobierno que dijo que iba a aplicar la ley, toda la ley y nada más que la ley.

trasladarloR.- Pues yo creo que nosotros tenemos que saber que ETA es la peor expresión de España. No del País Vasco. La peor expresión de España. Pero nunca podrá con España. Aunque ahora están ganando. Están gobernando en la sombra y van a gobernar a la luz del día en poco tiempo. Pero no podrán con España. España es más. Lo que tenemos que hacer es entender qué es España y lo traslademos a las nuevas generaciones, que yo creo que se hará. Pero mientras, lo que tenemos que entender es el riesgo que tenemos.

P.- Pero explicar lo que es España es muy difícil con un Gobierno como el que tenemos, que, por ejemplo, considera que la historia que estudian los niños españoles tiene que empezar en 1808. Y yo —yo, no me lo han contado— he oído al decano de la Facultad de Geografía e Historia de la Complutense decir que, si les enseñamos los siglos XVI y XVII, se hacen conservadores.

R.- Se hará lo que se tenga que hacer. Pero la mentira nunca puede ser el instrumento. España tiene que ser explicada desde la Hispania romana.

P.- Hombre, claro. ¿Qué fue Roma para nosotros? La maravilla de la civilización: la lengua, la cultura, las obras públicas…

R.- Luego, el mundo de los visigodos.

P.- Y el cristianismo, que también lo trajeron ellos, y…

R.- El mundo de los visigodos, que fue la mayor aproximación a lo que luego ha sido un Estado moderno. Y luego, evidentemente, vino la Reconquista de España. ¡Si España tiene una historia maravillosa!

P.- Y una literatura. El Papa ha mencionado a Cervantes; un arte, ha mencionado a Goya también. Unamuno, santa Teresa, me parece que también.

R.- Y san Juan de la Cruz. Pero lo evidente es que España tiene una hispanidad. Que, si tuviésemos un poco más de ambición, si tuviésemos más seguridad en nosotros mismos, sin duda podríamos desempeñar un papel. Es casi el único proyecto plurinacional, como ahora se dice, que ha tenido historia y que tiene una capacidad enorme en la medida en que creas en ella.

P.- Claro, gracias a la lengua.

R.- Gracias a la lengua. Y, desgraciadamente, hubo una leyenda negra que nos acomplejó, nos asustó, nos encerró y nos dividió, y acabamos matándonos. Y ahora hay una leyenda negra. Todo lo que ha pasado en estos años es una leyenda negra. Lo que no puedes hacer es caer en otra leyenda negra, en un relato: «Hemos derrotado a ETA los españoles, ETA ya ha desaparecido, nosotros queremos hacer una España abierta, plurinacional…». Todo es el relato. Todo es una falsedad. Pero lo que hay que hacer es saber derrotarlo democráticamente, en libertad, para que no haya tentaciones de que acabemos como hemos terminado muchas veces en los últimos siglos de la historia española, que es matándonos entre nosotros. Eso es lo único que no podemos ni debemos hacer. Y yo creo que se puede hacer. Tenemos instrumentos para hacerlo, pero tenemos que estar convencidos de nosotros mismos. Tenemos que perder cierto complejo a la hora de decir la verdad, aunque te señalen y te insulten. Estamos para eso en la vida pública.

P.- Así es. Jaime, pues muchísimas gracias. Yo espero y confío en que tus palabras sirvan para que, sobre todo, los jóvenes —porque la gente mayor que nos escucha lo conoce— sepan que tenemos que librarnos de este relato mentiroso que nos quieren imponer.

R.- Gracias a ti, Esperanza, por todo.

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