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Fiscalía y víctimas piden más contundencia ante la banalización de los homenajes a terroristas

«Homenajear a alguien por su trayectoria criminal puede hacer ver a las nuevas generaciones que es el camino a seguir»

Fiscalía y víctimas piden más contundencia ante la banalización de los homenajes a terroristas

'Ongi etorri' al expreso de ETA Xabier Ugarte. | ETA

Los homenajes a terroristas de ETA siguen siendo una realidad constante en el País Vasco. Asociaciones de víctimas del terrorismo temen que la próxima convocatoria de elecciones generales —previstas para 2027— acreciente una tendencia ya de por sí al alza en los últimos años y que además se dispara en época estival durante la celebración de fiestas patronales en numerosos municipios del País Vasco.

El último balance del Informe de radicalización del colectivo de víctimas del terrorismo Covite, correspondiente a 2025, señala que el año pasado se registraron 374 actos de apoyo o exaltación de la banda terrorista ETA. A la espera del informe correspondiente a 2026, cuya publicación está prevista para el mes de julio, THE OBJECTIVE ha podido saber que los datos del año en curso continúan con la misma tendencia de actividad constante en el entorno de ETA.

Entre los actos que más se repiten destacan las manifestaciones a favor de la amnistía de los presos de ETA, seguidas de las pintadas y pancartas de apoyo a la banda y homenajes a etarras fallecidos o en prisión. Covite señala que en los últimos años han desaparecido los ongi etorri, homenajes de bienvenida a miembros de la banda terrorista excarcelados, que suelen ser los actos en los que se producen mayores ensalzamientos del terrorismo.

La «chispa» que puede reavivar el terrorismo

Este lunes, el fiscal José Perals pidió en un juicio celebrado en la Audiencia Nacional condenar a las personas que participen en actos de homenaje a etarras para evitar que en algún momento se encienda «una chispa» que pueda reavivar el terrorismo.

El representante del Ministerio Público mantuvo su solicitud de entre dos años y dos años y nueve meses de prisión para 16 acusados de participar en el ongi etorri al etarra Ibai Aginaga en el frontón de su pueblo natal, Berango (Vizcaya), al quedar libre el 13 de marzo de 2022 tras cumplir 20 años de cárcel.

En su advertencia, el fiscal se refería específicamente a la entrevista concedida por el etarra Ibai Aginaga en abril de 2022 a la revista del colectivo Sare Antifaxista, en la que animaba a encender de nuevo «la chispa» cuando se refería a los debates internos de ETA y de su salida del EPPK (colectivo de presos de ETA).

Durante su informe, el fiscal explicó que el acto fue impulsado por Jardun, Tinko y GEK, organizaciones «disidentes con la línea oficial de la izquierda abertzale y del colectivo de presos de ETA» y que reivindican la vuelta al terrorismo (ellos lo llaman «lucha armada») como el camino para conseguir objetivos de ETA como la independencia del País Vasco.

El fiscal y las acusaciones han indicado que el acto se desarrolló con la parafernalia de los ongi etorri, de tal forma que, tras salir de la prisión vizcaína de Basauri, Aginaga fue recibido en el frontón de Berango con un «pasillo de honor» y le regalaron flores en agradecimiento por «su lucha» antes de que comenzaran diversos discursos y gritos de «gora [viva] ETA» en las calles.

Exaltación del terror

Desde las asociaciones de víctimas explican que con la desaparición de los ongi etorri9 resulta más complicado demostrar la existencia de un delito de enaltecimiento del terrorismo, con lo que el entorno de ETA impulsa otros actos de diferente tipología y con menos repercusión pública en los que cuela su apoyo a la banda terrorista.

Estos actos pasan por homenajes callejeros o festejos populares en los que se realiza una exaltación del terror mucho más difícil de demostrar penalmente. Las asociaciones de víctimas señalan que los promotores «saben dónde está la línea que roza el delito» e intentan esquivar cualquier acción judicial. Colectivos como Covite trabajan para exigir al Gobierno vasco la imposición de un régimen sancionador ante los actos que conlleven desprecio y humillación a las víctimas, si bien reconocen que es difícil por «falta de voluntad política».

Más allá de la exaltación y la humillación a las víctimas, ya de por sí graves, aparece el riesgo de la reaparición del terrorismo del que alertaba el fiscal Perals. Una preocupación que comparten colectivos como Covite, que considera que «homenajear a alguien por su trayectoria criminal y legitimar sus crímenes puede hacer ver a las nuevas generaciones que ese es el camino a seguir, con el siguiente peligro de que en el futuro vuelva a hacer saltar la chispa del terrorismo».

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